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Reportaje:

Censura sexual en los colegios de Gales

Los besos en las obras de teatro escolares deberán ser castos, según un proyecto legislativo

Los besos en las representaciones teatrales escolares en Gales (Reino Unido) deberán ser absolutamente castos, según un proyecto legislativo para los centros de enseñanza del que da cuenta hoy el diario británico The Times. Los profesores tendrán que censurar las escenas amorosas que impliquen "contacto físico íntimo", lo que afectará necesariamente, por ejemplo, al gesto final del moribundo Romeo cuando, en la obra de Shakespeare, pide a Julieta un último beso.

El proyecto legislativo responde a las acusaciones de abusos sexuales de las que fue objeto un profesor de arte dramático de una escuela galesa, que se suicidó en octubre de 2001, un día antes de su comparecencia ante un tribunal. El profesor galés John Owen fue acusado de utilizar la obra de teatro Equus, de Peter Shaffer, que contiene perturbadoras escenas de sexo y violencia, para animar a sus alumnos a actividades de tipo sexual. "En el pasado, algunos profesores de arte dramático han usado la necesidad de respetar íntegramente ciertas obras teatrales como pretexto para justificar sus prácticas abusivas", se señala en las directrices de la Asamblea de Gales.

Según el documento, los profesores de arte dramático deben censurar o adaptar las obras teatrales para "proteger a niños y adolescentes sin dejarse guiar por argumentos sobre la necesidad de respetar su integridad". Así, se prohíbe la desnudez y el contacto físico íntimo, aunque no "los contactos accidentales" o "los abrazos amistosos".

Críticas

El director artístico del teatro Globe, de Shakespeare, en Londres, Dominic Dromgool, ha criticado el proyecto porque, en su opinión, protege a los niños de lo que no hay que protegerlos. "Cuanto más entiendan sobre el amor y la pasión, tanto mejor. Shakespeare trata esos temas con sensibilidad y compasión. Muestra a los niños una parte importante de las emociones humanas", ha explicado.

El crítico del diario Benedict Nightingale ha calificado las directrices de "estúpidas" y ha dicho que si hay profesores sospechosos de abusos sexuales, lo que hay que hacer es denunciarlos, pero no aplicar las tijeras de la censura a una obra teatral.