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La NASA examina el primer material de un objeto celeste desde las muestras de la Luna

El análisis de las partículas traídas del cometa 'Wild 2' demuestran que su composición es similar a la de otros cuerpos del Sistema Solar

La sonda Stardust, enviada por la NASA para obtener muestras del cometa Wild 2 ha traído a la tierra los primeros componentes obtenidos in situ de un objeto del sistema solar desde las muestras de la Luna recogidas por las misiones Apolo. Esas muestras han sorprendido a los científicos porque, pese a que el cometa se formó en la periferia del Sistema Solar, sus componentes son similares a los de otros cuerpos que se formaron en el interior, lo que podría aportar nuevos datos sobre la formación del Sistema Solar hace 4.500 millones de años.

Hace siete años, la sonda Stardust fue enviada para recoger muestras de la cola del cometa Wild 2 y la sonda regresó a la tierra el pasado mes de enero con más de un millar de partículas microscópicas que han sido estudiadas por una veintena de laboratorios de todo el mundo. La conclusión que más ha sorprendido es que la composición de los cometas no difiere sustancialmente de la de otros cuerpos del Sistema Solar, pese a que se formaron en su periferia. “Muchas personas se imaginaban que los cometas se formaron totalmente aislados del resto del Sistema Solar. Hemos demostrado que eso no es cierto”, señala Donald Brownlee, responsable científico de la misión.

Dado que el cometa viene de los confines helados del cinturón de Kuiper, más allá de Neptuno, los científicos esperaban que el Wild 2 estuviera compuesto de hielo y polvo interestelar y no de materiales de los que se originaron en el centro del Sistema Solar durante su formación, hace 4.500 millones de años. Sin embargo, han descubierto que integra una proporción importante, quizá del 10%, de materia nacida en las regiones centrales y ardientes del disco protoplanetario, que dio origen al Sol y a los planetas del Sistema.

“La mineralogía de las muestras es extremadamente rica y variada. Está bastante relacionada con las altas temperaturas, lo que implica una formación en la nebulosa solar y no en los márgenes del Sistema Solar”, ha explicado el astroquímico Louis d'Hendecourt, del Instituto de Astrofísica Espacial de Orsay.