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Entrevista:JORGE SANZ, | actor

"La energía nuclear es el futuro"

Esta entrevista iba a centrarse en los océanos, la inquietud medioambiental destacada por Jorge Sanz después de un viaje a Cuba en el que había comprobado los efectos del vertido de fuel de British Petroleum. Pero los peces que lo acompañan en la foto, deslocalizados en plena Gran Vía madrileña, son carpas japonesas (lo único que había en la tienda de animales), que no son de mar, sino de río. Lo lógico, por tanto, era dejar que el agua dulce encontrara su sitio también en el texto.

Y con todos los derechos, porque resulta que el actor ha pasado la infancia y la juventud en la montaña, bañándose y bebiendo en pozas. Lleva muchos años recorriendo paisajes naturales en moto (consciente de la cuota de contaminación acústica que su hobby conlleva). Recomienda la sierra de Madrid, desde El Molar hasta Gredos. "La Pedriza es un sitio mágico donde aún es posible bañarse en un río". Y le encanta el valle de Arán, en el Pirineo catalán. Criado en la ciudad, urbanita confeso, hace seis años cogió a los críos y se mudó al campo, a la cuenca del Guadarrama. Se instaló en una casa al lado -cómo no- de un río, rodeado de animales: algunos domésticos, otros algo más silvestres, como las culebras y las águilas que acuden atraídas por las culebras. Cosas de vivir en un parque natural. "No tengo agua corriente, ni basura, ni correo", describe entusiasmado. "Y estoy cerca de Madrid. Creo que he encontrado el equilibrio perfecto". Al final tendremos que agradecer que en la tienda de mascotas hubiera carpas japonesas y no sardinas.

¿Si digo agua y vacaciones?

Yo no tuve playa de referencia en mi infancia, pienso en un río: recuerdo acampar junto a él, escuchar su sonido, bañarme, incluso beber su agua. Ahora hay que subir más alto para encontrar un río en el que poder bañarse.

Solo un dato: la biodiversidad marina sufre una tasa de pérdida cinco veces mayor que la terrestre.

El equilibrio del mar es delicado, y lo estamos destrozando, llenándolo de porquería nuclear. Están desapareciendo especies. Con los vertidos van a terminar por convertir las aguas del Caribe en una balsa de aceite. Los disolventes que están echando en el golfo de México, junto a la tubería dañada de BP, han conseguido que el fuel no suba a la superficie, pero permanece ahí debajo. Hay especies que están emigrando. Acabo de volver de Cuba y allí se están produciendo ataques de tiburones blancos, porque están emigrando del Golfo.

¿Su pesimismo es extrapolable a otras cuestiones medioambientales?

Yo de optimismo ando regular. Parto de la base de que el mundo está muy mal organizado. Nos hemos puesto en manos de las grandes empresas, de los fabricantes de coches, de los productores de petróleo, que están exprimiendo el planeta. Existe una empresa que envenena a un pueblo con amianto durante 40 años y apenas hay consecuencias; las empresas son el motor del país, no pasa nada.

¿Ve soluciones por alguna parte?

No creo que esto tenga marcha atrás ni que quede mucho futuro. Nos vamos al garete, pero no pasa nada. Dentro de 2.000 millones de años volveremos a salir otra vez.

Usted es simpatizante de Vecinos por Torrelodones. ¿Cree que el movimiento vecinal y ciudadano puede aportar soluciones?

Sí que lo creo, aunque sean soluciones a pequeña escala, en el ámbito local. En política, al final todo acaba contaminándose, pero estas plataformas y movimientos vecinales son como una brisa de aire fresco en un ambiente muy maleado. De repente alguien a quien no le interesa hacer negocio se mete y trata de velar por la preservación de espacios naturales... Pues me parece muy buena idea.

¿Cómo ha visto el avance del ladrillo en Madrid?

Vivo en Madrid desde hace 40 años, desde que tengo uso de razón. Mi barrio era un descampado, y no estaba muy lejos del centro, al final de Reina Victoria, detrás de Cristo Rey (por la Ciudad Universitaria). Majadahonda era una zona verde, y tardabas en llegar porque era salir de Madrid. Hoy por hoy es uno de los puntos más contaminados de Europa, rodeado de vías con mucho tránsito: la carretera de A Coruña, la M-40, la M-50... Esto avanza y es imparable.

¿Qué opina de la energía nuclear?

A lo mejor suena raro, pero creo en ella, creo que es el futuro. El problema es qué hacemos con los residuos. ¿Tiramos los bidones al mar? Pues no.

Un río impresionante que le recomendaría a nuestras dos carpas japonesas.

El Amazonas directamente. Y de paso, que me dejen sitio, que me voy yo con ellas.