Reportaje:

Tres millones de niños probeta en 30 años de historia

La tasa de embarazos por fecundación in vitro es del 40%, cifra que se reduce a la mitad por medios naturales, ya que la especie humana es subfértil

En España una de cada 10 parejas en edad reproductiva no puede tener hijos sin la colaboración de las técnicas de reproducción asistida, de modo que el problema afecta aproximadamente a unas 600.000 y cada año aparecen unos 30.000 nuevos casos. Se han cumplido en julio de 2008 treinta años de desarrollo imparable de estos avances biomédicos, gracias a los que ya han nacido más de tres millones de niños en el mundo y, según el registro de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), 90.000 en nuestro país.

En 1977 el ginecólogo Patrick Steltoe y el investigador Robert Edwards hicieron posible el milagro de la concepción de un bebé en una probeta: extrajeron el óvulo de Lesley, una mujer de la ciudad británica de Bristol con una lesión en las trompas de Falopio que le impedía ser mamá, y lo fecundaron en un tubo de ensayo con un espermatozoide de su esposo John Brown. Unos días después el embrión resultante fue transferido al útero de Lesley. Tras nueve meses de embarazo sin complicaciones, nació en Londres el 25 de julio de 1978 la pequeña Louise, que se convertía así en la primera bebé probeta de la historia.

"Habría que incluir en la ley española el supuesto de madres subrogadas o de alquiler"
El gran desarrollo de las técnicas de reproducción asistida y la mayoría de los éxitos se producen en la sanidad privada
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Un gran hito en la medicina, que abrió las puertas a una nueva e impredecible era en la reproducción humana. Seis años después, un 12 de julio de 1984, bajo las misma técnicas de fecundación in vitro (FIV), vino al mundo en Barcelona la primera bebé probeta española, Victoria Anna Perea, gracias al equipo del Instituto Universitario Dexeus (entonces clínica Dexeus), encabezado por el ginecólogo Pere Barri y la bióloga Anna Veiga. Sólo en este centro, pionero en España, 10.000 nuevas vidas se han logrado gracias a la FIV y técnicas afines.

Éstas coexisten, paradójicamente, con las tasas más bajas de fecundidad natural conocidas en la historia de la humanidad en los países ricos (en España, 1,3 hijos por mujer fértil), merced a los paralelos avances en la contracepción y planificación familiar.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que los patrones en los cambios socioculturales de las sociedades industrializadas han hecho descender al 50% la natalidad gracias a la píldora y otros medios anticonceptivos y permitir, así, la planificación de las gestaciones. En los últimos 10 años el 30% de las mujeres de los países ricos tienen su primer hijo ya cumplidos los 35. De hecho, el retraso en la edad materna gestacional es una de las principales causas por las que muchas parejas tienen que recurrir a la reproducción asistida, según advierte Ana Veiga, actual directora del banco de líneas celulares del Centro de Medicina Regenerativa de Barcelona.

"La FIV sigue siendo la técnica con mayor tasa de éxitos, hasta alcanzar unos resultados del 40%, cuando una pareja fértil que intenta concebir un hijo tiene en un mes el 15%-25% de posibilidades de conseguirlo, que son las mismas que al iniciarse estas técnicas. En realidad, la especie humana es subfértil y en muchos casos estos procedimientos suponen un buen empujón para la naturaleza", afirma la doctora Veiga.

Para el doctor Ventura Coloreu, presidente de la SEF y de acuerdo con los datos de esta sociedad científica, la más empleada en España es la inseminación artificial, seguida de la FIV y, a más distancia, de otras técnicas relacionadas o a su servicio, como la transferencia de embriones congelados, el diagnóstico genético preimplantacional y la donación de ovocitos.

"En total, tenemos registrados más de 41.000 ciclos de técnicas de alta complejidad, como la FIV y otras similares, y más de 27.000 de baja complejidad, como la inseminación artificial, tanto de la propia pareja como de donante", explica.

La española Victoria Anna, que ocupa el puesto 601 de bebés probeta en el mundo y cumplió 24 años en julio, manifiesta sentirse orgullosa de haber sido engendrada así: "Cuando lo comento con alguien siempre genera curiosidad y expectación. Pero no tengo nada de qué esconderme, si bien es cierto que no es algo sobre lo que hable muy a menudo y además prefiero hacerlo con gente de confianza".

Su madre, Dolors Sánchez, cree que la sociedad actual es muy abierta y, en general, ve bien "esta oportunidad que ofrece la ciencia médica de poder tener hijos, cuando de forma natural sería imposible".

Sin embargo, cuando estos métodos empezaron, los sectores más conservadores reaccionaron frontalmente tachándolos de inmorales y comparándolos con los experimentos nazis. Pocos temas médicos han suscitado tal contestación social y la necesidad de definir un marco legal.

