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Los planes de la estación espacial se retrasan por el accidente del carguero ruso

Los responsables no descartan que haya que dejar la base orbital deshabitada si se complica el transporte de astronautas y suministros

El mantenimiento y explotación de la Estación Espacial Internacional (ISS), incluido el calendario de tripulaciones y envío de suministros es complicado, pero cuando casi todo depende de un único proveedor de transporte, cualquier imprevisto puede poner patas arriba los planes. En esa situación se encuentra ahora la base orbital tras el fallo del lanzamiento, el pasado 24 de agosto, de una nave de carga rusa Progress que llevaba casi tres toneladas de alimentos, combustible y repuestos a la ISS. Ahora hay que estudiar la situación y las causas del accidente antes de reemprender los vuelos de los cohetes Soyuz, con cápsula de tripulantes o con carga. El problema es que, tras el cierre definitivo del programa de los transbordadores de la NASA y a la espera de que los futuros cohetes de empresas privadas estadounidenses puedan asumir el transporte espacial dentro de unos años, solo los rusos tienen ahora capacidad de enviar tripulaciones al espacio, y por ese servicio tiene que pagar la NASA. Ahora los planes están en el aire, sin que se descarte la posibilidad de sacar a todos los astronautas de la base y dejarla deshabitada durante un tiempo.

Los primeros afectados son los tres astronautas de la ISS, de la tripulación actual de seis, que iban a regresar a la Tierra -en una nave Soyuz atracada ahora en la estación- el próximo 8 de septiembre y que, de momento, han visto su vuelo aplazado una semana (al día 16). Los tres tripulantes de recambio volarán, como pronto, a finales de octubre o principios de noviembre, en lugar del 22 de septiembre, como estaba previsto, informa Reuters. Será el primer lanzamiento de astronautas por Roscosmos tras la cancelación definitiva de los vuelos de los transbordadores de la NASA. "Si por alguna razón no pudieran enviar a la tripulación antes de finales de noviembre tendríamos que revisar todas las posibilidades, incluida la de dejar la ISS deshabitada", ha declarado Alexei Krasnov, responsable de vuelos tripulados en la agencia rusa Roscosmos, a la agencia Interfax.

También los envíos de suministros se ven afectados, pero los responsables de la ISS y los astronautas que están a bordo ahora han insistido en que de momento esto no supone un problema, ya que tienen reservas para seis personas durante 50 días o hasta marzo del año que viene si se reduce la tripulación a tres astronautas. Esta reducción del número de tripulantes a la mitad es una de las posibilidades que se contemplan, si las cosas se complican con el transporte y, más aún, no se descarta la opción de dejar la ISS en automático, si no queda otra opción. La base, que desde hace una década ha estado permanentemente habitada, puede estar sin tripulación hasta un año, informa Space.com.

Los planes de los próximos meses pueden depender de las conclusiones de esa comisión que debe determinar las causas de la pérdida la Progress 44 en el lanzamiento, al no separarse la última etapa del cohete del carguero espacial. Los motores de los Soyuz utilizados por los rusos para enviar cargas y personas a la ISS son del mismo tipo, de ahí la precaución antes de realizar nuevos lanzamientos, especialmente tripulados. Además, pocos días antes del accidente de la Progress, Rusia falló otra puesta en órbita, en ese caso de un satélite de comunicaciones.

La agencia rusa, Roscosmos, ha anunciado que se realizarán uno o dos lanzamientos de Soyuz de prueba antes de retomar los vuelos con astronautas a bordo. La misma NASA ha recordado que no se había perdido nunca antes una Progress en el programa de la ISS y que Rusia ha lanzado 745 vehículos Soyuz U, con 724 éxitos y sólo 21 fracasos.

No hay que olvidar que la estación es un programa internacional y que las agencias especiales europea (ESA) y japonesa (JAXA) tienen instalados en la base módulos laboratorio (Columbus y Kibo, respectivamente) en los que realizan sus propios programas experimentales y que, sin duda, se verían afectados por los cambios de planes de tripulaciones y suministros. Tanto la ESA como la JAXA tienen también avanzadas naves de carga para abastecer a la ISS (las ATV europeas y HTV niponas), pero son programas menos flexibles que las Progress.

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