Condenado a 13 años de cárcel por tres agresiones sexuales a menores en Barcelona

El violador múltiple atacó a las víctimas en locales de Manresa y Esplugues de Llobregat

La Audiencia de Barcelona ha condenado a un hombre a 13 años y un mes de cárcel por tres agresiones sexuales a menores -una de ellas con lesiones- y otras dos en grado de tentativa, en Esplugues de Llobregat y Manresa entre septiembre de 2007 y junio de 2008. El alto tribunal le absuelve de las agresiones sexuales a otras tres menores. La Fiscalía pedía 44 años y cuatro meses de cárcel.

El procesado, Sigfredo B.L., de 35 años y natural de Colombia, utilizaba siempre el mismo modus operandi: se acercaba a jóvenes que estuvieran a punto de entrar en domicilios, se hacía pasar por vecino, y cuando les abrían por el interfono, entraba con ellas. Una vez dentro, las arrinconaba en las escaleras del garaje o en el mismo ascensor y las amenazaba con una navaja para obligarles a sacarse la ropa interior, que en varias ocasiones acababa cortando.

En relación a los tres casos de agresión sexual en los que el acusado ha quedado absuelto, el alto tribunal explica en la sentencia que, pese a que la manera de proceder era la misma, no lo consideran suficiente para "despejar las dudas", ya que las menores no identificaron al agresor con la misma claridad que las otras víctimas.

En el juicio, el condenado negó todos los hechos. "Sólo le di un beso a una chica por la calle, y fue consentido. En otra ocasión le dije a una chica a la que conocía 'guapa'. Ella me insultó pero no pasó nada más", aseguró. La Audiencia ha prohibido al agresor acercarse a las víctimas a menos de 1.000 metros durante 10 años. Además deberá indemnizarlas con 19.179 euros.

El juicio contra este violador múltiple, celebrado el pasado mes de septiembre, vivió algunas escenas de tensión, después de que el presidente del tribunal, Pedro Martín, impidiera que las víctimas que ya eran mayores de edad declararan tras una mampara que evitara el contacto visual con el acusado. Solo la víctima que continuaba siendo menor de edad pudo declarar con el biombo. Ésta no era la primera ocasión en que el magistrado impedía la instalación de mamparas entre víctimas y acusados de violación, ya que así lo hizo en el juicio celebrado en 2005 contra un profesor de kárate acusado de abusar de dos de sus alumnas, lo que encendió el debate sobre la protección de testigos en los juicios.

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