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Una tormenta tropical obliga a suspender las labores de sellado del pozo en el Golfo

El Gobierno de EE UU ordena la retirada de los barcos que participan en las operaciones ante la previsión de que mañana la zona se vea afectada por fuertes lluvias y vientos

El Gobierno de Estados Unidos ha ordenado hoy la retirada de las decenas de barcos que trabajan en la zona del vertido de petróleo en el golfo de México ante la previsión del paso en las próximas horas de una tormenta tropical. El pozo permanecerá cerrado y la construcción de uno alternativo que se perfila como la solución definitiva al desastre ecológico queda suspendida, según ha informado el máximo responsable gubernamental de las tareas de limpieza y contención del vertido, el almirante Thad Allen. El sellado definitivo del pozo estaba previsto para finales de julio o principios de agosto, pero ahora habrá que esperar más, incluso hasta dos semanas, ha señalado Allen, que ha subrayado que garantizar la seguridad del personal encargado de las operaciones constituye "la principal prioridad".

La tormenta tropical Bonnie es la segunda de la temporada de huracanes en el Atlántico (que empezó en junio y terminará en noviembre), y lleva consigo vientos de hasta 65 kilómetros por hora, según el Centro Nacional de Huracanes (CNH) de Estados Unidos. Este organismo prevé que la tormenta bordee el sur de Florida y tome dirección noreste hasta la zona del golfo de México, antes de golpear la costa de Luisiana y Texas. Se espera que la tormenta alcance el área afectada por el vertido mañana sábado a primera hora.

Los expertos han colocado una caja sobre la campana metálica que recubre ahora el pozo subterráneo dañado a finales de abril para garantizar la estabilidad del sellado durante la tormenta, ha indicado Allen. Por el momento, la presión en el pozo se mantiene a niveles normales. El riesgo es que se incremente y provoque grietas que dejarían escapar el crudo.

Tras el fracaso de varios intentos anteriores de contener la hemorragia de petróleo, la instalación de una tapadera hermética el pasado 8 de julio parece estar teniendo éxito y ya no sale crudo. Se trata de una solución temporal a la que se cree que puede ser la definitiva: la construcción de un pozo de "alivio" que desviaría la fuga y mantendría el petróleo controlado.

Los meteorólogos alertan de que la temporada de huracanes de este año puede ser la más violenta desde 2005, cuando los huracanes Katrina, Rita y Wilma causaron estragos en la costa del golfo de Estados Unidos, provocando miles de muertos, cuantiosos daños materiales y pérdidas económicas millonarias.