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La UNESCO ratifica 25 reservas de la biosfera, cuatro de ellas en España

Los parajes nacionales son los Ancares leoneses; los Ancares lucenses; las Sierras de Béjar y Francia, en Salamanca; y la reserva intercontinental mediterránea, compartida con Marruecos

El plenario del programa Hombre y Biosfera (MAB) de la UNESCO ha aprobado hoy definitivamente 25 nuevas reservas para la biosfera; cuatro de ellas se encuentran en España: se trata de Las Sierras de Béjar y Francia, en Salamanca; Los Ancares leoneses; Os Ancares Lucenses y Montes de Cervantes, Navia y Becerreá; y la reserva intercontinental mediterránea, compartida con Marruecos. 18 de las restantes son mexicanas.

El plenario de la UNESCO ha dado hoy su visto bueno a las reservas adoptadas a lo largo de la semana por la oficina del programa MAB, que rechazó por motivos técnicos seis candidaturas, tres de ellas mexicanas. Actualmente, 507 lugares del planeta repartidos en 102 países son considerados reservas de la biosfera por el programa de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

Hoy ha aceptado 18 del país centroamericano, que con 34 espacios, se convierte en el quinto del mundo con más lugares protegidos por detrás de Estados Unidos, Rusia, España y China. Las Cumbres de Monterrey, el parque nacional Huatulco, La Encrucijada, La Primavera, La Sepultura, Laguna Madre y delta del Río Bravo, Los Tuxtlas, Maderas del Carmen, el área de reproducción de la mariposa monarca, Pantanos de Centla, la Selva El Ocote, la sierra de Huautla, Tacaná, el Arrecife Alacranes, la Barranca de Metztitlán, Chamela Cuixmala, Cuatrociénegas y el Sistema Arrecifal Veracruzano, son las nuevas reservas mexicanas.

España cuenta desde hoy con 37 reservas. Tanto los Ancares lucenses como los leoneses se integrarán en la futura reserva Gran Cantábrica, en la que también estarán otros espacios que ya cuentan con el reconocimiento del organismo internacional, como Muniellos, el Valle de Laciana, los Picos de Europa, Babia, los valles de Omaña y Luna, el alto de Bernesga y los Argüellos. El plenario considera que los montes leoneses constituyen un complemento importante al conjunto de reservas ya existentes en el norte de España; de hecho, la superficie de la Gran Reserva Cantábrica sobrepasa ya las 900.000 hectáreas.

En cuanto a las sierras salmantinas se refieren, su reserva se caracteriza por la riqueza de sus recursos y su valor ecológico y cultural. Con este reconocimiento la UNESCO intenta, no sólo preservar la naturaleza de los parajes escogidos, sino una revitalización de la economía rural, que frene la emigración hacia las zonas urbanas.

Por último, la zona Intermediterránea abarca casi un millón de hectáreas -buena parte de ellas de zona marina-, repartidas entre las provincias marroquíes de Tetuán, Chefchouen, Tánger y Larache y las españolas de Málaga y Cádiz, en las que están las Sierras de las Nieves y de Grazalema. Unidos por una zona de transición marina, estos espacios presentan similitudes en el campo geológico y ecológico pero también en su patrimonio cultural. Los dos países podrán beneficiarse de sus experiencias mutuas y cooperar en la gestión de áreas terrestres y marinas que poseen características comunes.