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Un estudio señala que el número de células adiposas no se altera por la dieta

Según los investigadores, a partir de los 20 años el número de adipocitos se mantendría constante aunque se perdiera peso

Cuando se pierde peso, después de una dieta muy estricta, es habitual que se produzca el efecto rebote, que se ganen los kilos que se han perdido e, incluso, se puede llegar a engordar más. Esto podría deberse, según muestra un estudio del instituto sueco Karolinska Institutet, a que a partir de los 20 años las células adiposas, o adipocitos, que son las que acumulan las grasas, no disminuyen de número, sino que cuando se adelgaza sólo disminuyen de tamaño. "Los resultados muestran, al menos en parte, por qué es tan difícil mantener el peso después de adelgazar", afirma Peter Arner uno de los miembros del equipo que ha realizado el estudio, "las células adiposas necesitan llenarse de lípidos rápidamente".

Este descubrimiento avanza en el conocimiento de cómo el cuerpo humano regula su peso ya que demuestra que el número de adipocitos se mantiene constante a lo largo de la vida adulta. Hasta ahora se creía al adelgazar se reducía su número. Sin embargo, "el número total de células adiposas en el cuerpo es estable, porque se fabrican nuevas unidades y se equilibra con las que se eliminan por la muerte natural de las mismas", ha afirmado Peter Arner, del departamento de medicina del instituto sueco.

El estudio sugiere que el proceso de ganar peso es diferente en adultos y niños. Los adultos que ganan o pierden peso lo hacen cambiando el tamaño de las células adiposas, que forman los depósitos de grasa del cuerpo. Los niños, por otro lado, generan nuevas células para almacenar la grasa. Por tanto, los adipocitos se incrementan en la infancia y no en la etapa adulta, aunque los factores son tanto genéticos como alimentarios, afirma Kirsty Spalding, directora de la investigación.

Esto podría indicar, según Spalding, que las personas que engordaron mucho durante la infancia encontrarían más dificultad para cambiar su peso cuando han pasado a la edad adulta que aquellos que engordaron ya siendo mayores.

Mecanismos de regeneración

El estudio se ha realizado combinando dos procedimientos. Primero, los autores determinaron la edad de las células adiposas en el cuerpo midiendo la incorporación de radioactividad atmosférica en el ADN de las células. Para ello,según han publicado los investigadores en Nature analizaron grasa estraída por liposucción a 35 personas que vivieron durante el periodo de pruebas de la bomba atómica de la Guerra Fría (entre 1955 y 1963), cuando la atmósfera era ligeramente más radiactiva de lo normal. La comida que se cultivó y consumió durante este periodo tenía niveles elevados de un isótopo llamado carbono-14. El resultado fue que mostraban rastros de este isótopo un número menor de adipositos que el esperado si este tipo de células nunca se regenerara.

Después Spalding y su equipo biopsiaron grasa del vientre de 687 personas, de distintas complexiones, y registraron el número y tamaño de los adipositos, así como la edad el sexo y el índice de masa corporal de los sujetos. Al comparar los resultados con un estudio similar en niños, comprobaron que el número de células adiposas crece hasta los 20 años y a partir de ese momento se mantiene relativamente constante, estrechamente ligado a la constitución del sujeto.

Los investigadores también analizaron a 20 personas que habían sido obesas y se habían sometido a una reducción de estómago. Cuando Spalding y su equipo volvieron a estudiar a los voluntarios dos años después de la operación, no encontraron una reducción en el número de células adiposas: continuaban teniendo 80 billones de células en el cuerpo, calcularon, a pesar de que su peso se había reducido aproximadamente un 18%. Era el tamaño de cada célula lo que se había reducido, en lugar del número, según cuenta el equipo en la revista Nature.

Futuros tratamientos

Si los científicos pueden averiguar exactamente cómo se regula el reemplazo de los adipocitos, sería posible diseñar medicinas que interfirieran el proceso y que, potencialmente, ayudaran a la gente a no recuperar peso una vez que lo hubieran perdido. Un tratamiento que, según Spalding, sólo sería recomendable para pacientes que se hubieran sometido a operaciones gástricas ya que "hay que ser muy cuidadoso al aplicar esta terapia", advierte. "Sería muy peligroso tomar esas medicinas mientras se continúa siendo obeso", añade la científica, ya que podría degenerar en complicaciones metabólicas como la diabetes, "por tanto no es algo tan fácil como tomar una pastilla, perder peso y problema resuelto".

A pesar de que la obesidad suele desarrollarse en niños con padres obesos, evitar engordar a edades tempranas podría ayudar a establecer un número saludable de estas células para el resto de la vida. "El mejor mensaje que podemos enviar es que los niños deben llevar un estilo de vida saludable", concluye la científica.

Conclusiones prematuras

El estudio desarrollado por el instituto sueco no ha tardado en ser cuestionado por otros profesionales. El profesor Stephen O''Rahilly, de la Universidad de Cambridge, afirma que no le convence la idea de que el número decélulas adiposas se fije desde la adolescencia.

"Sabemos que hay en el tejido adiposo adulto muchas células que no contienen grasa, pero que pueden acumularla de pronto si se dan las condiciones nutricionales", ha afirmado O'Rahilly, citado por la BBC. "Pueden hacerlo sin dividirse y por lo tanto no aparecerían en el recuento" de los investigadores suecos si se utiliza su mismo método, explicó el científico británico, que calificó las conclusiones del estudio de prematuras.