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Cárceles o islas desiertas: los escenarios que el encierro inspira a los escritores

Los procesos de creación cultural se ven ya afectados por la nueva realidad a la que nos ha sometido la pandemia. ¿Cómo serán los relatos de esta etapa?

En las últimas tres semanas, Javier Sagarna (Madrid, 1964), director de la Escuela de Escritores, ha recibido cerca de 2.500 microrrelatos para el concurso que organiza en el programa de radio La Ventana de Cadena SER. En todo el año pasado, uno de los que más historias llegaron, acumularon no más de 27.000. El confinamiento ha puesto en marcha la maquinaria creativa de la comunidad. ¿De qué tratan estas nuevas obras? ¿Cómo las leeremos? ¿Qué papel juega la covid-19 en todo ello? ¿Y cómo construirán el pensamiento social después de esta crisis?

“Ha ido aumentando la cantidad de relatos que utilizan la situación de encierro, pero no solo en relación al confinamiento sino también a cárceles o islas desiertas”, explica Sagarna, licenciado en Farmacia y presidente de la Asociación Europea de Programas de Escritura Creativa. “Evidentemente esto ocupa mucho espacio en la cabeza de los creadores, pero siempre hay sitio para escribir de otra cosa. Hay personas para las que el mundo creativo está a muchos kilómetros del real. Existe margen para otro tipo de cuestiones”, advierte.

Para Sagarna, las historias poscovid “tenderán a explorar nuestra fragilidad, ahondarán en la vida más que en la muerte, en una faceta más íntima y en el significado de la soledad”. También, dice, la huida al campo y el medio ambiente ocuparán un lugar importante en la próxima literatura. “Hay un escenario maravilloso para contar cosas”, destaca. Calles vacías, la gente metida en sus casas, el silencio de la ciudad. Factores que favorecen todo tipo de relatos: “De detectives, de amor, de terror”. En su momento, fue “la Viena de la posguerra” la que arropó la novela policiaca El tercer hombre (1950) del escritor británico Graham Greene.

Pero los grandes acontecimientos no siempre son el foco de la historia. “Por ejemplo, el 11-S”, dice Sagarna. “Se escribe sobre eso, pero muchas veces en contexto, como algo que sucede a lo largo de la historia. No se abordaba de manera directa. Muchas veces se encuentra más fuerza ahí”, reflexiona. Al final, la literatura nos da un espacio de libertad absoluta, nos permite abordar lo que tenemos o huir de ello tanto como queramos.

El libro de papel vuelve a casa

El encierro, según Sagarna, nos ha vinculado con el espacio de nuestras casas. “Nos hemos dado cuenta de su rol y en este sentido creo que los libros de papel tienen una gran oportunidad. Construimos la intimidad de nuestro hogar a través de ellos. Estar en casa nos lleva a querer tener un buen libro de papel en las manos”, analiza, y hace un llamamiento especial a la gente a salir a comprar ejemplares. “Pero también nos hemos dado cuenta de la importancia de la música o de las buena series”, aclara. Y allí lo online ha cobrado importancia. “Nos hemos metido en la casa de todos, conoces al perro de alguien mientras trabajas. Con estas pequeñas cositas se agranda el mundo”, dice. Y eso, claro, también favorece al proceso creativo.

Agrandar nuestro universo es la manera en la que #seguimosconectados y Telefónica se adhiere a expandirlo a través de su oferta cultural. En espacio.fundaciontelefonica.com ofrece todo su catálogo, pero también un espacio para imaginar el planeta poscovid-19: Repensando el futuro. Se trata de “un foro por el que transitan prestigiosos pensadores que muestran su visión sobre las tendencias que cambiarán el mundo”, dicen desde la compañía.

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