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Los teclados del futuro ya están aquí

Los nuevos modelos carecen de teclas mecánicas y serán totalmente configurables

Un teclado gigante durante Computex 2018, celebrada esta semana en Taipei.
Un teclado gigante durante Computex 2018, celebrada esta semana en Taipei. AFP

¿Por qué tener un teclado mecánico condenando buena parte de la superficie de un dispositivo en una era totalmente digital y cargada de tecnología? Esta reflexión la hizo en su día en voz alta Steve Jobs y su respuesta no tardó en llegar: había nacido el iPhone. Aquel terminal llegó al mercado en un momento en el que las BlackBerry y sus teclados físicos eran líderes y nadie realmente se planteaba eliminar esta forma de entrada. En el mundo de los ordenadores parece que está sucediendo algo parecido. En Computex se están presentando los primeros portátiles que aprovechan la superficie del teclado para introducir una pantalla adicional y completamente configurable.

Gregory Bryant, máximo responsable de la división de ordenadores domésticos de Intel lo tiene claro: “Vamos a empezar a ver pantallas secundarias y otras formas de relacionares con el ordenador, y lo más evidente, vamos a ver productos que no tienen nada que ver con el ordenador tradicional”. El directivo alude a un cambio de paradigma en el cual los PC se irán alejando poco a poco del formato que actualmente nos resulta tan familiar.

El futuro es dual

En el mencionado certamen se están presentando equipos que configuran un nuevo formato que llega en varios ‘sabores’; eso sí, todos ellos juegan con un elemento común: la pantalla dual. Se trata de equipos que sustituyen el teclado físico por una pantalla, por lo general, e-ink, que va cambiando su disposición en función del uso del momento. Es decir, si se va a redactar un correo electrónico o un documento, el sistema desplegará un teclado virtual (lógicamente, completamente configurable), pero si nos encontramos en una reunión, esa superficie se convertirá sin que el usuario haga nada en un improvisado bloc de notas.

Visitantes de Computex.
Visitantes de Computex. REUTERS

La tinta electrónica (e-ink) desempeña un papel fundamental en este terreno. Se trata de la misma tecnología que nos resulta ya muy familiar en los lectores de libros electrónicos, pero que en sus últimas versiones ha evolucionado incorporando una superficie táctil y pantalla en color. Este tipo de pantallas ofrece todo tipo de ventajas: por un lado, su consumo de energía resulta despreciable y por otro, puede ser configurada de la misma manera que una pantalla convencional.

El prototipo que más ha llamado la atención lleva la rúbrica del propio Intel: el Tiger Rapids, un Windows 10 que consagra su teclado a una superficie e-ink en color que varía su contenido y distribución en función de la actividad que estamos llevando a cabo en ese momento. Este dispositivo se parece tanto a una libreta que hasta Intel le ha dotado de una espiral de las que llevan los blocs para sujetar las hojas. Ha sido un visto y no visto puesto que el fabricante no ha querido avanzar más detalles.

Otro equipo que ha centrado el foco de las miradas ha sido otro prototipo de Intel que recuerda inevitablemente al Yoga Book de Lenovo; en este caso, el dispositivo presenta una disposición exactamente igual a la de un portátil, con sus bisagras y todo, solo que la parte del teclado la ocupa la mencionada pantalla de tinta electrónica.

Queda por ver quién será el primer fabricante que presente una versión comercial de estos conceptos y se intuye que el primero que podría dar la campanada sería Microsoft, que podría por fin dar forma a su rumoreado “proyecto Andrómeda”. Aunque si de lo que se trata es de otorgar las autorías de los pioneros, no debemos olvidar que Apple ha sido la marca que ha integrado, aunque sea una parte, este concepto de teclado versátil con el Touch Bar de su última versión del MacBook Pro, en la que la barra superior va variando su contenido en función de la actividad del usuario.