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La ciudad vieja como espejo

La arquitecta Patricia Rodríguez cree que los cascos antiguos reflejan la identidad de un pueblo - Ha intervenido en un congreso en el Kursaal

Pese a que confrontar imágenes de un antes y un después resulte un recurso habitual, no deja de ser válido. La arquitecta cubana Patricia Rodríguez, quien la semana pasada participó en San Sebastián en un congreso sobre desarrollo urbano en el Kursaal, echó mano de él en el Paraninfo de la Facultad de Derecho de la UPV para explicar los cambios que ha sufrido La Habana Vieja desde que en 1981 se iniciase su proceso de revitalización, en el que el Gobierno vasco colabora desde 2001 a través del programa Euskal Fondoa.

Invitada por la Sociedad de Ciencias Aranzadi y la UPV, Rodríguez detalló el modelo de gestión aplicado para rehabilitar una zona tan deteriorada. La deplorable situación en que se hallaba el centro histórico de La Habana derivaba, según la arquitecta, de la vejez de los edificios, de un proceso de transformación "grave" en las ciudades y de las condiciones clímaticas, especialmente las inundaciones causadas por los ciclones que afectan anualmente a la isla caribeña.

La profesional cubana explicó el modelo de rehabilitación de La Habana Vieja

El Gobierno vasco colabora desde 2001 en la revitalización de la capital de Cuba

"Queremos ser como un ave fénix que renace de sus cenizas", indicó Rodríguez. Para este objetivo, la Oficina del Historiador de La Habana que dirige aboga por un desarrollo económico, cultural, medioambiental y social sostenible, haciendo hincapié en la "mejora de la vida humana".

La arquitecta se remite a la historia para reflexionar sobre La Habana Vieja, declarada Patrimonio Cultural de la Unesco en 1982. Rodríguez recuerda que la ciudad nació en 1519 y que poco a poco fue fortificada y ampliada al resultar un enclave "muy estratégico" dentro de la ruta comercial hacia EE UU.

En estas tres décadas de trabajo, el equipo que ella dirige ha logrado recuperar un 33% de espacio que no se podía utilizar, ha generado más de 13.000 empleos y ha convertido una de las zonas más típicas de la capital cubana en un polo de intensa actividad cultural y turística con bares, mercados de artesanía e, incluso, la sede del Instituto Cubano del Libro. "No se trata de una época de cambios, sino de un cambio de época", abunda la arquitecta.

Rodríguez apunta a EL PAÍS que la participación del Gobierno vasco en los proyectos de rehabilitación de La Habana resulta "muy positiva y estratégica". Añade que el grupo Tecnalia está colaborando en el reciclaje de escombros, así como en la introducción de tecnologías de diagnóstico y en las acciones de prevención.

La arquitecta considera que los barrios más antiguos de las ciudades "son la razón, el origen y la expresión de la identidad de los pueblos". Y siente "especial inspiración" con el Kursaal, ya que considera que "refleja perfectamente la cultura vasca".