Movimientos en el PP para volver a los trasvases

Cospedal acepta el primer envío del Tajo al Segura y enfría la guerra del agua Los regantes de Murcia afirman que Valcárcel les ha garantizado una transferencia

El sector del PP más favorable a los trasvases, liderado por el de la Región de Murcia, confía en que este sea el día. En que después de ocho años desde que el Gobierno de Zapatero enterró el trasvase del Ebro, el Ejecutivo anuncie a las claras la apuesta por enviar agua al Segura (Murcia y Alicante) desde otras cuencas mientras pone en cuarentena el programa de desalación. Tras más de un mes en el cargo sin una rueda de prensa en Madrid, la comparecencia el miércoles en el Congreso del Ministro de Agricultura y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, ha generado la expectativa de regantes, ingenieros y ecologistas.

El presidente de los regantes del Tajo-Segura, José Manuel Claver, explicó tras reunirse con el presidente de Murcia, el popular Ramón Luis Valcárcel, cuál era su sensación: “Valcárcel nos ha dicho que la solución se basará en una transferencia de agua”. Valcárcel fue el primer presidente autonómico que recibieron Arias Cañete y Mariano Rajoy.

Como la pólvora hace tiempo que está descubierta, no hay demasiadas opciones si el Gobierno busca una nueva transferencia de agua: o la desembocadura del Ebro o el Tajo Medio, desde Extremadura o Toledo. La segunda toma del Tajo es considerada como más viable y es la que intentó el último secretario de Estado de Agua del PSOE, Josep Puxeu. El Ebro —al menos en la versión derogada— se ve muy impracticable por el rechazo social y por la oposición de CiU y del Par, socio del PP en Aragón. Los ecologistas del Delta del Ebro sí temen un minitrasvase a Castellón.

Cañete ha anunciado su intención de alcanzar un pacto nacional del agua y los primeros movimientos en el Tajo apuntan a que la guerra entre comunidades se enfría. El pasado 21 de enero, el Gobierno aprobó su primer trasvase del Tajo al Segura para los próximos seis meses. Entonces trasvasó el máximo que permiten las reglas de explotación. Con el PSOE en el Gobierno de Castilla-La Mancha, la comunidad recurría todos los desembalses, pero con Dolores de Cospedal la respuesta fue un elocuente silencio. Claver resume la situación en esa comisión de explotación: “Antes era un calvario, había una crispación absoluta y ya no”. Según este, el director general del Agua de Castilla-La Mancha no objetó al trasvase. Cospedal recurrió el último envío decidido por el Gobierno del PSOE porque consideraba que excedía la regla de explotación.

Como construir un trasvase se topa con las restricciones presupuestarias, la opción que se maneja es buscar financiación privada. Y para reducir la crítica de los ecologistas, facilitar la compraventa de derechos entre cuencas. Se trata de que los regantes de las zonas con déficit puedan comprar derechos de riego de otras cuencas, con lo que, en teoría, el agua que se saca del río es la misma. Ya se ha realizado en periodo de sequía, cuando agricultores de Murcia compraron a una comunidad de regantes de Madrid.

Además, en el PP hay quien espera que Arias Cañete recuerde la factura del programa de desaladoras del PSOE, que están paradas por falta de demanda y por el elevado precio de su producción.

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