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Reportaje:

48 horas para dar la vuelta al mundo

Steve Fossett inicia hoy su mayor aventura: lograr el último gran récord de la aviación mundial

El millonario Steve Fossett, de 60 años, está listo para iniciar hoy desde Kansas su más audaz aventura: un intento de dar la vuelta al mundo en menos de 48 horas. Volará en solitario, sin hacer escalas ni reabastecimientos, a bordo de un revolucionario aparato ultraligero con pinta de catamarán. Si las condiciones meteorológicas lo permiten, la aeronave, bautizada GlobalFlyer, tiene previsto partir entre las 22.00 y 1.00 hora peninsular española desde el aeropuerto municipal de Salina (Kansas), para una travesía de al menos 36.700 kilómetros. Si lo consigue, Fossett se adjudicará el último gran récord pendiente de la aviación mundial, un triunfo con el que coronar su larga lista de hitos aeronáuticos y náuticos.

El GlobalFlyer, construido con una mezcla de grafito ligero y materiales con estructura de panal, tiene el aspecto de un catamarán volador: un casco central y dos laterales sujetos a un ala flexible que, con sus 35 metros, es más larga que la de un avión Boeing 747. Los cascos laterales son tanques que llevan casi 2,5 toneladas de combustible. Se espera que la nave alcance alturas de 17.000 metros y velocidades superiores a los 250 nudos (440 kilómetros por hora). En el casco central está la cabina, de 2,15 metros de largo, en la cual viajará el piloto.

En una rueda de prensa celebrada ayer domingo antes de la gala de los Premios Oscars, Richard Branson, presidente de Virgin Atlantic Airways, que apadrina el proyecto, afirmó: "Leonardo DiCaprio puede llevarse el 'oscar' el domingo, pero mañana Steve mostrará al mundo quién es el verdadero aviador". Por su parte, Fossett afirmó que es un "momento apasionante" y que el riesgo "merece la pena. También explicó que permanecerá despierto durante todo el viaje, principalmente para controlar la distribución del combustible dentro de la aeronave de manera que se mantenga equilibrada, aunque el piloto automático le permitirá unas breves siestas.

36.787,559 kilómetros pero no en línea recta

"El avión cambiará mucho desde la partida, más lento y con más peso, hasta cuando sea muy liviano al final del vuelo", dijo Fossett, para añadir: "Tendré que hacer muchos ajustes durante el vuelo". Para que este vuelo, si tiene éxito, quede registrado en la historia de la aviación bajo las reglas de la Federación Aeronáutica Internacional, debe comenzar y terminar en el mismo aeródromo después de una travesía por todos los meridianos del planeta. De acuerdo con esas reglas, también debe cubrir por lo menos 36.787,559 kilómetros, es decir, una distancia igual al largo del Trópico de Cáncer.

Para que quienes intenten la proeza puedan aprovechar los vientos en chorro de las capas altas de la atmósfera, la Federación no exige que el vuelo siga estrictamente la línea del trópico, sino que la distancia volada exceda su longitud. Las corrientes en chorro, conocidos también como vientos zonales, son vientos relativamente fuertes que entre los trópicos soplan de oeste a este y se concentran en una estrecha zona situada, por lo general, en la tropopausa. La ruta trazada para la aventura de Fosset comienza en un aeródromo en el centro de Estados Unidos y va hacia el nordeste saliendo de América del Norte por Terranova. Tras cruzar el Atlántico, la travesía pasará sobre el Reino Unido y de allí hacia el sudeste a través del mar Mediterráneo y el Golfo Pérsico.

Desde allí, el GlobalFlyer tomará rumbo al este pasando sobre Pakistán, India, China y Japón. La etapa final sobre el océano Pacífico llevará a la pequeña aeronave sobre Hawai y la costa oeste de Estados Unidos de regreso a Salina. Fossett tiene en su haber decenas de récords aeronáuticos y marinos, incluido el vuelo más rápido en un avión no supersónico, una marca de 1.193,9 kilómetros por hora. Para esta aventura, Fossett cuenta con la ayuda de otros dos apasionados de la aviación y de los riesgos a partes iguales: Richard Branson, dueño de Virgin Atlantic, y el diseñador Burt Rutan, cuya aeronave Voyager llevó a su hermano Dick y a la copiloto Jeana Yeager en el primer vuelo alrededor del mundo sin reabastecimiento de combustible en 1986.