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FICOD 2009

El vicepresidente de Spotify dice que compiten con la piratería

Paul Brown desvela las claves del servicio que ha revolucionado la música 'online' y 'offline'

Spotify es el sistema de música que, tras conseguir una fácil invitación, nos permite curiosear por una amplísima e inabarcable colección de música. Basta con descargar una aplicación en el escritorio y escuchar lo que nos plazca, como si fuese una radio. Se puede escoger artista, estilo, década musical o las sugerencias de amigos.

Para la industria musical Spotify ha significado una iniciativa apetecible a las descargas ilimitadas en P2P. "Competimos con la piratería", dice Paul Brown, vicepresidente de la compañía, que ha participado en el FICOD de Madrid. A la industria musical, Spotify les permite conocer los gustos de la audiencia, y también controlar los lanzamientos de los artistas y obtener dinero por descargas de música, algo que por ahora sólo resultaba exitoso en iTunes, la tienda de música de Apple.

"Hacemos que sea muy fácil la venta de canciones", dice Brown. "En nuestro caso no hay que ir a ninguna tienda, sino que el oyente escucha una pieza y si le gusta en sólo dos clics la hace suya", explicó. "Permitimos anuncios en audio, como se ha hecho en radio toda la vida; en imágenes, dentro de la aplicación, y también dentro de nuestras búsquedas para posicionarse según los gustos del aficionado".

La ventaja con respecto a otros formatos publicitarios es claro; no llega a resultar publicidad invasiva, aunque el oyente no se libra de ella. Puede minimizar la ventana o tratar de pasar el corte de publicidad, le dará igual. El sistema sabe que no lo escuchó y lo ejecuta de nuevo. Como es lógico, a los anunciantes este control sólo puede agradarle. En tiempos de atención escasa y publicidad en crisis saber que si se paga por un anuncio se tendrá efectividad es un valor. Brown presumióde ello: "En Reino Unido la publicidad en medios es un auténtico drama. Servicios como el nuestro, que aseguran retorno y seguimiento son un gran atractivo".

Al margen de los números lo que más les inquieta es la comunidad de entusiastas nacida alrededor de su producto. "Aún no hemos empezado en serio con la promoción y el márketing porque nuestra comunidad es nuestra fortaleza, queremos conocerlos muy bien y para eso Twitter es un buen termómetro", confesaba. Robbie Williams, por ejemplo, puso su último álbumpara escuchar en Spotify tres días antes de salir a la venta. El 5% de los que lo escucharon lo encargaron. En esta línea mantienen cercanía con artistas como Coldplay, U2 y los escoceses Glasvegas.

La fidelidad del público hace que se enganchen y pasen a pagar casi diez euros al mes para tenerlo siempre disponible, aunque no tengan conexión o estén con su móvil. Spotify ya funciona con iPhone y los teléfonos con Android. La intención multiplataforma es clara, pero también tener algo que contar. "Los contenidos son clave, atraen y hacen que los usuarios premium se sientan parte de un club. No sólo escuchan la música sino que tienen acceso más cercano a las estrellas que admiran", desveló Brown. De cara al futuro su intención es crear un "ecosistema musical, para la apertura de la música, con seguridad y 'monetización'". Brown declaró con cierto aire evangelista: "La URL es el nuevo MP3. Todo son enlaces en lugar de archivos. Cuando quieras música Spotify es el referente al margen de la plataforma o el formato".