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El Congreso pide al Gobierno que retire los símbolos religiosos de los colegios

ERC acepta la transacción del PSOE sobre los crucifijos

"Hoy los republicanos de ERC nos sentimos más del PSOE que nunca, digo del PSOE, no del Gobierno". Esta ha sido la exclamación del portavoz de ERC, Joan Tardà, al comprobar casi con incredulidad que el Grupo Parlamentario Socialista, tras varias horas de negociación, aceptaba parte de su proposición no de ley por la que los símbolos religiosos deben retirarse de los centros escolares.

En efecto, la Comisión de Educación del Congreso, con el apoyo de PSOE, ERC-IU-ICV y BNG, y el voto en contra de PP y CiU, ha aprobado que el Gobierno se compromete a trasladar al ordenamiento jurídico nacional la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de 2 de noviembre pasado que da la razón a un particular en su denuncia al Estado italiano por la presencia de crucifijos en un colegio público. La sentencia del Tribunal de Estrasburgo señala que "el crucifijo en la escuela pública supone una violación de los derechos de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones y de la libertad de religión de los alumnos".

Lo cierto es que en la proposición aprobada no se mencionan expresamente los símbolos, sino los principios. "El Congreso de los Diputados insta al Gobierno a trasladar la jurisprudencia establecida por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos respecto del artículo 9 del Convenio Europeo para la Protección de Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales, relativo a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión, desde el principio de neutralidad ideológico y religioso del Estado y, especialmente, en lo relativo a los centros escolares". Este es el texto aprobado y que ha defendido el portavoz socialista, Luis Tomás, tras la aceptación del republicano Joan Tardà, que era el autor de la iniciativa que pretendía más concreción en contenidos y plazos. La alusión a los centros escolares, sin especificar que se refiere a los públicos, ha sido resaltado por la portavoz de CiU, Mercé Pigem, que ha justificado, además, su voto en contra en el respeto a la autonomía de los centros. Pero el portavoz socialista ha asegurado que sólo se refería a los públicos.

Luis Tomás ha reconocido, eso sí, que esta proposición se enmarca "en la revisión que el Gobierno prepara sobre la Ley de Libertad Religiosa, y en el respeto a los once millones de votantes socialistas". Inútiles han sido para el PP los argumentos del diputado socialista de que esta decisión "no niega el hecho religioso, lo respeta en toda su amplitud, pero ahonda en la aconfesionalidad del Estado".

El portavoz del PP, José Antonio Gómez Trinidad, ha encadenado un rosario de preguntas inquietantes respecto hasta dónde van a llegar los socialistas: "¿Prohibirán los villancicos?; ¿quitarán la cruz de la bandera de Asturias?; ¿llegarán hasta las casas para quitar los símbolos religiosos?". Los socialistas han respondido con un "¡qué barbaridad!".