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El policía que aprendió a programar para predecir crímenes

El policía italiano Elia Lombardo desarrolla un programa que se utiliza en Nápoles y Venecia y que permite reducir un 24% robos, hurtos y estafas

El inspector Lombardo, mientras explica el algoritmo.
El inspector Lombardo, mientras explica el algoritmo.

Desde hace décadas, Elia Lombardo da caza a criminales por las calles de Nápoles y otras zonas de Italia. Y lleva más de 20 años combinando el estudio de comportamientos, características, costumbres y estrategias de estafadores, carteristas, ladrones y atracadores seriales con el de los lenguajes de programación informática. Así, este inspector superior de la Policía italiana ha podido desarrollar XLAW, un algoritmo capaz de predecir delitos callejeros con indicaciones precisas sobre lugar, horario, zona geográfica y tipología de autor y víctimas. La policía ya utiliza este sistema desde hace tiempo en Nápoles y Prato. Este mes también lo ha implantado en Venecia, donde, pocos días después de su puesta en marcha, permitió detener infraganti a un hombre que robaba en un hotel.

 Lombardo, de 51 años, afirma que la clave para elaborar el algoritmo fue un cambio de paradigma a la hora de intentar entender los mecanismos del crimen. “Antes utilizaba sistemas estadísticos. Localizaba las zonas más afectadas por un determinado tipo de delito y enviaba allí las patrullas. Es el principio que todavía se usa en casi todo el mundo”, explica. Pero los resultados en la prevención de los delitos no eran los que buscaba. Así que este agente licenciado en Ciencias de la Comunicación se apuntó a cursos universitarios de criminología, y las cosas fueron a mejor.

“Entendí que algunos delitos, como robos, hurtos y atracos, son predecibles porque son rutinarios y cometidos normalmente por profesionales”, asegura Lombardo. El inspector detalla que criminales de este tipo utilizan las mismas estrategias en todos los sitios. “Eligen zonas donde hay más “presas” y vías de escape o refugios adecuados. Yo las defino reservas de caza”.

Además, estos delincuentes “suelen planificar su actividad delictiva según un esquema temporal mensual, como cualquier trabajador”, agrega el policía. Para descubrir mejor sus métodos, también se fijó en qué momentos eligen para actuar. “En la mayoría de los casos son fases de operación cíclicas, como la llegada de un tren o los horarios de apertura y cierre de las tiendas”, explica. Según indica, más del 85% de los delitos que se cometen en un determinado territorio, pese al que sea, tienen estas características.

Un algoritmo basado en modelos criminales

El estudio de estas dinámicas, que Lombardo define “modelos criminales”, es la base del algoritmo XLAW. En él se insertan datos correspondientes a las denuncias y a las intervenciones policiales. “Entre los delitos que se verifican en un territorio, el programa señala los que pertenecen a estos modelos” asegura. El sistema lanza alertas predictivas, que se visualizan con círculos de colores diferentes en un mapa gracias a una tecnología SIG [Sistema de Información Geográfica]. “Dan informaciones como el horario y la calle en la que va a haber un robo, el rango de edad y la forma de acción del supuesto autor y el tipo de víctima”, explica.

Así los responsables de las unidades operativas obtienen claves para prevenir actos criminales previstos en las siguientes dos horas y pueden dar indicaciones concretas a las patrullas sobre cómo distribuirse en un territorio. Los mismos agentes en la calle pueden visualizar las alertas en un dispositivo móvil.

Lombardo empezó a desarrollar el algoritmo en 2004. Siete años después, la Policía extendió su uso a todo el territorio de Nápoles. “En estos años, los delitos de ese tipo se han reducido un 24%. Y las denuncias y detenciones infraganti han aumentado un 27%”, asegura. En 2017 el sistema se implementó también en Prato, ciudad de la Toscana donde el porcentaje de crímenes el año pasado había crecido, según una tendencia contraria a la media nacional.

