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El informe final descarta manipulación en el caso del 'climagate'

La investigación concluye que "el rigor y la honestidad de los científicos no están en duda".- Reclama más transparencia y sí considera engañoso un gráfico clave sobre el calentamiento

En noviembre pasado, justo antes de la cumbre del clima de Copenhague, unos piratas informáticos publicaron un millar de correos de la Unidad de Investigación del Clima (CRU, en sus siglas en inglés) de la Universidad de East Anglia, uno de los centros más punteros sobre el cambio climático, y se formó el climagate. En los correos, escritos en un tono coloquial, los científicos aparentemente exageraban el calentamiento global. Pero solo aparentemente, según la investigación final hecha pública ayer. Sobre las acusaciones, el informe concluye: "Encontramos que su rigor y honestidad como científicos no están en duda". El documento, de 160 páginas, afirma que el trabajo de la CRU no mina las conclusiones del informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático.

El informe sí critica que ha faltado transparencia por parte de los científicos e incumplimientos de las leyes de transparencia. Y, lo más duro, es que califica como "engañoso" el gráfico del palo de hockey (que reconstruía el clima en los últimos siglos y mostraba un abrupto incremento de temperatura a finales del XX). Ese gráfico, elaborado en 1998, fue incluido en el penúltimo informe del IPCC, de 2001, pero no en el último, de 2007. El informe no critica que se hiciera una reconstrucción a partir de varias fuentes, sino que no estuviera suficientemente claro la mezcla entre reconstrucciones a partir de los anillos de los árboles y las medidas instrumentales.

En abril, la Royal Society, la academia de ciencias británica, ya concluyó que no había "evidencia de mala práctica científica deliberada".

El autor del último informe, sir Muir Russell, afirmó: "La gente que tiene una idea preconcebida ya la tiene". Y es que el climagate ha minado la preocupación ciudadana por el cambio climático, especialmente en EE UU, lo que dificulta la aprobación de la ley sobre las emisiones en Washington y alcanzar un acuerdo mundial contra el cambio climático.

Phil Jones, que dimitió de director de la unidad, volvió ayer al cargo. La Universidad de East Anglia se felicitó por el resultado de la investigación: "En resumen, el informe desestima las alegaciones de que nuestros científicos destruyeron o distorsionaron datos".

En un comunicado, Jones mostró su satisfacción: "Por supuesto que estoy extremadamente aliviado de que este informe esté terminado. Siempre hemos mantenido que nuestra ciencia es honesta y ahora esto ha sido refrendado por tres informes independientes y externos".