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La Guardia Civil rompe el bloqueo de Greenpeace en la central de Garoña

Los antidisturbios han abierto el contenedor con radiales.- La ONG ha mantenido bloqueado el acceso a la central nuclear cerca de 11 horas.- Greenpeace insta al Gobierno a que cierre a la planta nuclear más vieja de España

La Guardia Civil y miembros antidisturbios de la Agrupación Rural de Seguridad (ARS) han comenzado poco antes de las 16.00 a romper el bloqueo establecido desde las 6.20 de la madrugada por la a ONG Greenpeace en el paso a la entrada principal de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos). La orden ha llegado directamente de la Subdelegación de Gobierno, que ha actuado de urgencia al tratarse de un punto de máxima seguridad.

Los miembros de las fuerzas de seguridad han desalojado a los ocho activistas que se encontraban en el primero de los bloqueos, establecido en el puente de acceso a la central. Después han entrado en el contenedor por el techo para desalojar a los 10 miembros de Greenpeace con víveres y "preparados para resistir" y a la otra decena, que estaban fuera, incluidos dos con pancarta en el techo. Todos los desalojos se han producido sin violencia y la Guardia Civil se ha llevado en sus furgonetas a los participantes en la protesta, antes de proceder al traslado del contenedor, que han movido con una grúa. De esta manera ha terminado un bloqueo de cerca de 11 horas. Se ha vivido algún momento de tensión cuando los agentes han optado por utilizar la radial para agujerear el contenedor y acceder al interior, pero por lo general el desalojo se ha desarrollado sin incidentes.

"Cierre ya"

Los activistas han cortado el paso a través de un container de resistencia clavado al suelo y cargado con una decena de activistas de la organización ecopacifista. Junto a la gran 'caja', que bloquea la salida de los empleados de la central, la ONG ha situado a otros dos grupos de ocho activistas cada uno encadenados por los brazos a través de tubos. Cuatro miembros de la seguridad privada de la central han recibido a manguerazos de agua a la caravana de Greenpeace y a los gráficos y periodistas apostados en la entrada.

Al grito de "más agua" y "al cámara", los cuatro empleados de la empresa de seguridad han intentado demorar la fijación del container sobre el asfalto de la entrada, en el punto central del puente de acceso a la central cortado en sus dos extremos por los otros grupos de activistas. "Sólo es agua, resistid", han animado algunos de los ocupantes del container hasta que ha sido clavado al suelo. En una mañana en la que cae una ligera lluvia, los activistas han quedado empapados por el riego de los vigilantes. Sobre el container, una pancarta pide el "cierre ya" de la central.

Con esta 'acción', en la que participan unas 60 personas, Greenpeace quiere precisamente instar al Gobierno a que eche el cierre de la central más vieja de España (37 años de vida) y empiece así a cumplir una de sus promesas electorales de en 2004: "El Presidente Zapatero cometería un grave error si decide darle la espalda a la mayoría antinuclear de la ciudadanía", ha manifestado Juan López de Uralde, director ejecutivo de Greenpeace, con motivo de la protesta.

Por su parte, la subdelagación del Gobierno ha notificado con resoluciones a cada uno de los activistas sobre la ilegalidad de la acción. El texto recoge que no tienen permiso para este acto y que por lo tanto deben desbloquear los puentes y retirar el container de la entrada.

La central más antigua

Posteriormente han empezado a llegar trabajadores de la planta. "Vete a tu casa" o "vamos a trabajar y no nos metemos con nadie", han replicado los empleados a los activistas. Los responsables de la central aseguran que si la planta no fuera segura no estaría funcionando. Elías Fernández, un portavoz de Garoña, asegura que pese a la protesta se está funcionando "con normalidad" y todos los empleados están dentro. "Nuestra función es producir electricidad que es lo que hacemos; no estamos de acuerdo -con esta acción de Greenpeace- pero la respetamos", ha añadido. Fernández prevé que en breve se pueda normalizar el acceso a la central.

La central nuclear de Garoña se puso en marcha en 1971. Su permiso de explotación terminaría en julio de 2009, sin embargo, la compañía propietaria Nuclenor (Endesa 50%-Iberdrola 50%), ha pedido una prórroga de otros 10 años de utilidad. Según datos de la ONG ecologista, la aportación de la central al sistema eléctrico en 2007 fue tan solo de un 1,28% sobre el total de generación neta de electricidad de ese año en España.

"Garoña está más que amortizada, su escasa producción eléctrica está sobradamente compensada por el incremento anual de la electricidad renovable, tiene serios problemas de agrietamiento por corrosión, y el rechazo social que genera es manifiesto", ha declarado Carlos Bravo, responsable de la campaña de energía nuclear de Greenpeace.