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Bacterias, hongos y plantas, por las nubes

Un equipo de la Universidad de California descubre polvo y partículas biológicas al tomar muestras de las nubes 'in situ'

Un equipo científico de la Universidad de California en San Diego ha analizado unas muestras tomadas por un avión volando a gran altura, entre nubes, por el cielo de Wyoming, y ha descubierto que los cristales de hielo capturados contienen, sobre todo, polvo o partículas biológicas como bacterias, esporas de hongos y fragmentos de plantas. Aunque se sabía que estos microorganismos y restos llegan a la atmósfera y circulan, Kim Prather y Ferry Prat explican que en sus experimentos se han analizado por primera vez in situ.

Los aerosoles (polvo, sal marina, materiales orgánicos, partículas de contaminación, etcétera) viajan miles de kilómetros y tiene un papel clave en la formación de las nubes porque actúan como núcleos en torno a los cuales se condensaN el agua y el hielo formando gotas y cristales que acaban provocando precipitaciones. Además los aerosoles tienen un efecto refrigerante transitorio ya que bloquean parte de la radiación solar, por lo que los expertos en clima y cambio climático tienen mucho interés en conocerlos a fondo.

"Al tomar muestras directamente de las nubes desde un avión, estos investigadores han sido capaces de obtener información acerca de las partículas heladas con un nivel de detalle sin precedentes", valora Anne-Marine Schmoltner, de la Nacional Science Foundation (NSF) estadounidense, que financia en parte la investigación junto con el Centro Nacional de Investigación Atmosférica (NCAR). "Al determinar la composición química del corazón de las partículas de hielo individualmente", continúa, "ellos han descubierto que tanto el polvo inorgánico como -y sorprendentemente- las partículas biológicas juegan un papel determinante en la formación de las nubes".

La toma de muestras de estos experimentos, que se explican en detalle en la revista Nature Geoscience, se realizó con un avión C-130 en una serie de vuelos a través de las nubes. A bordo iba instalado un espectrómetro de masas, para analizar la composición de las partículas, y una cámara de hielo. Las medidas de las muestras se hicieron in situ y así descubrieron que, además del polvo inorgánico, una tercera parte de los cristales helados de las nubes contenía nitrógeno, fósforo y carbono, elementos clásicos de la materia orgánica. Después, el estudio sistemático de las muestras y los modelos de circulación atmosférica permitieron a los investigadores seguir el rastro del polvo de las nubes de Wyoming hasta localizar su origen en Asia o África.

La conclusión de Prather es clara: los aerosoles pueden viajar desde Asia y provocar precipitaciones en América del Norte. "Si somos capaces de comprender las fuentes de las partículas que actúan como núcleos de las nubes y su relativa abundancia, podemos determinar el impacto de esas diferentes fuentes en el clima", afirma el investigador de la Universidad de California y de la Institución Scripps de Oceanografía, experto en química atmosférica.

Vista desde el interior del avión C-130 especialmente adaptado para la investigación de las nubes y operado por el Centro Nacional de Investigación Atmosférica (NCAR), durante la toma de muestras en el cielo de Wyoming.
Vista desde el interior del avión C-130 especialmente adaptado para la investigación de las nubes y operado por el Centro Nacional de Investigación Atmosférica (NCAR), durante la toma de muestras en el cielo de Wyoming.ANDREW J. HEYMSFIELD (NCAR)

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