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La autopsia del cerebro de Eluana confirma que su estado era irreversible

"Nadie puede arrogarse el poder de obligar a nadie a vivir sin límites", dice el padre de la mujer

Diez meses después de la muerte de Eluana Englaro, ocurrida el pasado 9 de febrero, la fiscalía de Udine ha recibido la prueba pericial realizada al cerebro de la mujer que pasó 16 años en estado vegetativo. El estudio, de 330 páginas, es concluyente. "La situación del cerebro era coherente con el estado vegetativo permanente" y "los daños neuropatológicos eran irreversibles", afirman los neurólogos Fabrizio Tagliavini y Raffaele de Caro.

La prueba fue solicitada por los magistrados que acusaron de homicidio a su padre, Beppino Englaro, y al equipo médico que la atendió en sus últimos días de vida, dirigido por el anestesista Amato de Monte. El abogado Giuseppe Campeis ha anunciado que pedirá el archivo de la causa.

"Querían convertirme en la víctima propiciatoria y me acusaron de homicidio, agravado además porque era el padre de Eluana", comenta Beppino Englaro. "Pero yo no hice nada, salvo actuar siempre respetando la legalidad y a la luz del sol. Solo reivindiqué que nadie puede violar las libertades fundamentales que protege la Constitución. Lo que ha demostrado el caso es que vivimos en un Estado de Derecho y que el ciudadano común puede confiar en la magistratura para defender sus derechos y libertades frente a cualquiera".

"Esperé 5.750 días, 15 años y nueves meses para una sentencia definitiva y los políticos trataron de anularla", recuerda Englaro. "Ya en 1994 se sabía que el estado de Eluana era irreversible. Como ciudadano esperé que se hiciera justicia con paciencia. No creo que puedan pedirme más. Lo que cuenta en este caso son los hechos concretos, no las charlas ideológicas", añade.

Ahora, la ley del testamento biológico ha llegado a la comisión de la Cámara de Diputados. En diciembre la discutirá el pleno. Englaro espera que la ley respete "la Constitución, pero de momento el texto que aprobó el Senado impone la alimentación y la hidratación forzosas, pese a que la sentencia del Supremo de 16 de octubre de 2007 dijo que son una terapia médica y que nadie puede arrogarse el poder de obligar a nadie a vivir sin límites".

El constitucionalista Vittorio Angiolini, que llevó el caso judicial de Eluana, ha escrito una carta abierta a los periodistas italianos en la que les anima a difundir los "datos reales" de la muerte de la mujer. "Englaro ha sufrido, contra toda prueba científica y jurídica, un terrible proceso mediático que se convirtió en un verdadero linchamiento moral", escribe Angiolini.

"Fue obligado a vivir las últimas horas de su hija entre un griterío incesante y fue catalogado como asesino. Y lo más grave -concluye el abogado- es que quienes proferían esos gritos y esas acusaciones infames no eran personas corrientes, sino ministros y parlamentarios de la República, exponentes destacados de la política, incluso expertos en derecho y medicina".

Angiolini se refiere, sin citarlo, y entre otros, al primer ministro, Silvio Berlusconi, que en las horas más difíciles del caso declaró que Eluana podría concebir hijos y promovió un decreto ley que trató de impedir la ejecución de la sentencia del Supremo que autorizó a desconectar la sonda que alimentaba a la mujer.

"Es un problema de libertad de terapia", concluye Englaro. "El estado vegetativo no existe en la naturaleza. Si lo crean las terapias médicas, ellas lo deben resolver. Si los políticos nos imponen por ley una terapia forzosa, viviremos sin límite. El límite es el Estado de Derecho. En un estado laico, la Biblia es la Constitución".