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Murcia regula por ley el ‘piel con piel’ entre la madre y el recién nacido

Todos los hospitales están obligados a garantizar que los bebés permanecen con la parturienta “salvo por razones médicamente justificadas”

en España, el poder permanecer juntos desde el nacimiento está condicionado a que el hospital donde tiene lugar el parto.
en España, el poder permanecer juntos desde el nacimiento está condicionado a que el hospital donde tiene lugar el parto.Pexels
Virginia Vadillo
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Todos los bebés que nazcan en cualquiera de los hospitales de  Murcia e independientemente de si se trata de un parto natural o por cesárea, tendrán derecho de permanecer en todo momento junto a sus madres, con un contacto piel con piel “inmediato e ininterrumpido”, y también el derecho a una “identidad sanitaria” con una historia clínica propia. Así se recoge en el artículo 16 de la ley de Derechos y Deberes de los Usuarios del Sistema Sanitario de la Región de Murcia, que ha sido modificada con el apoyo unánime de todos los grupos políticos que componen la Asamblea Regional y en un trámite “exprés” de apenas un mes.

“Que madres e hijos no se separen tras el nacimiento es una norma clara biológica. Todos los mamíferos la cumplen. Las primeras horas son clave para que un recién nacido se pueda adaptar a su nuevo medio de vida”, explica el pediatra Ricardo García de León, presidente de la asociación Hasta que tú quieras (HQTQ), que ha promovido esta reforma legal. Las evidencias científicas de los beneficios de ese contacto ininterrumpido, ha señalado, son múltiples, y no solo en los bebés prematuros, donde se ha demostrado que el piel con piel es el mejor sistema para prevenir infecciones nosocomiales (las que ocurren durante la hospitalización). El contacto madre-hijo favorece además la estabilización de las constantes vitales del bebé, de su temperatura corporal y de su ritmo respiratorio, a la vez que impulsa la lactancia materna.

“Las madres, instintivamente, ya conocíamos esas ventajas, de ahí la ansiedad al separarse de un bebé. Reconocer ese derecho por ley es un avance, pero un avance que parte de un retroceso. Supone recuperar algo que se había hecho siempre a lo largo de la historia y se había perdido al entrar los protocolos de salud en los partos e introducir medidas intrusivas. Se retrocedió y este avance supone recuperar lo que nos arrebataron”, opina Clara María García, representante de los grupos de apoyo a la lactancia de la Región de Murcia.

En España, permanecer juntos desde el nacimiento está condicionado a que el hospital donde tiene lugar el parto tenga un protocolo favorable al piel con piel o a que el profesional que atiende el parto sea sensible a esa realidad, señala García de León.

Murcia es la primera comunidad en incluir explícitamente en una ley este derecho de los neonatos que, en la práctica, ya se practicaba en sus principales hospitales. Concepción Martínez, matrona y subdirectora del área de Enfermería del hospital materno-infantil Virgen de la Arrixaca de Murcia, el centro hospitalario con más partos de todo el país (7.400 en 2017), ha manifestado su “emoción” por esta ley a pesar de que el hospital cuenta desde 2012 con un protocolo por el que se aplica el piel con piel a todos los partos normales y, desde el último año, también a las cesáreas programadas.

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Martínez reconoce que hay profesionales que “se resisten” a cumplirlo y que separan al bebé para “limpiarlo, vestirlo o explorarlo”. Todo ello, asegura, innecesario en un niño sano. “Con esta ley nos aseguramos de que todos los profesionales tengan que cumplir, de que haya un protocolo claro de cuáles son las excepciones médicas, de los motivos reales, por los que un bebé debe ser separado de su madre. Más de una matrona, de una auxiliar y de una pediatra se cuestionarán ahora si de verdad tienen motivos para esa separación porque, si no está justificada, la familia podría llegar a denunciar”, ha subrayado.

Lo mismo opina Paloma Ortega, la jefa del Servicio de Ginecología del hospital Santa Lucía de Cartagena, el segundo mayor de la región. En el centro sí se ofrece el contacto piel con piel en los partos vaginales, pero solo se aplica en un 60% de las cesáreas. Dar rango de ley a esa práctica, afirma, no cambiará en mucho el día a día del hospital, pero confía en que sí agilizará los trámites para habilitar más personal y espacios que permitan esa práctica en el total de los partos.

Para el presidente del Centro de Estudios en Bioderecho, Ética y Salud de la Universidad de Murcia, José Ramón Salcedo, el pasar de una “buena práctica clínica” a una obligación con categoría de derecho es “un verdadero punto de inflexión”. En España, tanto la ley estatal de 2002 como las leyes autonómicas son “muy genéricas”, con meras alusiones a la humanización del trato a los neonatos, pero hasta ahora ninguna había recogido al detalle este tipo de derechos.

Y aunque el del contacto piel con piel puede resultar el más llamativo a priori, Salcedo ha insistido en destacar también la otra novedad de la ley: la obligación de crear una historia clínica propia al bebé. Hasta ahora, la práctica más habitual era incluir el parto en la historia de la madre, “el bebé era considerado el producto del parto, no un sujeto en sí mismo, una realidad independiente de su madre”.

Desde la Asociación de Usuarios de la Sanidad de la Región de Murcia, Teresa Romá incide también en ese punto: “En el momento del parto se producen factores que son clave en el desarrollo posterior del niño, en su salud futura. Pero nos encontrábamos con que los centros de salud recibían a un recién nacido sin ninguna información médica previa más allá de lo que pudieran contar sus madres”. Abrir la historia clínica del bebé en el propio hospital, con los detalles del parto, concede al bebé el derecho de ser un sujeto propio, no un “apéndice de su madre”.

Aprobada la ley, para Romá queda ahora el trámite más difícil: “Crear una red que proteja esos derechos, que defienda su cumplimiento y que arrope a las madres en este momento crucial de sus vidas”.

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Sobre la firma

Virginia Vadillo
Es la corresponsal de EL PAÍS en la Región de Murcia, donde escribe sobre la actualidad política, social y medioambiental desde 2017. También trabaja con la Agencia EFE en esa comunidad autónoma. Es licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Periodismo de Agencias por la Universidad Rey Juan Carlos.

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