La crisis del coronavirus

Países Bajos admite errores al ser el último de la UE en inmunizar

El Gobierno recibió la vacuna el día 26 pero no tenía un plan de distribución para el fármaco, que debe permanecer congelado

Personal sanitario recibe formación para poner la vacuna de la covid-19, este martes en Houten (Países Bajos).
Personal sanitario recibe formación para poner la vacuna de la covid-19, este martes en Houten (Países Bajos).KOEN VAN WEEL / EFE

La falta de preparación y reflejos en una sociedad que presume de organizada ha pasado factura al Gobierno de centroderecha de Países Bajos. El Ministerio de Sanidad, que esperaba que la vacuna de AstraZeneca fuese la primera en llegar al mercado, tiene desde el pasado día 26, cuando recibió la de Pfizer y BioNTech (que debe mantenerse a 70 grados bajo cero), el fármaco almacenado. El departamento no tenía listo el plan de distribución: no disponía de las neveras para conservarla en ruta y faltaba designar los locales adecuados para administrarla. Así, es el último país de la UE en empezar a vacunar, con las primeras dosis previstas para este miércoles.

Cuando se supo el pasado noviembre que la vacuna de Pfizer llegaría antes que la de AstraZeneca, Sanidad no organizó de inmediato a las autoridades sanitarias municipales, que debían encargarse de administrar las dosis a la población. El ministro del ramo, Hugo de Jonge, dijo que prefería “no arrancar la vacunación de forma simbólica, sino estructurada”. La realidad le ha sobrepasado: en los últimos siete días se han registrado 56.440 nuevos contagios, 10.000 menos que una semana antes, según el Instituto para la Salud y el Entorno. En total, se han contagiado 828.000 personas y 11.675 han fallecido.

El Ejecutivo ha recibido este martes duras críticas de la oposición durante una sesión especial del Congreso dedicada al manejo de la pandemia. El ambiente de la reunión, en la que tanto De Jonge como el primer ministro, Mark Rutte, pidieron disculpas, lo resume una frase del Partido Socialista: “Mientras Europa vacuna nosotros hacemos propuestas”.

El país endureció el 14 de diciembre el confinamiento parcial decretado hasta entonces, y cerró las actividades no esenciales hasta el 19 de enero. El Gobierno esperaba suavizar las medidas el día 12, al menos para la apertura de los comercios —la hostelería lleva cerrada desde octubre—. Pero reina la incertidumbre, y Rutte ha admitido ante los diputados que no puede prometer siquiera un regreso parcial a las escuelas y a la educación superior dentro de dos semanas. La primaria y las guarderías y parvularios solo admiten a niños de padres con trabajos considerados cruciales para la sociedad. “Tenemos que esperar al informe de los expertos”, ha dicho Rutte. El equipo asesor oficial no está convencido de que el endurecimiento del confinamiento haya surtido efecto, y su conclusión es indispensable antes de aliviarlo.

A las críticas de la oposición —”Usted no es el hombre adecuado para este puesto y le retiramos la confianza”, le ha llegado a espetar Geert Wilders, líder de ultraderecha, al titular de Sanidad—, se suman las del propio equipo de Gobierno, formado por una coalición de cuatro partidos. Incluso los liberales de derecha, el grupo de Mark Rutte, han calificado de “embarazoso” que Países Bajos sea el último país de la UE en comenzar la vacunación. Con todo, el Ejecutivo está unido y espera que la población esté vacunada de aquí al verano. El primer ciudadano en ser inmunizado este miércoles será una cuidadora de un hogar de ancianos de la localidad de Veghel, al sur del país.

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