La crisis del coronavirus

¿Cómo funcionan las cámaras termográficas y qué requisitos deben cumplir para ser eficaces?

Comercios y empresas se plantean instalar estos dispositivos aún poco conocidos para tomar la temperatura a clientes y empleados cuando se recobre la actividad económica

En la Imagen: control de temperatura corporal por termografía. Imagen de Sensia Solutions. Vídeo: cómo funcionan las cámaras termográficas y qué características deben tener

En esta desescalada en varias fases, negocios y compañías afrontan la esperada reapertura condicionada a la adopción de las medidas de seguridad e higiene requeridas por las autoridades. En muchos casos, además de mamparas y mascarillas se examinan otras opciones preventivas, como el control de la temperatura a clientes y trabajadores con cámaras termográficas, ya adoptado por algunas empresas en España. Sin embargo, para que estas iniciativas sean efectivas, los equipos de medición deben ser los adecuados. Y como es un sistema apenas conocido y en toda oportunidad de negocio asistimos a un boom de ofertas de todo tipo, respondemos a las preguntas más frecuentes para despejar las dudas sobre estos dispositivos.

¿Puede una cámara termográfica detectar fiebre?

“La termografía no permite saber si alguien tiene fiebre, fiebre es un concepto médico. Y mucho menos, saber si alguien tiene la covid-19.” Xavier Ventura, Director General Adjunto de Promax Electrónica, empresa dedicada a la instrumentación de medida electrónica desde hace 60 años, nos explica que hay que ser muy cautos con el lenguaje. “Hay personas que tienen la temperatura más alta que otras y no por eso tienen fiebre ni están desarrollando ninguna enfermedad. Las cámaras termográficas lo que permiten es medir la temperatura corporal elevada. Pero para que se pueda medir de forma correcta hay que tener una serie de consideraciones”. Pero para explicarlo bien empecemos por el principio.

¿Qué es la termografía?

Todos los cuerpos emiten cierta cantidad de radiación infrarroja en función de su temperatura. La termografía es la técnica que permite medir esa radiación térmica. A simple vista no podemos verla porque se encuentra en una franja de luz no visible para nuestros ojos, pero las cámaras con un sensor apropiado sí, y lo que hacen es traducir esa radiación a unos valores de temperatura, formando una imagen que logramos interpretar.

Empresas petroquímicas, gasísticas y eléctricas han utilizado este tipo de cámaras desde tiempo atrás para detectar posibles fugas, localizar dónde se está produciendo un aumento excesivo de temperatura o evitar accidentes laborales. Por eso no es de extrañar que este sector haya sido también uno de los primeros en adoptarlas para el control de temperatura de sus trabajadores. No solo conocían de antemano la tecnología, también a los proveedores.

Repsol, por ejemplo, ya utilizaba este tipo de medidores y para prevenir la expansión de coronavirus activó un plan global que incluyó el control térmico. La compañía ha instalado por el momento 12 controles de temperatura corporal a distancia en los accesos más importantes de sus centros industriales, por los que acceden diariamente unas 2.000 personas. Cuentan con un nuevo sistema de alta precisión, adquirido a la empresa Sensia Solutions, participada por la Universidad Carlos III de Madrid y tienen intención de extender el sistema de cámaras a los tres emplazamientos que la compañía tiene en la Comunidad de Madrid.

¿Qué factores hay que considerar antes de adquirir una de estas cámaras?

Diferenciar entre cámaras para uso industrial y médico

Tal y como hemos visto, las cámaras térmicas son habituales en el ámbito industrial. "Muchas de ellas, vistas desde fuera son iguales”, asegura Xavier Ventura. Pero ni los precios ni las características son las mismas. Una cámara calibrada para usarse en una instalación eléctrica o petroquímica suelen tener unos valores de temperatura amplios (por ejemplo, entre -20ºC a +300ºC o similar) y el margen de error puede estar entre los +/- 2ºC. Aunque se considera una buena precisión para ese tipo de aplicaciones, no sirve para medir la temperatura del cuerpo humano, ya que en caso de marcar 37 grados, no sabríamos si la persona tiene en realidad 35 o 39.

Francisco Cortés, CEO de Sensia-Solutions, confirma que los requisitos para una aplicación industrial no pueden ser los mismos que los requeridos en el control de la temperatura corporal. Entre otros aspectos, hay grandes diferencias en cuanto al nivel de complejidad y costes de producción. Lo recomendable para medir la temperatura corporal es que la precisión sea al menos de 0,5ºC.

Calibrado de fábrica

Otro factor a tener en cuenta es la calibración. El dispositivo no debería pedir al usuario marcar los valores de medición, ya que podría falsear el resultado al ingresar una temperatura de referencia incorrecta, o al ignorar los cambios del entorno. Por ello, los fabricantes insisten en que el aparato venga calibrado de fábrica. La cámara suele venir acompañada de otro dispositivo llamado cuerpo negro (blackbody). Se trata de un aparato que se coloca en frente de la cámara, dentro de su campo de visión, que proporciona una referencia constante y le permite recalibrarse sola ante las variaciones de temperatura y luz que puedan producirse en el ambiente.

