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Los candidatos a la presidencia de EE UU cortejan a Google

La sede del gigante de Internet sustituye a las instalaciones de montaje de General Motors como destino ineludible de las caravanas electorales

En este ciclo electoral, la sede de Google en Mountain View, California, se ha convertido en destino favorito. Hilary Rodham Clinton efectuó el peregrinaje en febrero. Después fueron John McCain, senador por Arizona; Bill Richardson, gobernador de Nuevo México; John Edwards, ex senador por Carolina del Norte; Ron Paul, representante de Texas en la Cámara de Representantes; el ex senador Mike Gravel y más recientemente Barack Obama.

En lo que a simbolismo teatral se refiere, la excursión a Google es similar a la visita a la fábrica de GM.

En ambos casos, las visitas dan a los candidatos la oportunidad de fotografiarse en el punto tecnológicamente más avanzado de la economía y "señalar su identificación con el futuro", comenta Kathleen Hall Jamieson, profesora de la Escuela Annenberg de Comunicación, perteneciente a la Universidad de Pensilvania.

Desde un punto de vista más prosaico, en la era anterior a los medios de comunicación a los candidatos les preocupaba llegar a tantos votantes previsibles como fuera posible en un solo lugar, y cualquier gran fábrica servía.

En Google, el número de trabajadores que puede ver a los candidatos en persona es limitado: el espacio más grande de Googleplex sólo tiene cabida para varios cientos de personas. Los 16.000 trabajadores de la empresa pueden ver el acontecimiento en tiempo real por red interna desde sus despachos esparcidos por todo el planeta.

Pero los trabajadores de Google, como casi todos los demás, prefieren la versión en directo. Para el discurso pronunciado por el senador Obama en noviembre, el atrio y balcón superior se llenaron mucho antes de que empezara, y a las hordas de empleados que llegaron después al edificio hubo que impedirles el acceso.

Los políticos que visitaban las fábricas de automóviles podían controlar lo que se decía durante el evento. Hoy en día, los candidatos deben ponerse a merced del público. Los que van a Google se sientan en el escenario a la vista de todos, y responden preguntas durante 45 o 60 minutos. Pero sin el alivio de la alarma de alguien encargado de controlar el tiempo, y siendo el único orador, el candidato no puede eludir las preguntas incómodas. Eric E. Schmidt, presidente y director gerente de Google, por ejemplo, le preguntó al senador Obama qué opinaba sobre Irán, Pakistán y Guantánamo; todo ello en una pregunta.

Entre los siete candidatos que han estado en Google, sólo el senador Obama usó la visita para anunciar detalles sobre propuestas políticas relacionadas con la tecnología. Hasta ese momento, los blogs tecnológicos consideraban a Obama y al senador Edwards los dos candidatos con posturas más firmes acerca de la neutralidad de Internet, la ampliación del acceso a la banda ancha y otros temas tecnológicos.

Con su visita a Google, sin embargo, el senador Obama consiguió llamar la atención sobre sus planes de usar la tecnología para conseguir una administración pública más accesible y transparente mediante, por ejemplo, retransmisiones en directo por Internet de todas las reuniones de departamentos y organismos ejecutivos.

Aunque todas las sesiones de candidatos en Google están disponibles en YouTube, no son el típico archivo de YouTube: exigen una inversión de tiempo inconcebible según los parámetros del espectador de YouTube. Desde febrero hay disponible un video de 43 minutos con la sesión de la senadora Clinton en Google, y sólo ha recibido 54.000 "visitas", que cuentan tan pronto como empieza el video, pero no permiten conocer la cifra más interesante: el de las personas que lo ven entero. Los videos del senador Edwards y del senador Obama, ambos con una duración superior a la hora, todavía llevan poco tiempo colgados y han tenido menos espectadores. El más descargado es el del representante Ron Paul, cuya actuación en julio ha sido vista, o al menos empezada, más de 350.000 veces.

YouTube tiene una sección aparte, YouChoose '08, que da a cada candidato la oportunidad de pronunciar un discurso más serio. La profesora Jamieson atribuye a YouTube la ampliación de la gama de preguntas en los debates, y el haberlos hecho más memorables al permitir que los usuarios remitan las preguntas en forma de vídeos personales y que todo sea más fácil de encontrar después. Antiguamente, comenta, "si te perdías un debate, te lo perdías".

Es fácil olvidar que ésta es la primera campaña presidencial de YouTube. Para cuando llegue el segundo ciclo electoral, en torno a 2011, la influencia de YouTube en la cultura tal vez sea tan total que la mayoría de los telespectadores pensarán que a un video de 45 minutos sobre una sesión de preguntas y respuestas le sobran 43 minutos.