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“Seis meses de estudio en el extranjero equivalen a cuatro años de vida normal”

PubliEspecial Educación

tu gran aventura

"Estudiar en el extranjero es una experiencia que, según los expertos, al menos una vez en la vida todo estudiante debiera emprender. Por eso, debe concebirse como una inversión a futuro."

Mark Twain, en su libro The innocents abroad, hizo la mejor descripción de lo que implica salir a conocer nuevas formas de percibir el mundo: “Viajar es un ejercicio con consecuencias fatales para los prejuicios, la intolerancia y la estrechez de mente”. Ahora, basta con imaginar todo lo que se puede lograr cuando ese viaje se hace en específico para desarrollar toda una multitud de habilidades y competencias personales y profesionales.

Estudiar una carrera o un posgrado en el extranjero es, sin lugar a dudas, una de las experiencias más enriquecedoras para cualquier ser humano. Se trata de una oportunidad de crecimiento que trasciende el ámbito académico para tocar las emociones que marcan un antes y un después en la formación de un estudiante. Toda una aventura que debe experimentarse al menos una vez en la vida.

Hoy, como nunca en la historia, los múltiples convenios internacionales entre instituciones académicas, gubernamentales y de la iniciativa privada impulsan la movilidad global de los estudiantes de nivel superior. Tomar un avión y adentrarse en un intercambio cultural con fines educativos es algo al alcance de cada vez más personas; sin embargo, no todos cumplen con el requisito más importante: ser valiente.

Estudiar en una nación distinta de la nuestra es una odisea que consiste en recolectar, con esfuerzo y dedicación, esas exóticas semillas de éxito que no se encuentran en las aulas del país de origen, en la seguridad del hogar, en las pláticas con los amigos, ni en la gastronomía que abraza y brinda un sentido de pertenencia.

Por suerte para el desarrollo de la humanidad, alejarse de la zona de confort familiar siempre ha sido una práctica inherente a la juventud, esa maravillosa etapa de la vida llena inquietud intelectual y vacía de nostalgia. Sólo hace falta un empujón para aventurarse y es el mismo Twain quien lo brinda: “Los puntos de vista amplios, sanos y caritativos de los hombres y las cosas no se pueden adquirir si se está en un pequeño rincón de la tierra durante toda la vida”.

Sí, quizá se extrañen a algunas personas o rutinas, pero el conocer realidades sociales y sistemas educativos diferentes tiene enormes beneficios que valen cada sacrificio.

Uno de los primeros aspectos positivos que destacan los expertos de las distintas universidades que participan en esta entrega especial es el simple (pero esencial) hecho de descubrir una nueva cultura: desde trabajar en equipo con los estudiantes locales hasta ir a comprar comida, cada situación que enfrentan o persona con la que interactúan los alumnos enriquece su concepción del mundo y les permite desarrollar nuevas formas de pensar.

Gracias a este contacto real, muy alejado de lo que vive un turista, los estudiantes pueden mejorar sus habilidades comunicativas e incrementar su red de contactos y amistades, por lo que la ganancia no es solo académica sino también personal. Al crear nexos con personas de otras culturas, razas y costumbres, estos jóvenes aventureros se convierten en ciudadanos del mundo.

Interactuar en este escenario cultural desconocido también pone a prueba la capacidad de adaptación de los alumnos, lo cual les permite estimular habilidades de supervivencia como sociabilidad, tolerancia, decisión, resolución de problemas, autocrítica y capacidad para defender sus ideas o para adaptarse a otros puntos de vista antes no contemplados. Un reto en el que hay un solo ganador: la confianza en sí mismo.

Por otro lado, la estancia en una universidad extranjera es un factor que se está convirtiendo en clave para un mercado laboral cada día más exigente. Sólo por citar un ejemplo: empresas de todo el mundo se preparan, justo en estos días, para ofrecer las mejores condiciones de reclutamiento a profesionistas que cursaron una Maestría de Administración en Negocios (MBA por sus siglas en inglés) en el extranjero, pues los cursos en escuelas de negocios de Estados Unidos y Europa suelen concluir entre los meses de mayo y junio. No es ningún secreto que una experiencia internacional tiene un impacto efectivo sobre la futura empleabilidad de los egresados.

Pero entre todos los beneficios que podemos enumerar, hay uno que destaca por su contundencia y por el consenso que alcanza entre los expertos: "Seis meses de movilidad internacional cambian a una persona tanto como cuatro años de una vida normal”. Claro está que no se trata de una medición exacta, cada alumno regresará con distintos niveles de madurez, pero lo que es irrefutable es que todos volverán a casa siendo mejores personas y profesionales.

Cuando las familias, las universidades y los gobiernos invierten en financiar experiencias o programas de estudio en el extranjero, están invirtiendo en el futuro de sus hijos, sus instituciones y su sociedad. Una sociedad con ciudadanos más cultos, tolerantes y con mentes más abiertas.

En un mundo cada vez más global, la revolución de la formación universitaria es irreversible: llegó el momento de tomar el pasaporte y vivir la experiencia estudiantil que cambiará tu vida. Es dejarlo todo para ir por más.

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