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Condenado a un año de cárcel el imán de Cunit por coaccionar a una musulmana

El juez también fija nueve meses de cárcel para el presidente de la asociación islámica local

El juez ha condenado a un año de cárcel al imán de Cunit (Tarragona), Mohamed Benbrahim, por coacciones graves contra Fatima Ghailan, la musulmana empleada como mediadora cultural en el Ayuntamiento de la localidad y a la que el imán y otros miembros de la comunidad islámica del municipio aislaron y acosaron por llevar un estilo de vida occidental, según denunció el fiscal.

El magistrado también condena a nueve meses de cárcel por el mismo delito al presidente de la Asociación Islámica de Cunit, Abderramán El Osri, y ha impuesto una multa de 730 euros a la hija del imán, Haffsa BenBrahim. El Juzgado de lo Penal número 2 de Tarragona, que ha absuelto a los imputados de los delitos de calumnias, les ha impuesto la prohibición de acercarse a menos de 500 metros de la víctima durante los próximos dos años. La sentencia, hecha pública esta mañana, no es firme y los imputados pueden recurrirla en un plazo de cinco días.

La Fiscalía había solicitado para Benbraim cinco años de cárcel; cuatro para su mano derecha, el presidente de la Asociación Islámica de Cunit, acusado de coacciones y calumnias: y dos para la esposa y la hija del imán, Zohra Ahmaddach y Haffsa Ben Brahim, acusadas de coacciones. La esposa del imán ha sido la única no condenada por los hechos, sobre los que la alcaldesa de Cunit y senadora por Tarragona, Judit Alberich (PSC), aseguró que se trataba de un "conflicto privado" ajeno a tensiones en el seno de la comunidad musulmana local. La causa judicial ha enfrentado a la alcaldesa y a la víctima, quien ha recriminado en público la ausencia de apoyo municipal y que los ahora condenados eran una especie de caciques de la comunidad musulmana que ejercían su influencia con la connivencia del Ayuntamiento.

El magistrado también contradice ahora la versión municipal y da la razón a Ghailan, que desde que denunció los hechos en 2008 ha sufrido cerca de dos años de aislamiento laboral. La alcaldesa incluso le exigió que retirara la denuncia y los servicios municipales no le facilitaron asistencia jurídica. Alberich, tras evitar la detención del imán por parte de la policía local, incluso recibió en su despacho a los ahora condenados, que tenían ya una ordne de alejamiento sobre Ghailan. El imán y el presidente de la comunidad solicitaron entonces por escrito el despido de Ghailan alegando que esta creaba malestar entre la comunidad musulmana. Alberich aceptó el documento y les notificó que lo estudiaría "con preocupación". A lo largo de la instrucción judicial, Ghailan ha sufrido varias bajas laborales por depresión: hasta hoy evitaba pasear sola por el municipio y seguía sin acudir al trabajo a la espera de la sentencia, notificada esta mañana.

Presiones de la comunidad musulmana

Las presiones de la comunidad islámica contra Ghailan se ejercieron en tres frentes, según el auto judicial. Primero intentaron convencer al marido de que debía abandonarla. Luego la hija del imán, Haffsa Ben Brahim, promovió una recogida de firmas que entregó a la alcaldesa de Cunit, pidiendo su despido por "no tener derecho" a ocupar la plaza, entre otros agravios que el juez considera falsos. Finalmente, El Osri contactó con el consejo comarcal y pidió que Fatima fuera despedida por haber insultado al imán, lo que resultó ser falso, según el juez.

También habló con la Oficina de Asuntos Religiosos de la Generalitat para desacreditarla. Dijo que Ghailan era "un topo" en el Ayuntamiento y que les pasaba información. Incluso recurrió al imán de Mataró para que la echaran del trabajo. "Oí que Fatima trataba mal a la gente", se justificó de sus actos El Osri ante el juez.

El conflicto entre las partes viene de lejos: Ghailan fue distanciándose de la comunidad que lidera el imán hasta que en 2007 logró la plaza de mediadora cultural en el Ayuntamiento de la localidad. "Entonces empezaron los problemas", dijo Ghailan al juez en diciembre de 2008. El imán "considera que el hecho de vestir sin el velo islámico, que se relacione con españoles no musulmanes, al igual que sus hijos, y que esté al margen de la comunidad islámica la hace merecedora de reproche", relata la instrucción judicial. Al parecer, los líderes de la comunidad musulmana presionaron a Ghailan porque temían perder poder e influencia en el municipio, motivos señalados ahora por el juez y ante los que el Ayuntamiento todavía no ha dado ninguna explicación.

La sentencia explica que se considera probado que el imán "interesó que se llevara a cabo una campaña de desprestigio contra la perjudicada, teniendo una actitud violenta contra ella, llegando a amenazarla y a decirle que iba a acabar con ella y con su familia, interesando igualmente su expulsión del ayuntamiento de Cunit."

La alcaldesa de Cunit, Judith Alberich: "respeto absoluto por la sentencia"

La alcaldesa de Cunit, Judith Alberich (PSC), mantiene un "respeto absoluto" por la sentencia judicial conocida este martes. Y eso es todo. "No ha lugar a valorar una sentencia", ha declarado al ser preguntada por este diario por su opinión sobre el fallo.

La regidora ha insistido en la tesis que esgrimió desde el principio: "Lo ocurrido fue un hecho aislado que espero no se repita", algo que obedeció "al conflicto entre dos personas [el imán y la mediadora municipal] al margen de su religión [musulmana] y de cómo la entiende cada uno", ha asegurado por teléfono desde la Cámara Alta la también senadora de Entesa Catalana de Progés.

Alberich ha insistido en aquel fue un "incidente único" y que la convivencia es "absolutamente normal" en el municipio, donde "ni se habla" del asunto.

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