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El Consejo de Europa, preocupado por las injerencias políticas en RTVE

“Los puestos directivos no deben ser para personas con clara afiliación política”, dice el texto

Hungría, Italia, Rumanía, Serbia y Ucrania. Estos son los compañeros de viaje de España en cuanto a las presiones políticas ejercidas sobre las radiotelevisiones públicas. El Consejo de Europa —organismo formado por 47 países cuyo objetivo es promover los principios democráticos— avisa de su creciente preocupación por las noticias que le llegan de injerencias gubernamentales en RTVE y en las corporaciones públicas de los otros cinco países europeos.

 “Es necesario proteger a las emisoras públicas de las injerencias partidistas. Los puestos directivos no deben estar destinados a personas con una clara afiliación política. Las radios y televisiones públicas deben establecer códigos de conducta internos para asegurar la independencia en el trabajo de los periodistas”, asegura el informe del Consejo de Europa en el texto sobre el estado de la libertad de los medios de comunicación en Europa. Para corregir estas injerencias, el documento aprobado por la asamblea del Consejo invita a la Unión Europea de Radiofusión a cooperar con los Gobiernos.

El organismo no menciona ningún programa ni directivo en concreto, pero su petición de independencia política en los puestos directivos choca con la figura del actual director de servicios informativos de TVE. Julio Somoano, procedente de Telemadrid, escribió una tesis en 2005 titulada Estrategia de comunicación para el triunfo del Partido Popular en las próximas elecciones.

Este no es el primer choque de este organismo con el sesgo ideológico que los Gobiernos del PP imprimen en los servicios informativos de las radios y televisiones públicas estatales. En 2004, al final de la segunda legislatura presidida por José María Aznar, el Consejo de Europa criticó duramente los medios públicos de Grecia, Italia, Portugal y España por abusar del “clientelismo político, el paternalismo estatal y la partitocracia”.

“La manipulación de la información bajo la influencia política llevó a la condena sin precedentes de TVE por su cobertura de la huelga que se celebró en España en junio de 2002”, decía el Consejo entonces. Ese episodio se cerró con la condena a TVE por parte de la Audiencia Nacional por “vulnerar los derechos fundamentales de huelga y libertad sindical”.