Resoluciones y distancia mínima

Otros elementos que influyen en la precisión de la toma de temperatura son la distancia y resolución de la cámara. Cortés advierte que los estándares internacionales no recomiendan resoluciones por debajo de los 384 x 288 píxeles, aunque ellos aconsejan al menos 640 x 480, ya que el cribado más preciso se realiza alrededor de la cuenca ocular “y más en concreto, alrededor del lagrimal del ojo, la zona más representativa de la temperatura corporal, menos sometida a las condiciones del entorno.” Debido a que esta área es bastante pequeña, si la imagen se toma a mucha distancia no se obtendrá el número de píxeles suficientes para dar una medida adecuada, lo que puede enmascarar falsos negativos.

“Es difícil que a 10 o 15 metros una cámara termográfica realice una medición fiable de temperatura, estamos hablando de unas distancias máximas de cuatro o cinco metros”, añade Ventura, que también indica que debido a la sensibilidad de estas cámaras deberían estar protegidas de fuentes de calor o variaciones de luz, evitando la intemperie, a no ser que se protejan por carpas o garitas.

Certificados que validen el producto

Para que no haya dudas, Cortés recomienda solicitar los certificados específicos que aseguren que se trata de un producto homologado para este fin: la certificación ISO de fabricación de dispositivos médicos; y el estándar de IEC que determina las características y el procedimiento de uso que deben cumplir.

¿Qué cámara es la más apropiada para cada negocio?

Para realizar el control de temperatura corporal existen varias opciones: las cámaras termográficas fijas, las de mano e incluso, los termómetros infrarrojos.

La primera pregunta antes de adquirir una cámara de estas características es el uso que se le va a dar, y en especial el flujo de personas que van a pasar por esa supervisión de entrada. Ventura es claro al respecto: “Pongamos por ejemplo un comercio que recibe 10 visitas a la hora. A lo mejor una instalación de termografía es un lujo que no me puedo permitir, pero es que tampoco lo necesita. Hay termómetros infrarrojos que cuestan una fracción de lo que cuesta una termografía y me van a permitir hacer ese control de acceso”.

En efecto, una de las cuestiones claves es la afluencia de público que accede a un local. En empresas u organismos cuyo control manual pueda producir largas colas de entrada, las cámaras termográficas fijas pueden ser una opción plausible. En Repsol, por ejemplo, cuando se detecta que una persona tiene una temperatura corporal superior a la fijada, salta una alarma y se realiza una segunda verificación con un termómetro digital de infrarrojos, también a distancia, como segundo elemento de control.

El director general adjunto de Promax explica que están recibiendo una oleada de solicitudes de presupuestos. Pero que no todos están bien orientados. "Hay mucha gente que llega a la termografía por desinformación y se dan cuenta de que un termómetro inalámbrico es la herramienta que mejor se adapta a sus necesidades, y por el contrario hay empresas que solo les sirve una opción de alta gama de termografía”, precisa.

¿Cuánto cuestan estos dispositivos?

Las preparadas para tomar la temperatura a un elevado volumen de personas pueden rondar entre diez y veinte mil euros, según Ventura. Más asequibles son las cámaras termográficas de mano, que pueden costar unos pocos miles de euros. Incluso menos, pero hay que estar muy atentos a las especificaciones de calidad en los productos tan baratos. Las cámaras de mano no suelen servir para uso masivo: el control se realiza de uno en uno, guardando una fila, por lo que su utilidad puede no ser muy diferente a la que ofrecen los termómetros infrarrojos, más asequibles.

También hay que tener cuidado con la picaresca de algunas marcas de termómetros. Se están encontrando productos en los que los siglas CE significan China Export y no Comunidad europea, por lo que no habrían sido fabricados cumpliendo la normativa.

¿Qué dudas legales ofrecen estas cámaras?

En principio, la toma de temperatura a empleados está justificada por la obligación de cumplimiento de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales (LPRL) con la finalidad específica de contener la propagación del coronavirus. En Repsol aclaran que antes de implantar esta medida fue comunicada a los sindicatos y que los datos obtenidos no se almacenan. Sus dispositivos de toma de temperatura se mantendrán operativos en tanto sean útiles como elemento de prevención frente a la pandemia.

La Agencia española de protección de datos (AEPD), por su parte, emitió un comunicado el pasado 30 de abril con relación a la toma de temperatura por parte de comercios, centros de trabajo y otros establecimientos en el que manifestaba su preocupación por este tipo de actuaciones.

Entre los principios de protección de datos establecidos en el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), recoge que estos solo pueden obtenerse específicamente para detectar posibles personas contagiadas y evitar su acceso a un determinado lugar. Pero no deben ser utilizados para ninguna otra finalidad. En cuanto a los derechos y garantías de acuerdo con el RGPD, los trabajadores, clientes o usuarios deben estar informados sobre estos tratamientos, para que puedan reaccionar ante la decisión de impedirles el acceso a un recinto determinado. Además, el personal que debe valorar si permitir o no el acceso a un local deberá estar cualificado o establecerse un procedimiento para que la reclamación pueda dirigirse a una persona que pueda atenderla.

¿Y después de la pandemia?

En principio, una vez concluya la crisis de la covid-19, las cámaras podrían desinstalarse o bien, seguir operando como prevención frente a otras enfermedades -nuevas o habituales-, como las gripes estacionales. Pero la decisión final de mantenerlas dependerá de las empresas y de las normativas que se dicten al respecto en prevención de futuras pandemias.



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