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Sin fórmula mágica

El lince ibérico, en peligro crítico de extinción, se ha recuperado algo. Hay unos 225 en libertad y 77 en los centros de cría. Pero no es fácil. El último mazazo, una enfermedad renal que afecta al 40% de cautivos

"Esto es una zona lincera de toda la vida, pero yo solo he visto linces muertos, disecados", dice José Luis Vargas, alcalde de Robleda, un pequeño pueblo de Salamanca, de 540 habitantes, en las estribaciones de la sierra de Gata, que pide su reintroducción. Hace seis meses solicitó al Ministerio de Medio Ambiente y a la Junta de Castilla y León la suelta de ejemplares. Y habla en serio. Llevan invertidos 600.000 euros para recuperar el hábitat. De momento no ha recibido respuesta y tendrá que esperar.

"No es tan fácil", explica José María Oliet, coordinador de la Estrategia Nacional de Conservación del Lince. Nadie tiene una varita mágica para evitar que el felino más amenazado del mundo, el lince ibérico, Lynx pardinus (en peligro crítico de extinción), desaparezca, ni para reintroducirlo en los lugares de los que ha desaparecido de forma vertiginosa. Cuando se empezó su recuperación en 2001, los datos eran espeluznantes: quedaban unos 150 ejemplares. Entre 1960 y 1990, el área de distribución del lince en la península Ibérica menguó en un 80%, y a finales de los ochenta se estimó que quedaban unos 1.000 ejemplares. De ahí para abajo.

Se prevé empezar a soltar animales nacidos en cautividad entre 2011 y 2013

La endogamia, la destrucción del hábitat y la falta de conejos, sus enemigos

La labor realizada in situ de recuperación del hábitat más el trabajo en los centros de cría en cautividad ex situ han conseguido aumentar la población de lince. Según el último censo de 2009, hay 225 en libertad, entre ellos 69 cachorros y 58 hembras territoriales, que son las que garantizan la continuidad de la especie: 165 en Sierra Morena y 60 en Doñana. Además, en los centros de cría en cautividad viven 77 linces, 47 nacidos entre sus vallas y el resto capturados para que críen o encontrados en mal estado.

Pero no hay que lanzar las campanas al vuelo. El problema principal es que solo quedan dos pequeñas poblaciones de lince en la península Ibérica y en el mundo. Ambas en Andalucía, en Sierra Morena y en Doñana. Las dos separadas entre sí por grandes infraestructuras que les impiden cruzarse, lo que conduce a la endogamia. Un problema que arrastran sobre todo los ejemplares de Huelva al habitar en un espacio cerrado (el Coto de Doñana), rodeados de una gran urbanización como es Matalascañas, actividades agrícolas y carreteras. Además se enfrentan a la falta de conejos, base de su alimentación, y a la desaparición de su hábitat, el bosque mediterráneo.

Por si esto fuera poco, surgen enfermedades que les pueden masacrar. La última, la enfermedad renal crónica (ERC), que afecta al 40% de los 77 ejemplares en cautividad, se detectó en 2009. Fue el mayor mazazo para el programa de cría en cautividad. La ERC acabó con la vida de Ecológico, Garfio, Cromo y Arcex. "Es muy duro. No sabes qué está pasando. Si hay algo bueno, es que los hemos conseguido estabilizar", explica Antonio Rivas, responsable del centro de cría de El Acebuche. "Y que no afectó a los que viven en libertad", añade Oliet, que recuerda otras crisis como la leucemia felina y la tuberculosis. Con la ERC se suspendieron en todos los linces los complementos alimenticios y la vacunación, y se cambiaron las granjas suministradoras, entre otras medidas. Ahora hay 10 animales en fase 3 -la peor-, seis en fase 2 y 13 en fase 1. Aún falta la analítica de tres ejemplares (una madre con sus crías, a las que no se podía molestar) y han sanado tres que se encontraban en fase 1.

