La crisis del coronavirus

La variante británica: de gran peligro a ‘aliada’ frente a la pandemia

La preponderancia de esta mutación, que causa el 90% de los casos en España, ralentiza la circulación de otras más peligrosas

Un sanitario, junto a una unidad móvil para realizar pruebas de covid en Londres.
Un sanitario, junto a una unidad móvil para realizar pruebas de covid en Londres.PETER NICHOLLS / Reuters

La variante británica, la misma que llevó a los hospitales de Londres a bordear la tragedia durante las Navidades e hizo temer lo peor en España en enero, ha acabado solo unos meses más tarde por ser algo así como una aliada en la lucha contra la pandemia. La paradoja se explica por lo que Rafael Cantón, jefe del servicio de microbiología del Hospital Ramón y Cajal (Madrid), define como “la teoría del nicho ocupado”. “Si una variante domina, y la británica hace semanas que representa el 90% de los nuevos casos, es más difícil que otra la sustituya, al menos de forma rápida”, explica. Esta variante ha demostrado ser, al menos por ahora —los expertos avisan de que estos procesos son muy dinámicos—, más contagiosa, pero menos grave que otras como la brasileña o la sudafricana. De la india aún no hay estudios concluyentes publicados en las revistas científicas.

A pie de cama hospitalaria, el fenómeno puede ilustrarse con el principio de lo malo conocido. “La variante británica causa más hospitalizaciones entre la gente no inmunizada. Pero como es sensible a las vacunas, estamos viendo desplomarse los ingresos de la población mayor que ha recibido sus dosis. Ya no vemos casi ingresos de personas de más de 80 años”, relata José Miguel Cisneros, jefe de servicio del Hospital Virgen del Rocío (Sevilla). “Así que el balance global es muy positivo y no conviene que la situación cambie mientras avanza la campaña de vacunación. Lo peor que podría pasar ahora sería que llegara y se propagara una nueva variante que escapara a las vacunas”, añade.

Un reciente estudio del Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades (ECDC) reveló que la variante británica aumentaba en un 70% el riesgo de hospitalización entre los infectados. Es un porcentaje elevado, pero mucho menor que el de la brasileña (160%) y la sudafricana (260%). No hay estudios equiparables todavía sobre la variante que azota la India en las últimas semanas.

“Lo cierto es que estas tres variantes ya llevan un tiempo conviviendo y, por ahora, no parece que ni la sudafricana ni la brasileña logren avanzar de forma destacable”, cuenta Federico García, jefe de servicio de microbiología del Hospital San Cecilio (Granada). “Parece que la británica tiene una mayor transmisibilidad y capacidad de adaptación al huésped y esto dificulta que sea desplazada. Es un tema a debate entre los especialistas, que estuvimos compartiendo en el reciente congreso sobre la covid”, añade este experto en relación con el efecto protector que la mayoría de fuentes consultadas confieren a la británica en la situación actual.

Todos los expertos consultados alertan, sin embargo, de que el escenario de las variantes “es muy dinámico” y que, por tanto, “hay que seguir vigilando la evolución y asumir cierta incertidumbre”.

“Esto es Darwin en directo”, resume Ignacio López-Goñi, catedrático de Microbiología de la Universidad de Navarra. “Es un fenómeno natural, estamos viendo lo que es la mismísima evolución biológica. Lo que pasa es que esta vez la podemos seguir casi al minuto. Lo que ocurrirá es que veremos cómo se van estableciendo las variantes que se transmiten mejor”, añade.

Tomàs Pumarola, jefe de Microbiología del Hospital Vall d’Hebron, destaca que, con la extensión de las vacunas, el ser humano introduce una nueva variable que cambiará el curso de los acontecimientos. “Hemos introducido un elemento de presión evolutiva. La vacuna frenará a aquellas variantes que sean sensibles, pero como no todas lo son al 100%, acabará por favorecer a aquellas que no lo sean tanto”, afirma.

Este proceso será el que, en su opinión, “acabará por hacer necesarias nuevas dosis de la vacuna en el futuro”, para proteger a la población de las variantes que acaben por escapar a la protección que el sistema inmunológico desarrolla gracias a la inmunización. “A medida que aumente la población vacunada, es previsible que estas variantes pasen a ser las predominantes”, añade Pumarola.

Es algo que, apuntan los especialistas, ya está ocurriendo, aunque por ahora sea en casos contados. “Son los de personas que, pese a estar vacunadas, contraen el virus y enferman. Pero presentan cuadros clínicos mucho más leves. Las nuevas variantes pueden hacer perder algo de efectividad a la vacuna, pero por ahora la protección se mantiene en su mayor parte”, afirma Federico García.

Efecto barrera

Pumarola, a diferencia de sus colegas, resta importancia al posible “efecto barrera” que puede tener la variante británica. “El tema de las variantes es un tema muy dinámico. Antes de la británica ya hubo otras variantes que fueron sustituidas por otras. Y esta estará hasta que surja otra que tenga mayor capacidad de transmitirse. Es la evolución lógica de los acontecimientos”, sostiene.

La gran velocidad y, sobre todo, el riesgo que entrañan las nuevas variantes —el momento de mayor peligro es cuando irrumpe una nueva y empieza a sustituir a las anteriores— llevó hace cinco meses a la Comisión Europea a instar a los países a reforzar su capacidad de secuenciación genética, que es la forma de monitorizar este proceso. Hasta entonces, España secuenciaba bastante menos del 1% de los casos y la Comisión puso como objetivo final el 10% (el 5% antes de la llegada del verano). Este diario preguntó el lunes al Ministerio de Sanidad sobre el porcentaje de casos positivos que están siendo realmente secuenciados actualmente en España, pero no obtuvo respuesta.

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Aunque a un ritmo más lento de lo propuesto por la Comisión, las comunidades y el Ministerio de Sanidad han ido incrementando desde entonces su capacidad de secuenciación y mejorando la vigilancia sobre las nuevas variantes. Los resultados son publicados semanalmente en un informe, que en su última edición (publicada este lunes) ratifica la apabullante preponderancia que la británica sigue teniendo en España, con cerca del 90% de los positivos, según las estimaciones disponibles (hechas con secuenciación y pruebas PCR específicas).

El informe, sin embargo, admite que a España aún le queda mucho por avanzar en secuenciación: “La ausencia de datos de algunas comunidades y la diferente proporción en la que contribuye cada una de ellas respecto al total no permiten establecer todavía porcentajes representativos a nivel nacional de la circulación de cada una de las [tres] variantes de mayor impacto para la salud pública”.

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