El policía que aprendió a programar para predecir crímenes

Allí, mantiene el inspector napolitano, los resultados de su creación fueron incluso mejores. Desde que se utiliza, los delitos callejeros se han reducido un 39% y denuncias y detenciones han aumentado un 54%, según los datos que ofrece Lombardo. El éxito de XLAW parece imparable. A principios de noviembre se anunció su implementación en Venecia. En la madrugada del día 16, una llamada avisó de que un ladrón había entrado a robar en un hotel de Mestre, la zona terrestre de la ciudad. Una patrulla alertada con antelación gracias al algoritmo ya le estaba esperando en la puerta antes de que él saliera.

Tecnología policial

Cada vez más, la tecnología conquista espacio como compañera de los cuerpos de policía. Distintas empresas comercializan sistemas destinados a incrementar la posibilidad de predecir delitos. Entre las herramientas más conocidas está PredPol, un software que genera alertas geográficas de posibles nuevos crímenes según la probabilidad de riesgo. Otra es COMPAS, algoritmo que calcula la probabilidad de que una persona reincida en el mismo delito que ya cometió y más de una vez considerado controvertido por la posibilidad de que se base en sesgos racistas o no sea más eficaz que los humanos.

En España, la Policía Nacional y la Guardia Civil no utilizan sistemas como XLAW, según fuentes del Ministerio del Interior. “El estudio de la integración de algoritmos de este tipo en esos cuerpos está todavía en un nivel de trabajos académicos”, agregan las mismas fuentes. Por otro lado, la Policía Nacional puso en marcha este año un sistema pionero de inteligencia artificial para detectar las denuncias falsas. Fuentes de este cuerpo aseguran que también se utiliza un sistema informático que se basa en datos estadísticos para indicar qué delitos son más comunes en cada zona.

El inspector Lombardo asegura que su algoritmo, a la hora de detectar crímenes futuros, no utiliza ningún sesgo perjudicial de las personas implicadas. “La máquina no se centra en los sujetos y en sus características biométricas, sino en la forma de operar. El software puede incorporar autónomamente nuevos modelos criminales. “Cuando lo desarrollé, en Italia no existía el fenómeno de las baby gangs [bandas criminales callejeras formadas por individuos muy jóvenes, en algunos casos menores]. Hacia el año 2016, el algoritmo sacó ese modelo solo”, asegura.

En opinión de este policía, XLAW puede ser útil también para otros tipos de delitos, como actos de vandalismo o vertidos abusivos de residuos. “Estamos haciendo pruebas, y queremos trabajar también en tema de violencia de género y acoso”, agrega. La eficacia del sistema está convenciendo al Ministerio de Interior italiano a extender su uso en todo el territorio nacional, afirma Lombardo.

Herramientas predictivas para la policía local

La Cátedra Eurocop, un proyecto de la Universidad Jaime I (UJI) de Castellón y la empresa Eurocop, ha desarrollado un programa de predicción de delitos basado en un modelo de cálculo probabilístico, diferente del de XLAW. El sistema está en prueba por parte de la policía local de Castellón.

“Nuestro software saca mapas de previsión de riesgo de algún crimen en ciertos lugares de una ciudad y en determinados momentos del día”, explica Jorge Mateu, director de la cátedra y docente de la UJI.

Cualquier tipo de delito está codificado”, agrega Ramón García, director general de la empresa Eurocop.

El programa “contempla variables económicas, demográficas, climatologicas o el flujo del movimiento de las personas en un determinado sitio”, explica Mateu. El catedrático cree que, pese a que los algoritmos predictivos existentes en el mundo puedan basarse en criterios diferentes, “no hay uno mejor que otros”, porque todos “contribuyen a mejorar la toma de decisiones”.

También la policía local de Rivas Vaciamadrid (Madrid) ha empezado una fase primaria de tests con el algoritmo de la Cátedra Eurocop. Pero todavía no hay una fecha prevista para su puesta en marcha operativa, según fuentes del Ayuntamiento de esta localidad. Los responsables del proyecto de la UJI también colaboran con los cuerpos policiales de países latinoamericanos como Colombia.

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