¿La causa? Estamos a la espera de las analíticas de vísceras y alimentos", aclara Javier Madrid, director general de Medio Natural de la Junta de Andalucía. Se sospecha de un suplemento de vitamina D que supuestamente se suministró a los linces a través de los conejos que comían. Con la ERC de telón de fondo, los centros se han enfrentado en 2010 a la temporada de cría peor desde que empezó el programa en cautividad. Nacieron nueve cachorros, todos en La Olivilla, en Santa Elena (Jaén). La temporada pasada fueron 18.

Tampoco hay que olvidar las muertes que se producen en la naturaleza. El tercer fin de semana del pasado septiembre se encontraron tres felinos muertos en Doñana: a uno le habían disparado, a otro lo habían atropellado y el tercero había fallecido por causas naturales. De 2005 hasta ahora han muerto 53 ejemplares no cachorros en el medio natural. Del 12% no se conocen las causas de los fallecimientos. Del resto 21 murieron por causa natural y 16 fueron atropellados.

De momento no se han producido sueltas de los individuos nacidos en cautividad. Se espera empezar entre el próximo año y 2013. Sí se han trasladado animales entre Sierra Morena y Huelva, para que se mezclen las poblaciones. También se llevaron el año pasado 16 ejemplares al centro de cría de Silves, en Portugal, donde se extinguieron en los años ochenta. Solo hay una experiencia de reintroducción de lince con animales nacidos en libertad en un paraje en el que habían desaparecido: Guadalmellato (Córdoba). Se soltaron tres parejas en Sierra Morena. "Ha sido un éxito, una de ellas ha criado y han tenido contacto con ejemplares de Andújar. Solo ha muerto uno", explica satisfecho Luis Suárez, de WWF, que forma parte del equipo que controla a los linces por fototrampeo en Andújar.

Son unas cifras que invitan al optimismo. Sobre todo porque, como recuerda el responsable de El Acebuche, el primer centro que empezó a funcionar y donde nació la primera camada en 2005, se partía "de un libro en blanco". "Desconocíamos casi todo de su comportamiento: ¿cuánto duraba el celo?, ¿y la gestación?", recuerda. Fueron aprendiendo y se han convertido en fuente de conocimiento para los demás centros: La Olivilla en Jaén, el zoo de Jerez y Silves en Portugal. A finales de año se abrirá uno en Extremadura.

Problema económico no hay. El lince cuenta con todas las simpatías de la Unión Europea a través del programa Life lince. El último, para 2006-2011, cuenta con un presupuesto de 26 millones.ros. La Junta de Andalucía se hace cargo del 53%; Europa, del 38%; el Ministerio de Medio Ambiente, del 7,7%; asociaciones y federaciones, del 0,66%, y la Junta de Extremadura, del 0,52%. El Life recién presentado abarca el lustro 2011-2016 y asciende a casi 50 millones. De vez en cuando las arcas linceras reciben alguna sorpresa, como una herencia de tres millones que legó en 2010 una mujer amante de los animales.

El primer objetivo de la cría en cautividad está conseguido: ser un reservorio con diversidad genética. Ahora llega la segunda parte, dejar libres a los felinos nacidos en cautividad. El interrogante es si mantienen su instinto natural. Que sean capaces de cazar, de desenvolverse solos. "Lo que pretendemos es unir toda Sierra Morena [Huelva, Sevilla, Córdoba y Jaén] y que sea un corredor hacia Doñana. El corredor que nos enseñó Caribú", comenta el director general de Medio Natural.A Caribú lo trasladaron desde Sierra Morena y se soltó en Doñana. Oliet cuenta asombrado cómo cruzó la autopista de Huelva a Sevilla y el río Tinto en pleno invierno. Llegó a Extremadura, a Portugal, estuvo en Guadalmellato y Andújar y volvió por el mismo camino. Al final lo encontraron muerto en Doñana, parece que por inanición. El proyecto a más largo plazo es seguir la reintroducción en las áreas por las que campeaba antaño: Extremadura, Castilla-La Mancha y Portugal. "Queremos que haya dos linces por hectárea; tres sería lo ideal, y cuatro, genial", concluye Madrid.