La crisis del coronavirus

La variante Delta acelera su expansión por México

Más de la mitad de las muestras en el país en el último mes son de la mutación más contagiosa del coronavirus, que ya es la versión más dominante de la capital

Una mujer recibe una dosis de la vacuna en Guadalupe, Nuevo León.
Una mujer recibe una dosis de la vacuna en Guadalupe, Nuevo León.DANIEL BECERRIL / Reuters

La mutación más contagiosa que ha producido el SARS-CoV-2 está entrando al continente latinoamericano por su frontera norte. Los primeros casos de la variante delta en México se dieron a conocer a principios de mayo. Y, aunque durante semanas la cifra de casos conocidos se contaban por decenas, ya es la versión dominante del virus en Ciudad de México, la zona más afectada por la pandemia en todo el país. La cepa se mueve rápido. El epidemiólogo Gustavo Olaiz calculaba que para finales de agosto, nueve de cada diez casos iban a ser de esta variante, pero el cambio se está produciendo mucho antes de lo previsto. “Ya está con nosotros, ya está dominando ahora”, afirma el director general del Centro de Investigación en Políticas, Población y Salud de la UNAM. Delta está en el centro de la tercera ola de contagios, con los jóvenes y las personas que no se han vacunado como grandes protagonistas.

Esa tendencia ya se está reflejando en los datos en clave regional. En las últimas cuatro semanas, son identificables como delta más de la mitad de las muestras enviadas por México a GISAID, la entidad de referencia en la recopilación de datos mundiales sobre la evolución genética del virus: unas 528 en total. Solo Brasil presenta una proporción mayor, y probablemente se deba a que tiene menos muestras registradas en total: esta métrica no es todo lo precisa que cabría desear, porque depende enormemente de la cantidad de observaciones practicadas e informadas por cada país. En estos últimos tiempos, México mantiene uno de los reportes más completos. Ello no quiere decir que delta esté sobrerrepresentada en sus muestras, sino más probablemente que está infracontada en las de sus vecinos. En cualquier caso, la variante ya está en una mayoría de las naciones del continente.

No cabía esperar nada demasiado distinto, dada la capacidad mostrada por delta para resultar más contagiosa. Es esta habilidad la que le habría permitido hacerse fuerte en el Reino Unido o la India, y ahora en varios rincones de Europa (incluida España, donde el 72% de las muestras reportadas a GISAID en las últimas cuatro semanas son delta), pero también en EE UU (un 68%). Cada vez que el virus salta de un cuerpo al otro el azar tiene la oportunidad de lanzar los dados y modificar algo de su ADN, y cuando una de esas mutaciones se expanda y logra afianzarse como una variante suele ser precisamente porque muestra algún tipo de ventaja competitiva frente a sus antecesores. “Este incremento súbito, el segundo en importancia y que provocó que tengamos más casos que al principio en México, se debe a que las variantes que están llegando, sobre todo la delta, son claramente más contagiosas”, explica Olaiz. “Eso es lo que está pasando en todo el mundo, la variante más transmisible es la que está ‘ganando’ a las otras”, agrega el especialista.

La medida específica de esa ventaja, cuánto más contagiosa es delta, sigue siendo objeto de estudio. Resulta plausible que dependa en no poca medida del contexto en que se desarrolle, y el mexicano ya ha dado pruebas de ser favorecedor al contagio. Esto es particularmente cierto en las zonas de alta densidad urbana, o las de mayor número potencial de posibles inserciones de casos importados. Ciudad de México cumple ambas condiciones, lo cual ayudaría a explicar el fuerte incremento de contagios que vive la ciudad. Su Secretaria de Salud, Oliva López Arellano, adelantó desde la semana pasada que delta era la “dominante” en la capital.

La enorme incidencia acumulada del SARS-CoV-2 no ha servido como muro de contención, posiblemente porque la mayor capacidad de contagio de delta le ayuda a propagarse entre población aún susceptible a una primera infección, y quizás porque produce más reinfecciones: aunque no se dispone de suficientes datos sobre segundos contagios en México, sí se conoce el poder de escape inmune que presenta delta. Queda la esperanza de que dicha inmunidad adquirida haga las veces de reductor de letalidad del virus, junto al hecho de que por ahora la nueva ola se centra en los más jóvenes. Pero en las últimas semanas las defunciones ya han comenzado a subir con el consabido retraso a los casos. “Tenemos que entender que delta no es una variante que sea menor en cuanto al riesgo de enfermedad grave y muerte”, insiste Olaiz.

Por eso, el blanco de los mensajes de las autoridades mexicanas son los jóvenes, que en las etapas anteriores de la epidemia parecían ser los menos propensos a contagiarse. “La mayoría de las personas con covid en este momento son menores a 50 años y la enorme mayoría no fueron vacunadas, más del 90%”, dijo el pasado martes el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell. “Es importante que tomen en cuenta todos ustedes que son jóvenes que también ustedes pueden ser afectadas y afectados”, exhortó el portavoz mexicano para la pandemia.

Con año y medio de restricciones y llamados con éxito desigual, y habida cuenta de lo imperfecto de la inmunidad adquirida por infección anterior, la única barrera sólida que se conoce contra delta es la vacunación, en México como en el resto del mundo. De varios de los viales más empleados en el país se sabe o intuye que funcionan contra la nueva variante: los datos del Reino Unido confirman alta efectividad de las producidas por Pfizer y AstraZeneca, una vez las dos dosis correspondientes han sido administradas. Johnson & Johnson dijo a principios de mes en un comunicado que su vacuna, que se aplicó en la zona fronteriza con EE UU, era efectiva para esta versión del virus. Poco antes, Gamaleya aseguró a finales de junio que su Sputnik V mantiene también un alto poder contra delta, aunque sin transparentar más que el dato del 90% de reducción de la probabilidad de contagio. De las de origen chino (Sinovac, Sinopharm) por ahora apenas se conoce que ―igual que todas las anteriores― presentan una respuesta de anticuerpos comparativamente menor contra delta, pero sin que las defensas desaparezcan, y nada entre los expertos anticipa una pérdida completa ni masiva de protección.

Con seis opciones en su portafolio, la vacunación en México busca una aceleración mayor a la del resto de países de envergadura similar en América Latina (particularmente Brasil), sin lograrlo.

“Estamos en una carrera armamentística: nosotros tenemos las vacunas y los virus, las mutaciones”, señalaba hace un mes Alejandro Sánchez, investigador del Instituto de Biotecnología de la UNAM. Al ritmo de vacunación actual, delta podría ganarle la carrera a la inmunización mexicana. “Hay que hacer un esfuerzo para empujar la vacunación, sobre todo en segundas dosis”, dice Olaiz, “tenemos que platicarle a la gente que una dosis no es suficiente”.

El otro pilar para vencer a esta variante está en el comportamiento social, aunque el Gobierno ha descartado nuevas restricciones y se resiste a dar marcha atrás a la reapertura económica y social. “Tenemos una sociedad desde luego cansada, fatigada, de tener estos largos meses de epidemia, lo que uno le puede pedir a la sociedad en términos de reducción de la movilidad no es lo mismo hoy a lo que era en febrero de 2020”, justificó López-Gatell. “No hay que bajar la guardia. Se entiende que la gente está cansada, pero es mejor estar cansado a estar enfermo, hospitalizado o muerto”, apunta Olaiz. “Ese es el mensaje que tenemos que mandarle a todo mundo”.

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