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Termina el Año del Tigre, empieza la estrategia para su supervivencia

Trece países se han comprometido a duplicar la población salvaje, de poco más de 3.000 ejemplares, en 10 años

Las reservas del tigre en Asia pueden albergar más de 10.000 ejemplares salvajes, tres veces más que la población total estimada de este felino, indica un nuevo estudio de destacados científicos conservacionistas. Los requisitos son que las reservas se manejen como áreas a gran escala, en las que se protejan los lugares de cría, y que beneficien a las comunidades locales.

Al final del Año del Tigre chino, la organización Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) se muestra ligeramente optimista sobre la situación del tigre en Asia, ante los avances en acuerdos internacionales conseguidos en el marco de la iniciativa para la conservación global de la especie que se puso en marcha en 2008.

"En medio de una crisis, es tentador poner los carromatos en círculo y proteger solo un número limitado de núcleos, pero podemos y debemos hacer más", ha dicho Eric Dinerstein, director científico del WWF y coautor del estudio. "Necesitamos parar la hemorragia, la caza del tigre y de sus presas en núcleos de reproducción, pero tenemos que ir mucho más allá y asegurar áreas más grandes para el tigre antes de que sea demasiado tarde".

La población de tigres salvajes se ha reducido a 3.200 ejemplares, frente a los 100.000 de hace un siglo, lo que los sitúa al borde de la extinción. El comercio de productos derivados del felino es uno de los grandes peligros a los que se enfrenta.

El informe sobre la estrategia de conservación , publicado en la revista Conservation Letters, proporciona la primera evaluación del compromiso político de los 13 países en los que viven tigres de doblar la población para 2022. Este compromiso, alentado por el Banco Mundial, se alcanzó en la cumbre sobre el tigre celebrada en San Petersburgo el pasado mes de noviembre, en la que participaron representantes de Bangladesh, Bután, Camboya, China, India, Indonesia, Laos, Malasia, Myanmar, Nepal, Rusia, Tailandia y Vietnam.

En el nuevo estudio se señala que las 20 áreas prioritarias de conservación, en las que existe la mayor probabilidad de que el tigre sobreviva a largo plazo, podrían albergar más de 10.500 ejemplares, incluyendo unas 3.400 hembras reproductivas.

"Mientras conservamos el tigre salvamos todas las plantas y animales que viven bajo el paraguas del tigre", dice John Seidensticker, del Instituto Smithsonian de Biología de la Conservación. Los expertos temen que las infraestructuras, como embalses, carreteras y minas, sean las mayores amenazas para esta estrategia, mientras que el turismo, la gestión de bosques en los corredores y cinturones protectores y la compraventa de carbono son oportunidades a aprovechar para la conservación.

Un ejemplo de reacción ante la situación desesperada de la especie, en el marco de los acuerdos internacionales es Nepal. "Nepal se ha comprometido al objetivo de duplicar el número de tigres salvajes en nuestro país para 2022", dice Deepak Bohara, ministro nepalí de bosques y conservación del suelo. "Este análisis muestra que se puede hacer, no sólo en Nepal, sino, si se hace bien con estudios y planificación cuidadoso, en todo el hábitat del tigre. Es importante promocionar una cooperación regional para mantener corredores para el tigre entre las diferentes reservas", señala.

En 100 años los tigres han perdido el 83% de su territorio. Desde los años cuarenta, tres especies han sido cazadas hasta su total extinción: tigre del Caspio o persa (Panthera tigris virgata), de Bali (Panthera tigris balica) y de Java (Panthera tigris sondaica). De otra especie más, el tigre de Xiamen, en China, tan sólo sobreviven unos 50 ejemplares en reservas y zoológicos. El número de tigres en cautividad supera, solo en Estados Unidos, la población salvaje, con 5.000 ejemplares, muchos de ellos en manos privadas.

Datos del Fondo Mundial para la Naturaleza

Desde que en noviembre los gobiernos asiáticos acordaran compromisos firmes, tanto políticos como económicos, para salvar al tigre, se han dado los siguientes pasos, según el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF):

• Rusia prohíbe la tala de pino de Corea en el extremo sureste del país, en la frontera con China, hábitat del amenazadísimo tigre de Amur, del que tan sólo quedan unos pocos cientos de ejemplares cuyas poblaciones, además, se encuentran aisladas unas de otras.

• Malasia publica una nueva ley de conservación de la vida salvaje en la que se incrementan las sanciones económicas y de cárcel para crímenes contra la naturaleza. El furtivismo y el comercio ilegal de tigres reciben la máxima pena.

• India anuncia la puesta en marcha de la reserva de tigre de Sahyadri, lo que eleva a 39 las reservas para el felino, y el desarrollo de otras 8 nuevas.

• El Ministerio de Bosques de Indonesia ha comenzado una moratoria en la conversión de bosques vírgenes y de bosques pantanosos en la isla de Sumatra durante los próximos 2 años para asegurar la supervivencia del tigre de Sumatra, la especie más amenazada por la pérdida de hábitat.

• Camboya ha designado el Bosque de Selma como área protegida, creando así una zona vital para la recuperación de los tigres dentro del complejo de áreas protegidas del este del país.

• Creación de la Red Sudasiática de Impulso a la Vida Salvaje (SAWEN), encargada de reforzar las medidas anti furtivismo y comercio ilegal en los países de Bangladesh, Bután, India y Nepal.

• WWF asiste al gobierno de Nepal para el primer traslado de un tigre herido a su nuevo hogar en uno de los primeros parques nacionales del país.

• Varias empresas que operan en países del ámbito de distribución del tigre, como Hewlett Packard o Tetra Pak, cooperan con los objetivos de conservación de WWF, adoptando compromisos firmes en sus prácticas empresariales que incluyen al freno a cualquier impacto que afecte al hábitat natural de estos felinos, así como su restauración.

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