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Francia bloqueará sitios de Internet sin permiso judicial

Una ley autoriza al Gobierno a elaborar 'listas negras' de sitios que promuevan la pedofilia o el ciberterrorismo

El Gobierno francés podrá ordenar el bloqueo de sitios de Internet sin necesidad de obtener una autorización judicial. Esta medida, dentro del proyecto de ley Loppsi, fue votada en la asamblea francesa y ganó la propuesta gubernametal a pesar de la discrepancia de algunos diputados de la mayoría. Para perseguir los sitios pedófilos o cibrecriminales, el Gobierno elaborará una lista negra que trasladará a los operadores para que bloqueen el acceso de los internautas a los mismos en territorio francés. La medida, pensada para combatir el acceso de sitios ubicados en otros países, fue criticada por los oponentes a la misma por dos razones: su ineficacia y el peligro de que el bloqueo se extienda a otros sitios por razones de otro tipo, particularmente políticos.

Los diputados que se opusieron a este artículo argumentaron que los recursos de la cibercriminalidad son muy importantes y no los frenará el bloqueo local de sitios de Internet. El verdadero remedio es lograr una acción internacional que permita el cierre de los servidores en el país donde están albergados. Por otra parte, la experiencia de listas negras en otros países, como Australia, ha demostrado que su elaboración es muy compleja y acaba afectando a sitios que no tiene nada que ver con la pedofilia o el cibercrimen. En Australia se llegó a bloquear el blog personal de un dentista. Preocupa, además, que todo ello se haga sin necesidad de control judicial.

La misma ley, en otro artículo contempla penas de dos años de prisión y multas a quien usurpe una identidad en Internet.

Tasa Google

Por el contrario, en el debate presupuestario, se ha aplazado seis meses la entrada en vigor de una tasa sobre la publicidad en Internet. El Gobierno, ante el alud de críticas recibidas, ha postergado su implantación para poder seguir negociando. Mal llamada tasa Google porque pretendía conseguir la percepción de impuestos sobre la actividad publicitaria de compañías con la sede social en otro país y que, por tanto, escapan al fisco francés, la solución es perversa. En lugar de gravar a las empresas que recibían la publicidad lo hacía a las empresas, localizadas en Francia, que la encargaban lo que, según un manifiesto de las compañías afectadas, conducía a una paradoja: perjudicar la competitividad de las compañías locales y dejar inmunes a las multinacionales con sede en otro país.