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Berlín gana el Príncipe de Asturias de la Concordia

El jurado destaca que la ciudad es ejemplo de reconciliación 20 años después del derribo del muro que dividió la ciudad y las dos Alemanias.- Reino Unido desclasifica documentos que revelan el temor y la prevención de Thatcher y Mitterrand contra la reunificación alemana

La reunificación de Alemania, el fin de la Guerra fría y el desmoronamiento de los regímenes totalitarios comunistas del Este Europeo se plasmaron, hace ahora 20 años, el 9 de noviembre de 1989, con el derribo del muro de Berlín, que dividió la ciudad durante 28 años, y que fue el símbolo supremo del llamado "telón de acero". Dos décadas después, y a dos meses del vigésimo aniversario de aquel episodio, última reminiscencia de la II Guerra Mundial, la ciudad de Berlín ha sido galardonada hoy en Oviedo con el premio Príncipe de Asturias de la Concordia como símbolo de la reconciliación.

Berlín, convertida desde la reintegración en "un nudo de concordia en el corazón de Alemania y de Europa, y que contribuye", según el jurado, "al entendimiento, la convivencia, la justicia, la paz y la libertad en el mundo", simboliza, para la Fundación Príncipe de Asturias, "a quienes, con pérdida de su vida o de su libertad, lucharon de forma directa por superar" el muro y "a los millones de ciudadanos que, tras su caída, han sido capaces de construir, sobre las cicatrices de la división, una sociedad abierta, acogedora y creativa".

El galardón simboliza "tanto a quienes con la pérdida de su vida o de su libertad lucharon de forma directa por superarlo, como a los millones de ciudadanos que fueron capaces de construir una sociedad abierta, acogedora y creativa"

Uno de los miembros del jurado, el ex jefe de la Casa del Rey, Fernando Almansa, ha ido más allá y ha expresado su deseo que el hito histórico de la demolición del llamado "Muro de la Vergüenza" anime a la "desaparición de otros muros que aún nos sonrojan".

Documentos desclasificados

La concesión del galardón se produce el mismo día en que se han difundido documentos secretos del Gobierno británico que ponen de manifiesto la inquietud que suscitó entonces en Francia y Reino Unido la caída del muro y la zozobra de los dirigentes de ambos países ante el temor de que la Alemania reunificada reprodujera los alientos expansionistas del III Reich que abocaron a la II Guerra Mundial.

Los 500 documentos del Foreign and Commonwealth Office hechos públicos desvelan comentarios privados de François Mitterrand a Margaret Thatcher en los que el dirigente socialista francés alerta de que una Alemania reunificada podría "ganar aún más terreno que Hitler", así como el horror de la estadista conservadora británica cuando supo que los miembros del Bundestag, en Bonn, cantaban supuestamente Deutschland über alles (la antigua letra del himno alemán) para celebrar la caída del muro.

Según una de las notas, en un almuerzo celebrado en el Palacio del Elíseo el 20 de enero de 1990 (la reunificación se materializó en octubre de ese año), Mitterrand planteó a Thatcher su prevención porque la reagrupación podía causar la reaparición de los "malos" alemanes que dominaron Europa. El presidente francés sostuvo en aquel encuentro que si Helmut Kohl, canciller de Alemania Occidental en aquella fecha, se salía con la suya, una Alemania unificada podría ganar más terreno del que tuvo Hitler y que Europa tendría que soportar las consecuencias.

Aunque de los documentos británicos ahora desclasificados se desprende la oposición de Thatcher a la reunificación, los textos también ponen de manifiesto que la diplomacia británica (caso del entonces embajador del Reino Unido en Bonn, Sir Christopher Mallaby) se mostró favorable a pesar de los reparos de la primera ministra, lo que la dirigente conservadora habría juzgado como "alarmante".

Veinte años después de aquellos recelos, el jurado del Príncipe de Asturias ha optado por dar un espaldarazo a aquel proceso de reunificación y superación de los antagonismos, que aún hoy arrastra secuelas en la sociedad alemana, haciendo suya, con este premio, la histórica frase de John F. Kennedy "Yo también soy berlinés", pronunciada dos años después de que 40.000 soldados de la Alemania comunista hubiesen erigido la barrera de piedra, cemento y alambradas que dividió la histórica capital alemana y separó a familias y amigos durante casi un tercio de siglo.

El alcalde berlinés, Klaus Wowereit, ha expresado su satisfacción con el galardón, que calificó como el "Nobel hispano", y que acepta como "un extraordinario honor y reconocimiento a quienes superaron la división y sus consecuencias" con una "revolución pacífica que cambió el mundo de forma tan positiva". También la Embajada alemana en España expresó su reconocimiento por la distinción.

Durante los 28 años en que se mantuvo en pie, 138 personas murieron y decenas de miles fueron detenidas cuando intentaban saltar el muro para pasar al sector occidental, tratando de huir del régimen dictatorial y la economía estatalizada hacia una sociedad democrática y de libre mercado.

La cara oeste del muro, cubierta de "graffiti" multicolores y de manifestaciones de la libertad de expresión, y la oriental, de uniforme gris impoluto, bajo la estricta vigilancia del ejército y de la policía de fronteras, fue durante décadas el trasunto de dos Europas antagónicas y de la división del mundo en dos bloques al término de la guerra que había asolado Europa entre 1939 y 1945. Su derribo, con picos y martillos, por ciudadanos que asaltaron la mole de hormigón aquel 9 de noviembre, apercibidos de que el régimen de la antigua República Democrática Alemana (RDA) flaqueaba y daba síntomas inequívocos de disolución y desvanecimiento, fue, con su retransmisión por televisión, el reactivo que arrastró el desplome del mundo comunista en Europa como un castillo de naipes.

La candidatura de la ciudad alemana, propuesta por diputados europeos de diversas ideologías, se ha impuesto a otras tres finalistas: la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el misionero y jesuita asturiano Enrique Figaredo y el periodista canadiense-iraní Maziar Bahari, reportero de Newsweek, encarcelado en Irán. El galardón, dotado con 50.000 euros y la reproducción de una estatuilla diseñada por Joan Miró, será entregado por el príncipe de Asturias a las autoridades berlinesas el próximo octubre en Oviedo, dos semanas antes del XX aniversario del derribo del muro.