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25 años del día que Bill Gates se subió a la ola de Internet

El líder de Microsoft envió un memorándum interno en el que alertó a su compañía de que el futuro pasaba por la red, que describía como “crucial para cada parte del negocio”

Bill Gates en París durante la presentación de 'Windows 95', en septiembre de 1995
Bill Gates en París durante la presentación de 'Windows 95', en septiembre de 1995William STEVENS / EL PAÍS

En 1995 Bill Gates era, según Forbes, el hombre más rico del mundo, con una fortuna de 12.000 millones. A sus 39 años era además el más joven entre los diez primeros de la lista. Considerado el rey del software, ordenadores de todo el mundo llevaban ya los programas de Microsoft, la compañía que había fundado y de la que era el principal cerebro. Incluso se había permitido comprar por 30 millones de dólares unos manuscritos de Leonardo da Vinci. Pero desde la cresta de esa ola, Gates se daba cuenta de que llegaba una mucho mayor, la de Internet, y de que solo quien la dominara controlaría el negocio en las siguientes décadas.

El 26 de mayo de 1995, hace hoy 25 años, Gates abrió su corazón y su empresa a las promesas de ese tsunami. Lo hizo a través de un memorando de nueve páginas dirigido a los directivos de la compañía que se titulaba precisamente El maremoto de Internet. Muchas de sus expresiones ponen en evidencia el cuarto de siglo transcurrido. “¡Haz doble clic en ellos para abrirlos online!”, sugería el documento para explicar el funcionamiento de los hipervínculos. Pero en general era el escrito de un visionario a quien el tiempo dio en muchas cosas la razón. Un llamamiento a concentrar todos los esfuerzos de la compañía en la red que Gates describía como “crucial para cada parte del negocio”.

“Llegó un poco tarde, pero igual por seis meses. En 1995 se dio cuenta de que había que ponerse las pilas y empezar a correr. De hecho, acierta bastante en el diagnóstico que hace. Al fin y al cabo, a Gates se le pueden criticar muchas cosas de las que hizo durante los 90, pero que es un genio es bastante indiscutible”, señala César Córcoles, director de posgrado de Desarrollo de Aplicaciones Web de la UOC.

“Hasta el mercado de CD-ROMs se verá dramáticamente afectado por Internet”, adivinaba Gates. También dibujaba el boceto de lo que hoy llamamos smartphone. “Una posibilidad temible que están discutiendo los fans de Internet es si deberían unirse para crear algo menos caro que un PC y que tenga suficiente potencia para navegar la web”, advertía. ¿El modelo publicitario que hoy permite monetizar la web? También lo tenía en mente: “Creo que Internet se convertirá en nuestro vehículo promocional más importante. Incluir links a nuestras páginas será una buena manera de gastar dólares de publicidad”. No se le escaparon ni las videollamadas. Aunque reconoció que la tecnología del momento solo permitía comunicaciones muy entrecortadas -incluso en intercambios de audio-, se mostró convencido de que la velocidad creciente de Internet acabaría por consolidar estas comunicaciones y abriría la puerta a la reproducción de vídeo en tiempo real (streaming).

En agosto del mismo año la compañía cumplió la promesa anunciada en el memorando y lanzó su navegador para competir con el entonces dominante Netscape. En 1998, un informe de la International Data Corporation (IDC) certificaba la primera victoria de Microsoft: había conquistado un 48,3% del mercado frente al 41,5% de su rival. Con los años, Netscape se fue desvaneciendo, mientras Internet Explorer crecía hasta concentrar un 95% de los usuarios. De las cenizas del navegador pionero resurgió Mozilla Firefox, un proyecto de código abierto que continúa siendo estandarte del Internet abierto.

En 2015, arrinconado por Mozilla y Google, y sin presencia en los sistemas operativos de Android e iOS, Microsoft anunció el fin de Internet Explorer y el nacimiento de Edge, que hoy tiene una cuota de mercado del 4,6%. “Ahora tienen un navegador que ellos controlan, de código abierto, que se integra bien con los estándares web y que pueden utilizar en toda su estrategia. El objetivo no es ganar; es estar en la partida de manera razonable”, explica Córcoles.

Freno al monopolio

La tensión entre aquella primera generación de gigantes de la red explotó en 1998, con el caso de EE UU contra Microsoft, en el que se acusaba a la compañía de abusar de su poder monopolista, fundamentado sobre el amplio dominio de su sistema operativo y su navegador web. La batalla se alargó hasta 2002, y concluyó con el compromiso de la empresa de desvelar partes del código de Windows y permitir a los fabricantes modificar los programas incluidos por defecto en el sistema operativo. “Esto está relacionado con la cultura y el modelo de negocio. La tecnología de Microsoft no podía competir con la solidez de Linux, pero tenían el mercado de empresas relativamente cautivo. Hasta que vieron las orejas al lobo”, explica Guillermo de Haro, doctor en Economía.

En sus etapas más recientes, la empresa ha iniciado un proceso de redención que tocó techo hace un par de semanas, con las declaraciones de Brad Smith, actual presidente de la compañía, en un evento del MIT: “Microsoft estaba en el lado equivocado de la historia cuando el código abierto explotó a principios de siglo, y puedo hablar de ello personalmente”. Para De Haro, es una transición razonable que ya siguió Steve Jobs, inicialmente reacio, cuando aceptó abrir las APIs de la tienda de Apple para que otros programadores crearan productos. “Cuando tienes una comunidad tan grande trabajando puedes crecer mucho más rápido y de manera más sólida. Y si tus competidores lo adoptan y no te adaptas puedes desaparecer”.

“Microsoft no era la compañía más innovadora del mundo, pero era una máquina de vender. No desarrollaron desde cero sus innovaciones, compraron, adaptaron o se inspiraron en otros”, asegura De Haro. El experto subraya que un cuarto de siglo después, la compañía de Gates “sigue en el top mundial, cuando otros gigantes han ido quedando por el camino, como Sun Microsystems o Nokia”. “Gates es un visionario. Igual que vio que en el futuro todos tendríamos un ordenador personal en casa, pudo ver que todos terminaríamos conectados. Fíjate si lo es que en 2015 ya hablaba de una posible pandemia por un virus”, concluye.

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