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Víctimas de lo inservible

¿Cuál es la línea que separa a un coleccionista de un enfermo acumulativo? El síndrome de Diógenes y otras patologías semejantes comienzan a ser investigados y conocidos ahora en profundidad

Recrear en imagen la vida de algunos enfermos acumulativos, entre columnas de papeles o periódicos, rodeados de montones de ropa usada que nunca se pondrán o incluso infestados de toneladas de basura y residuos orgánicos, no resulta complicado ya para casi nadie, pero muy pocos sabrían continuar con la descripción de esta realidad. El desconocimiento general sobre la situación que rodea a estas personas impide a veces que se actúe correctamente para ayudarles y es el responsable también de que, para la mayoría, hablar de acumulación sea hablar de síndrome de Diógenes. Parte de la culpa la tiene la escasa investigación sobre estas patologías relativamente recientes (el síndrome de Diógenes se empezó a estudiar en los años setenta); la comunidad científica todavía debate sobre sus causas, su evolución y los tratamientos más eficaces y se afana por diferenciar las distintas enfermedades.

Algunos guardan cosas porque creen que si no pasará algo malo

Por el momento, ni siquiera al síndrome de Diógenes, la patología más reconocible, se le concede la categoría diagnóstica de trastorno mental, de forma que no se han definido sus síntomas y no existen unas pautas estandarizadas a seguir.

En la actualidad, los psiquiatras analizan los casos agrupándolos en el síndrome de Diógenes, por un lado, y los trastornos acumulativos compulsivos, por el otro. Ambos grupos de enfermos coinciden en acumular objetos inservibles, pero las causas que les llevan a ello, los objetos que guardan y sus reacciones ante la propia patología son completamente distintos. El primero se define como un "abandono extremo del autocuidado, acumulación de basuras, negativa a ser ayudados y aislamiento social en personas de avanzada edad".

Existen dos teorías sobre su aparición: algunos lo asocian a un problema en el lóbulo frontal cerebral, una alteración más común en personas mayores. La otra rama de estudio defiende que este síndrome está relacionado con los trastornos de personalidad, de forma que nada tendría que ver con la edad.

El jefe del servicio de psiquiatría del hospital universitario Ramón y Cajal de Madrid y presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría, Jerónimo Saiz, asegura que los afectados por este síndrome no comparten una causa común, pero defiende que lo normal es que llegue en una edad avanzada. "Hay que estudiar los casos de forma individualizada para saber el origen del trastorno. En algunos pacientes aparece por una merma en su capacidad de juicio o una demencia, aunque no siempre está asociada a un trastorno mental". Saiz explica que ciertos factores influyen en su aparición: el consumo excesivo del alcohol, rasgos de personalidad previos y situaciones estresantes como la muerte de un familiar.

La acumulación compulsiva aparece, por el contrario, en la edad adulta, aunque algunos rasgos se definen en la adolescencia. Los psiquiatras explican este trastorno como la adquisición de "objetos, la incapacidad de tirarlos y la acumulación". José Manuel Menchón, jefe de psiquiatría del hospital de Bellvitge, una unidad de referencia en trastornos de este tipo, asegura que la principal diferencia con el síndrome de Diógenes es que los acumuladores compulsivos conceden a los objetos que guardan un significado: "Los guardan por si algún día les fuera necesario o porque tienen un valor sentimental exagerado. Siempre piensan que van a ordenarlos, pero nunca lo hacen". Los trastornos acumulativos se incluyen dentro de los obsesivos compulsivos, pero en los últimos años los psiquiatras han logrado diferenciar los casos normales de acumulación de aquellos más obsesivos en los que el enfermo guarda porque cree que si se deshace de ellos puede pasar algo malo. Según Menchón, todo el mundo siente la necesidad de guardar cosas, pero deja de ser algo normal y se convierte en enfermedad cuando lo acumulado ocupa un espacio que no está destinado a guardar y complica el día a día de la persona: "No se trata de coleccionismo. Los coleccionistas clasifican sus adquisiciones y hay un objetivo de terminar algo; en los acumuladores no".

En un estudio realizado por el hospital de Bellvitge con la colaboración del Institute of Psychiatry de Londres, los autores aseguran que existe un problema cuando más de dos tercios del espacio habitable de una vivienda está destinado a los objetos, normalmente papeles, periódicos, maderas para construir muebles y ropa. El dilema de los expertos es que la gravedad del trastorno estaría relacionado, en ese caso, con el espacio que tiene la persona en su vivienda o fuera de ella. Se han visto casos de acumuladores controlados que guardan toneladas de objetos, pero consiguen llevar una vida normal porque tienen varias fincas o incluso almacenes que destinan a ellos.

En estas ocasiones, la familia ejerce el control y evita que invada los espacios comunes. A diferencia de los que sufren síndrome de Diógenes, los acumuladores son conscientes de que tienen un problema y se avergüenzan de enseñar su casa, pero no pueden dejar de guardar.

Tanto unos como otros sufren el aislamiento y la exclusión social, y en el caso de los que padecen síndrome de Diógenes, también las enfermedades derivadas de la insalubridad de su domicilio. Además rechazan la ayuda social, según los psiquiatras. Por esto, el Ayuntamiento de Madrid creó en 2006 el Servicio de Apoyo Psicológico a Ancianos Frágiles con Aislamiento Social en Madrid (SAP), con la colaboración de los servicios sociales, el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid y la Universidad Complutense. Las psicólogas Ana Belén Santos-Olmo y Berta Ausín han trabajado casi cinco años y han intervenido en casi más de 200 casos, de los que el 17,68% son enfermos de síndrome de Diógenes.

Santos-Olmo y Ausín saben bien cómo es la realidad de los que sufren este síndrome: "Nunca se acaba con el problema del todo, por eso nos aseguramos de que no se queden solos", afirma Ausín. Ambas psicólogas claman porque se investiguen más las enfermedades mentales de mayores y defienden iniciativas como el estudio Salud y bienestar de las personas entre 65 y 85 años en Europa, en el que participan y con el que se pretende conocer la situación de las personas de avanzada edad en Europa Los estudios concretos sobre las patologías acumulativas todavía se encuentran en una fase inicial, pero al menos ahora, según los psiquiatras, hay una voluntad de avanzar.