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Reportaje:

Cojo el coche y voy volando

Una empresa estadounidense anuncia la inminente comercialización de un coche volador, impulsado por ocho motores y con aspecto de platillo volante

Si uno quiere conducir mientras vuela, o volar mientras conduce, el precio es todavía demasiado alto: unos 70.000 euros. Pero imaginemos poder librarse de los atascos. No tendría precio, pensarán algunos. Entre ellos, los directivos de la empresa estadounidense que ha anunciado, según cuenta el diario argentino Clarín, que su último producto, que se encuentra ya en fase de producción, aparecerá en el mercado en octubre: un automóvil con aspecto de platillo volante que tiene la capacidad de volar. Redondo, dotado de ocho propulsores y capaz de levantarse verticalmente sin tomar impulso. ¿Futuro, ciencia ficción? No, presente.

Su nombre es M200G, y tiene el aspecto de los clásicos platillos volantes que pueblan el inconsciente de medio mundo. Pero es real. Capaz de volar y alcanzar los 85 kilómetros por hora gracias a los ocho motores propulsores que ocupan la parte inferior de su chasis. El invento, que mide 5,4 metros de largo y 2,7 de ancho y funciona de manera similiar a un helicóptero, necesita un área de estacionamiento de unos 10 metros cuadrados. Pero nada más, ni pistas de aterrizaje ni de despegue.

El vehículo puede llevar hasta dos pasajeros y sus fabricantes, la empresa norteamericana Moller, lo comparan con el coche familiar de la popular serie de dibujos animados "Los Supersónicos".

Por ahora, tanto en el vídeo promocional como en los ensayos realizados por la empresa, el automóvil se ha levantado del suelo ayudado por el cable de acero de una grúa. Habrá que ver cómo y cuándo está preparado para su uso cotidiano.