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Un satélite examina el riesgo de terremotos en China

Los científicos estudian los cambios de tensión en la zona del país que sufrió un grave seísmo el año pasado

La provincia de Sichuan, en el sureste de China, que sufrió el grave terremoto de Wenchuan en mayo de 2008, con unas de 90.000 víctimas entre muertos y desaparecidos, está siendo estudiada desde satélites con una técnica avanzada de radar capaz de detectar las deformaciones del suelo durante y después del seísmo. "Hemos visto que algunas regiones de la falla no rompieron mucho durante el terremoto, por lo que debemos preguntarnos si la energía está todavía parcialmente acumulada ahí y cabe esperar un próximo big one, o no había realmente demasiada energía acumulada en la región antes del seísmo", ha explicado Shen Zhengkang, de la Universidad de Pekín.

El terremoto, de magnitud 8, se produjo en la falla Longmen Shan a lo largo del margen oriental de la meseta tibetana y los científicos especialistas saben que después de un gran seísmo los cambios en la tensión a lo largo de la falla puede provocar subsiguientes terremotos. Con la técnica de observación desde satélite ahora pueden medir y vigilar dónde y cómo cambian esas tensiones así como la distribución de las deformaciones del terreno asociadas.

Los científicos chinos, en colaboración con colegas europeos, están utilizando los datos tomados por radar desde satélites de la Agencia Europea del Espacio (ESA), en combinación con datos de posicionamiento GPS. En concreto aplican una tecnología denominada interferometría y muy utilizada por los radioastrónomos que consiste en sincronizar o combinar datos de una misma fuente tomados con receptores diferentes. En el caso de los terremotos la interferometría de radar (InSAR) combina los datos de dos o más imágenes radar de un territorio de forma que se obtienen medidas muy precisas, de hasta unos centímetros de resolución o incluso milímetros en algunos casos. Esto permite analizar con gran detalle las variaciones que se producen.

Con los datos de InSAR adquiridos antes y después del terremoto de Wenchuan, los científicos chinos Shen y Sun Jianbao, junto con Cecile Lasserre (Laboratorio de Geofísica, Francia) han obtenido imágenes en las que se aprecian los desplazamientos del terreno que se produjeron con el terremoto.

"Si la zona se mueve despacio después del terremoto, sabemos que no se está acumulando energía, así que consideramos que es segura; pero si un área sobre la falla no rompe pero se aprecian movimientos a su alrededor, entonces es una mala señal y tenemos que vigilarla con mucha atención", explica Shen en un comunicado de la ESA.

Esta investigación sismológica es uno de los 25 proyectos del programa Dragon 2, cuyos primeros resultados se han presentado en un simposio celebrado en Barcelona. Otro trabajo destacado ha sido el efecto que tuvieron en el aire de Pekín las medidas anticontaminación que tomaron las autoridades chinas en víspera de la Olimpiada, el pasado verano. Desde el 20 de julio hasta el 20 de septiembre se retiró de la circulación el 50% de los 3,5 millones de vehículos de la ciudad y se cerraron algunas fábricas de los alrededores. Los datos atmosféricos tomados desde el satélite Metop (de Eumetsat) han permitido evaluar directamente el efecto de esas medidas, que supusieron una reducción de aproximadamente el 60% del nivel de dióxido de nitrógeno sobre Pekín.