La muerte de un niño negro por la negligencia de la jefa blanca de su madre sacude Brasil

Miguel Otávio Santana da Silva, de cinco años, murió tras caer de un noveno piso ante un descuido de la mujer

El niño brasileño Miguel durante su cumpleaños. CORTESÍA
El niño brasileño Miguel durante su cumpleaños. CORTESÍAFacebook

Miguel Otávio Santana da Silva, de cinco años, se precipitó desde el noveno piso de un edificio de lujo en la ciudad brasileña de Recife, cuando estaba a cargo de la empleadora de su madre, que permanece en libertad a la espera del juicio. “Si fuese al revés, creo que ni siquiera tendría derecho a fianza”, lamenta la madre del niño.

El pasado martes, Miguel estaba con su madre, la empleada del hogar Mirtes Renata Souza, en el piso en el que ella trabajaba y, según testimonios de los vecinos, empezó a llorar cuando ella salió para pasear al perro de su jefa. Miguel se fue tras su madre, salió de casa, entró solo en el ascensor ―con el consentimiento de la jefa de Mirtes― y se perdió por el edificio. Acto seguido, se precipitó desde una altura de 35 metros. La dueña de la casa fue detenida el día siguiente como sospechosa de homicidio imprudente, cuando no hay intención de causar la muerte, pero tras pagar la fianza, permanecerá en libertad hasta el juicio.

Este episodio se produce en medio de las protestas y debates contra el racismo por todo el mundo. “No voy a decir que estoy indignada ni alterada, porque el dolor por la muerte de mi hijo está prevaleciendo. Pero espero que se haga justicia. Porque si fuese al revés, creo que ni siquiera tendría derecho a fianza. Mi nombre estaría estampado y mi cara estaría en todos los medios", declaró la madre del pequeño en una entrevista al canal TV Globo. “Entró en el ascensor. No tuvieron paciencia para sacarlo del ascensor, para cogerlo por el brazo y sacarlo. Porque si fuesen los hijos de mi exjefa yo los sacaría. Ella nos dejaba sus hijos a mí y a mi madre. Y cuando yo se lo dejé a ella, desgraciadamente no tuvo paciencia para cuidarlo, para sacarlo[del ascensor]. Era un niño”. La Policía no divulgó la identidad de la empleadora pero, según Mirtes, es la primera dama de la ciudad de Tamandaré, una ciudad a 100 kilómetros de Recife, Sari Corte Real. Ella y el alcalde, Sérgio Hacker, aún no se han manifestado públicamente sobre la tragedia.

La suspensión de las clases por la pandemia del coronavirus fue el motivo por el que Miguel tuvo que pasar el martes con su madre. Según las normas de la cuarentena de Recife, permanecen cerrados las escuelas, las tiendas, los bares, los cines, las playas, los parques y otras actividades no esenciales. Las medidas de aislamiento social, sin embargo, empezaron flexibilizarse el pasado lunes. Al no tener con quién dejar al niño, la trabajadora doméstica se lo llevó a la residencia de su empleadora, quien la había empleado hacía cuatro años. El piso en el que Mirtes trabajaba se encontraba en la quinta planta del bloque Píer Maurício de Nassau, conocido como Torres Gemelas. La dueña estaba en casa con una manicura cuando la empleada del hogar salió para sacar al perro de la familia, dejando a su hijo con la propietaria del inmueble. En ese momento, la empleadora “era la responsable legal de la custodia del niño”, afirmó el comisario Ramón Teixeira, encargado del caso.

Las cámaras del edificio muestran que el niño intentó entrar dos veces en el ascensor. En uno de sus intentos logró entrar en el ascensor. La empleadora sale en las imágenes hablando con el niño, pero acaba permitiendo que se quede solo. Miguel acabó bajándose en el noveno y, según el perito André Amaral, escaló una altura de 1,2 metros, subiéndose a un antepecho que da a una sala de máquinas. Luego, se subió a la barandilla de aluminio, que cedió, provocando la caída del pequeño. “Sabemos que el niño le estaba gritando a su madre. Posiblemente la vio paseando al perro en la calle”, dijo el comisario. Una de las protecciones rotas tiene las marcas del pie del niño, lo que corrobora la teoría del perito. Imágenes de las cámaras de seguridad registran el momento en el que Miguel entró en el ascensor sin que la empleadora de su madre intentara sacarlo. La madre y un médico que vive en el edificio socorrieron al niño hasta que llegó la ambulancia que luego lo trasladó al Hospital da Restauração, en el barrio de Derby, donde se confirmó la muerte. Mientras la familia estaba en el centro sanitario, la Policía acudió al lugar de los hechos para analizar las escenas y las imágenes. “Ella [la empleadora] tenía el deber de cuidar del niño. Hubo un comportamiento negligente, por omisión, de dejarlo solo en el ascensor”, aseguró Teixeira.

El día siguiente la mujer fue detenida por la Policía Civil del Estado como sospechosa de homicidio imprudente. La investigada obtuvo la libertad provisional tras pagar una fianza de 20.000 reales [unos 3.900 dólares]. El comisario también investiga si la Administración del bloque de apartamentos tuvo alguna responsabilidad, ya que el día de la pericia inicial se constató que las puertas y ventanas de las áreas comunes del noveno piso no estaban cerradas. Durante el funeral de Miguel, sus parientes estaban indignados con el descuido de la dueña del piso. “No se puede entender. ¿Dos seres humanos adultos en casa y nadie vigila un niño?”, dijo la tía de Miguel, Lourdes Cristina, en una entrevista a G1, refiriéndose también a la manicura que estaba en el piso con la empleadora.

“No creemos en desgracias", comentó la tía. Fue enterrado en el distrito de Bonança, en Moreno, en la Zona de la Mata Sul del Estado. Según la Policía Civil, tienen 30 días de plazo para finalizar la investigación y enviarle el informe al Ministerio Público de Pernambuco. Tras recibir el documento, la Fiscalía decidirá si llevará el caso o no a los tribunales.

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