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El Vaticano condena el feminismo radical y la defensa de la homosexualidad

El documento, supervisado por el Papa, critica a la corriente feminista porque busca la "rebeldía" de la mujer

El Vaticano ha enviado a los obispos una carta firmada por el cardenal Ratzinger y sancionada por el Papa en la que se denuncia el feminismo radical, que a su juicio despierta la "rivalidad" entre hombre y mujer y la "rebeldía" de esta. El documento también critica duramente la equiparación de derechos de homosexuales y heterosexuales.

El texto ha sido elaborado por la Congregación para la Doctrina de la Fe (ex Santo Oficio), presidida por el cardenal Ratzinger, y aunque ayer ya se desgranaron algunos detalles, el documento ha sido dado a conocer hoy.

El texto se titula Carta a los obispos de la Iglesia Católica sobre la colaboración del hombre y de la mujer en la Iglesia y en el mundo y ha sido revisado por el propio Juan Pablo II. La carta critica especialmente las tesis de ciertos movimientos estadounidenses que tratan de justificar nuevas formas de sexualidad y denuncia "la tendencia a subrayar fuertemente la condición de subordinación de la mujer con el objetivo de suscitar una actitud de rebeldía".

Críticas a la nueva familia

Para el autor del texto, Ratzinger, -encargado de velar por la ortodoxia de la fe católica- el feminismo radical tiende a cancelar "la diferencia corporal llamada sexos, mientras considera primaria la dimensión estrictamente cultural llamada género". Según este documento, la consecuencia es que la mujer "para ser ella misma, se erige en rival del hombre. Al abuso de poder, responde mediante una estrategia de investigación del poder, y este proceso lleva a una rivalidad entre los sexos". "Una segunda tendencia que parece consecuencia de la primera: para evitar cualquier supremacía de uno u otro sexo, se tiende a difuminar sus diferencias, consideradas simples efectos de un condicionamiento histórico y cultural".

Aunque los principales ataques se dirigen al feminismo, también se critica la creciente defensa de la equiparación de los derechos de los homosexuales, aunque sin mencionar expresamente el matrimonio o la adopción. "La ocultación de la diferencia o de la dualidad de los sexos tiene consecuencias enormes a distintos niveles y ha inspirado ideologías que promueven que se cuestione la familia, por naturaleza biparental, lo que quiere decir compuesta por un padre y una madre, así como la equiparación de la homosexualidad y la heterosexualidad".

La misión de la mujer

El documento justifica también que la mujer no es una copia del hombre en la capacidad que tiene ésta para dar vida, "realidad que -dice- estructura profundamente la personalidad femenina".

El documento analiza la incorporación de la mujer al mundo del trabajo y subraya la necesidad de que se le permita combinar la familia y el trabajo.A este respecto, el Vaticano exige a los gobiernos que armonicen las legislaciones para que la mujer puede cumplir "con su misión dentro de la familia". En este sentido, subraya la necesidad de que la mujer "pueda trabajar con horarios adecuados que no le obliguen a elegir entre alternativas que puedan perjudicar su vida familiar o padecer una situación de tensión que dañe su equilibrio personal o la armonía familiar", y también pide que se valore el trabajo de las mujeres que "libremente dediquen su tiempo al trabajo doméstico".