Radiación y cáncer

Los operadores españoles defienden que sus emisiones están en los límites establecidos

La patronal Redtel recuerda que el móvil se ha incluido en la misma categoría que el café o los polvos de talco

Los mayores operadores españoles de telefonía móvil no han tardado en reaccionar al informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que pone en entredicho la seguridad de los móviles y, por primera vez, su posible relación con el cáncer. Redtel, la asociación de operadores de telecomunicaciones con red propia (Telefónica, Orange, Vodafone y Ono) ha asegurado que el sector de la telefonía móvil en España cumple con los límites nacionales e internacionales de seguridad y normas que establece la OMS. "Es un sector responsable que cumple escrupulosamente con los límites de seguridad establecidos por las autoridades competentes, tanto a nivel nacional como internacional", asegura Redtel.

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La asociación recuerda que las estaciones base (antenas) respetan "siempre y en todo momento los límites establecidos de emisiones seguras a partir del consenso científico", y que la normativa española recoge los límites de emisiones recomendados por la OMS y la UE. "No parece probable que tras décadas de funcionamiento de tecnologías inalámbricas como la radio y la televisión, que utilizan el mismo fundamento científico, los límites recomendados para estas emisiones vayan a cambiar radicalmente", dijo Redtel esta tarde en un comunicado.

En España, desde 2002 se realiza un control exhaustivo de las emisiones radioeléctricas de las antenas de la telefonía móvil, para garantizar que estas emisiones están por debajo de los límites de seguridad establecidos; se miden todas las antenas y los resultados se publican en la web del Ministerio de Industria. Pese a esa puntualización, Redtel asegura que asumirá la clasificación de las radiofrecuencias por parte del IARC y todos los consejos y recomendaciones de la OMS.

La asociación Redtel recuerda que desde 1971 el IARC ha analizado y clasificado 900 sustancias o agentes, y que en la última monografía dedicada a las radiofrecuencias, y que ha levantado el revuelo mediático, ha separado la clasificación en tres grupos de agentes: la exposición personal asociada al uso del teléfono móvil, la exposición ocupacional al radar y las microondas y la exposición medioambiental a las señales de radio, televisión y comunicaciones móviles.

Y en este sentido, Redtel precisa que el uso del teléfono móvil se ha incluido en la categoría 2B (las antenas están en la categoría 3), en la que "hay una evidencia limitada en humanos y en animales bajo experimentación", y en la que se incluyen otros 249 agentes como el café, los encurtidos y los polvos de talco.

Redtel enfatiza que esta clasificación de los terminales móviles no cambia las directrices sobre salud establecidas hasta el momento por los organismos de referencia, como la propia OMS, que ha manifestado en distintas ocasiones que no hay evidencias de que el sector de la telefonía móvil que opera dentro de la normativa (nacional e internacional) sea un riesgo para la salud de los ciudadanos.

Por otro lado la Agencia Internacional de Investigación contra el Cáncer ha establecido para la emisión medioambiental (la derivada de las antenas de telefonía móvil) que la "evidencia es inadecuada", correspondiente a las categoría 3 en la que se incluyen otros 512 agentes, como la cafeína, la sacarina o el té. "Eso significa que no hay muestras en los estudios e investigaciones sobre los efectos de las emisiones de las antenas que indiquen que puedan ser potenciales carcinógenos, ya que no hay evidencias suficientes ni en humanos ni en animales", apunta Redtel.

La organización recuerda que la propia OMS en mayo pasado señaló que "no se ha demostrado que el uso de los teléfonos móviles perjudique a la salud", y reiteraba que en la última década más de 30 estudios de expertos de todo el mundo, no han encontrado relación causa-efecto. "No obstante, si la OMS cambia de criterio y este se refleja en la legislación española, cumpliremos la nueva normativa", añade.

Redtel reclama un Observatorio dependiente del Ministerio de Sanidad que trabaje sobre este campo y ratifique la seguridad de los niveles de emisión establecidos en la normativa para todo tipo de fuentes de emisión radioeléctrica. "Consideramos muy importante que los ciudadanos puedan informarse, a través de la administración pública, sobre las dudas que puedan tener respecto a las emisiones radioeléctricas", concluye.

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