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EL PAÍS lanza la colección inglés total

Adiós a ‘From Lost to The River’

La expresión oral constituye el talón de Aquiles de los españoles

Las nuevas tecnologías han incrementado la exposición al inglés hablado

Clase en inglés en la Universidad Politécnica de Cataluña, en Barcelona.
Clase en inglés en la Universidad Politécnica de Cataluña, en Barcelona.

Tienen 237 maneras distintas de escribir because [porque] –todas equivocadas- y son los fundadores del idioma fromlostiano, basado en traducciones literales de expresiones idiomáticas del castellano al inglés, tal y como recogían en 1995 Federico López Socasau y Ignacio Ochoa Santamaría en el libro From Lost to the River. Los españoles, sin embargo, quieren dejar atrás los tiempos de frases como To good hours, green sleeves (A buenas horas, mangas verdes), como demuestran su afán por conseguir una titulación oficial de la Universidad de Cambridge, el fomento de los programas de bilingüismo en los colegios o el fuerte incremento de edición de libros en inglés –un 24,8% entre 2010 y 2011, según los últimos datos del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte-. ¿Tanto esfuerzo está mereciendo la pena?

Los avances son innegables, de acuerdo con Jeannine Bogaard, directora editorial de Cambridge University Press, sobre todo gracias a una mayor exposición al idioma, dentro y fuera de las aulas. “El aumento de las horas de clases en inglés o impartir asignaturas directamente en este idioma son cambios muy positivos, pero aún hay mucho camino por delante”, destaca. El principal problema, según ella, es que los esfuerzos realizados en los primeros años de escuela se desvanecen a medida que se avanza en el recorrido escolar. “Llega la selectividad y los alumnos dejan de aprender para centrarse exclusivamente en aprobar el examen”, recalca.

Para Bogaard no es relevante que los profesores que imparten las clases en los colegios sean nativos. Lo que de verdad cuenta, según ella, es que los alumnos cuenten con distintos docentes a lo largo de sus estudios y que se limite el número de estudiantes por clase. “Un nativo puede transmitir elementos culturales”, explica, “pero los españoles conocen mejor que nadie las dificultades que experimentan los que hablan su mismo idioma”.

José Manuel Palomino Fernández, coordinador del máster Bilingüismo y Metodología CLIL en el centro universitario La Salle, también cree que el inglés es una asignatura pendiente para los españoles, pero quiere desmitificar la creencia según la cual en todos los demás países europeos se hablan muy bien las segundas lenguas. El docente achaca parte de la responsabilidad de los problemas de los españoles a la metodología empleada en las aulas. “La prueba de habilitación para enseñar es incompleta, ya que solo mide las competencias lingüísticas, sin tener en cuenta cómo se va a impartir la clase”, afirma.

Tienen 237 maneras distintas de escribir because [porque], todas equivocadas

Palomino cree que las nuevas generaciones están avanzando en la línea europea gracias a un enfoque en las escuelas centrado cada vez más en la comunicación. Pero los adultos aún carecen de constancia y, en muchos casos, de motivación para aprender. “Todavía hay quienes estudian para el título y no para dominar de verdad el idioma”, lamenta. 

Para Mercè Vilarrubias, catedrática de inglés en la Escuela Oficial de Idiomas Drassanes de Barcelona, hay dos factores más que lastran el aprendizaje del inglés. “Nunca hemos cuidado las lenguas extranjeras, no hay una exigencia social sobre la importancia de hablarlas correctamente”, asegura. La falta de referentes entre personalidades de relieve, sobre todo los políticos, no juega a favor. El otro elemento es más bien cultural y tiene que ver con el hecho de hablar una lengua mayoritaria y de tener un amplio acceso a productos traducidos.

El profesor Calum Roche, que imparte clases de inglés en distintas empresas de Madrid, opina que el principal problema de sus alumnos es la falta de tiempo para practicar el idioma. "Con apenas dos horas de clase semanales, los progresos son lentos"Las nuevas tecnologías, sin embargo, están marcando avances en este sentido, sobre todo entre los más jóvenes, ya que permiten incrementar la exposición a la lengua viva, lejos de los manuales de gramática.

Escribir como suena

En España se escribe en inglés mejor que se habla, según el Cambridge English Corpus, una base de datos que recoge el uso de la lengua entre los nativos y los estudiantes extranjeros. El análisis de los exámenes de más de 200.000 alumnos españoles pone de manifiesto que solo el 30% de los fallos son gramaticales.

Los errores más frecuentes consisten en omitir o añadir letras o cambiarlas de posición.‘Boucause’, beackuse y becauthe son solo algunas de las 237 formas (equivocadas) que tienen los españoles para escribir because [porque]. Otros fallos muy frecuentes están relacionados con los llamados "falsos amigos", palabras que cuentan con un término parecido en español, pero que significan cosas distintas, como assist (ayudar) que no tiene nada a que ver con asistir a una fiesta o sympathetic (compasivo y no simpático). Muchos estudiantes suelen añadir una "e" delante de palabras que empiezan por "s", convirtiendo specific en especific y spectacular en espectacular, por ejemplo.

El estudio revela también otras facetas de los españoles, que han demostrado ser muy románticos. Hablan de besar el doble de veces que los alumnos franceses y hasta seis veces más que los alemanes.

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