"Desde 1988, que se creó en España la primera normativa en esta materia, hasta la ley de 2006, que es la actualmente vigente, ha habido prácticamente tantas modificaciones como cambios de gobierno. Ahora gozamos de una de las leyes en esta materia más avanzadas del mundo. Por ejemplo, no establece límites de edad para la gestación con óvulos propios ni de donante", comenta Victoria Verdú, coordinadora de ginecología de la clínica de reproducción asistida Ginefiv de Madrid, que, desde su creación en 1985, ha logrado traer al mundo a otros 10.000 españolitos.

Fundada por el doctor José Manuel Bajo Arenas, actual presidente de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), Ginefiv consiguió el primer embarazo en Madrid con inyección espermática intracitosplasmática (ICSI), que sigue unos pasos similares a la FIV pero de mayor complejidad. Está indicada en ciertos problemas de la mujer y, especialmente, cuando el hombre no posee un número útil de espermatozoides.

La selección embrionaria ha supuesto un gran avance en casos de parejas que portan alteraciones cromosómicas transmisibles a su descendencia con el fin de evitar implantar embriones no viables o con alteraciones cromosómicas.

Las técnicas de diagnóstico preimplantacional representan "una verdadera revolución en este sentido", a tenor de lo que explica Rafael Bernabéu, director de la clínica de reproducción asistida que lleva su nombre en Alicante y pionero en España en conseguir en 2004 por este método el nacimiento de una niña libre de una enfermedad hereditaria que conduce a la ceguera.

"El diagnóstico preimplantacional está muy reglado para casos de enfermedades genéticas graves conocidas y transmisibles. Sin embargo, es muy debatido en los foros científicos su empleo con el mismo fin en mujeres sanas mayores de 43-44 años, que por la edad teóricamente tienen más riesgo de que el embrión se desarrolle con problemas".

Bernabéu, que es presidente de la Asociación Nacional de Centros de Reproducción asistida (ANACER) y que integra a 25 clínicas en toda España, subraya, sin embargo, la necesidad de "unificar criterios para consensuar ciertos protocolos científicos que aporten un mayor rendimiento a estos métodos".

Se dice que España goza de una de las leyes de reproducción asistida más avanzadas y solidarias de Europa. A pesar de que la SEF ha creado el Grupo de Interés de Centros Públicos para aglutinar a todos los que hacen estas técnicas, con el fin de optimizar las prestaciones, el gran desarrollo de estos métodos y la gran mayoría de los éxitos se producen en el ámbito de la sanidad privada. Se elevan numerosas quejas sociales acerca de que los problemas reproductivos no son equiparables en el sector público a otras cuestiones sanitarias en cuestión de recursos y que además no se cumplen ciertos derechos que recoge la ley. Éste es el caso de las mujeres sin pareja masculina que desean tener un hijo con semen de donante.

Andalucía ha sido la primera comunidad en anunciar la regulación en la sanidad pública de ese derecho, que, a menudo y muy sutilmente, se niega a muchas de esas mujeres, "cuando hay una larga lista de espera para las parejas estables", en virtud del argumento, "pretendidamente disuasorio", que se da a las damnificadas, según protestan éstas.

A juicio del presidente de la SEF, la realidad es así y empieza a haber cierto movimiento en diversas autonomías que reivindica ese derecho. Uno de los supuestos que no recoge la ley española es el de las madres subrogadas o de alquiler.

"Es de las pocas limitaciones de nuestra normativa. Considero que se debería modificar, pues hay casos en que la subrogación es la única alternativa de poner tener un hijo. Esta posibilidad debe estudiarse bien y recogerse en unos supuestos muy claros", opina el doctor Coloroeu, presidente de la SEF.

Las largas listas de espera en la sanidad pública es un problema similar al del resto de los países europeos, según comenta la doctora Mary Warnock, directora del comité de expertos que elaboró en los años ochenta del siglo XX en Reino Unido el informe que lleva su nombre.

"Me lo encargó el Gobierno de Margaret Thatcher y durante dos años revisamos los aspectos éticos y legales de estas técnicas. Una de las principales conclusiones fue la necesidad de estos tratamientos médicos y de su regulación, con independencia de que el acceso a ellos sea a cargo de la sanidad pública o privada. Lamentablemente, los recursos de papá Estado son limitados y hay que establecer prioridades".

Esta experta confiesa que está "blindada" ante los ataques que recibió el Informe Warnock en su momento por los sectores más conservadores. "No debemos interferir negativamente -añade- en estas líneas de investigación que tanto bien pueden hacer a la humanidad. Lo mejor es mantener una actitud abierta y tolerante, aunque también hay que considerar todas las repercusiones económicas de toda esta problemática".

Imagen de la primera niña probeta, Louise Brown, junto a su madre.
Imagen de la primera niña probeta, Louise Brown, junto a su madre.
Victoria Anna Perea (segunda por la derecha), primera niña probeta nacida en España, junto a sus padres naturales, la biológa Anna Veiga y el doctor Pere Barri, durante la celebración de su 20 cumpleaños en julio de 2004
Victoria Anna Perea (segunda por la derecha), primera niña probeta nacida en España, junto a sus padres naturales, la biológa Anna Veiga y el doctor Pere Barri, durante la celebración de su 20 cumpleaños en julio de 2004JOAN SÁNCHEZ
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