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Esto no es un frasco de perfume, es una cámara para hacer ‘selfies’

La fiebre de los selfies también arrasa entre los fabricantes de electrónica. Ya hay varias cámaras y teléfonos especialmente pensados para hacer estas fotos

Parece un frasco de perfume pero es una cámara para hacer ‘selfies’
Sony

La fiebre de los selfies ha provocado una avalancha de cámaras y teléfonos para colmar los deseos de los más vanidosos. Pero de entre todos los modelos que se han lanzado el que nos ha dejado fuera de juego ha sido la cámara que Sony acaba de anunciar en China . Sobre todo porque su diseño hace que se confunda con una botella de perfume.

Otra peculiaridad es que es capaz de girar su objetivo. De esa forma podemos vernos reflejados en su pantalla para retratarnos a nosotros mismos o bien captar cualquier cosa que tengamos por delante. Su peculiar aspecto, como resulta bastante evidente, se debe a que está pensado para conquistar a cierto público femenino. Sobre todo en extremo oriente.

En aquellas latitudes no es difícil ver toda clase de productos de electrónica con un aspecto bastante excéntrico. Sobre todo si han sido pensados para mujeres. De hecho, se nos antoja complicado que esta peculiar cámara de Sony llegue a los escaparates occidentales. Aunque casi nada es imposible en el frenético mundo de la tecnología.

Si nos fijamos en lo puramente técnico conviene saber que el objetivo de esta extraña cámara no es de tipo zoom. Algo bastante normal en un móvil, pero no tanto en una cámara compacta. Aunque este detalle se debe seguramente a que casi nadie la usará para otra cosa que no sea autoretratarse.

Por contra el objetivo es bastante luminoso y cuenta con un estabilizador de movimiento. Dos características que resultan ideales para no tener que activar el flash al hacer una foto. De esa forma se evita el efecto ojos rojos y los brillos en los cristales de las gafas.

Otro punto fuerte de su lente es que abarca un amplio ángulo de visión para que todo el mundo salga en la foto. Su resolución de 20 megapíxeles resulta excesiva para una cámara de esa clase, pero vendrá bien si queremos recortar las fotos en caso de que detectemos un photobomb en alguna.

Su software interno cuenta con funciones para realizar un maquillaje digital en la propia cámara. Una especie de Photoshop en miniatura como el que hace poco usamos para embellecer gatos en nuestro particular Banco de pruebas. Esta función la equipan ya muchos móviles y cámaras. Como es el caso de la Panasonic FX 80 que probamos en su día.

La cámara Sony DSC-KW1 lleva cristales Swarovski incrustados.

Sony

Los móviles para hacer selfies arrasan

En cualquier caso esta cámara no es ni mucho menos la primera pensada para captar selfies. Más nuevo es el fenómeno de los teléfonos especialmente preparados para hacer esa clase de retratos. De hecho, la inspiración para esta cámara hay que buscarla en un móvil chino: el Oppo N1, que también dispone de una cámara giratoria.

Aunque hay muchos otros modelos. El Energy Phone Pro por ejemplo es un móvil made in Spain que ha sido uno de los primeros en equipar un flash frontal para iluminar los retratos que nos hacemos a nosotros mismos. Poco después hizo su aparición el Sony Xperia C3, dotado de la misma función.

También va cada vez a más la tendencia de incluir cámaras frontales de alta resolución, sobre todo entre los móviles destinados al mercado oriental. Un buen ejemplo es el Mi 4, un móvil que arrasa en China entre otras cosas por contar con una cámara frontal de ocho megapíxeles.

Que las grandes marcas de tecnología compitan duramente por lanzar en ciertas zonas de Asia dispositivos cuyo punto fuerte son los autorretratos tiene su lógica. Según un estudio realizado por la revista Time hace unos meses entre las 10 ciudades en las que se habían publicado más selfies en Instagram había dos de Filipinas, una de ellas encabeza la clasificación, y otras dos de Malasia.

El hecho de que no aparezcan ciudades chinas o japonesas entre las primeras de ese listado se debe a que en esos países el uso de Instagram no es tan popular. Pues en Japón la popular red social de fotos se enfrenta al éxito de otras locales, como Snapeee, mientras que en China Instagram estuvo prohibido durante varios años.

En cualquier caso el selfie se ha convertido en un fenómeno que no entiende demasiado de fronteras. Quién iba a decirnos que el genero fotográfico por excelencia acabaría siendo uno en el que lo único que importa es que el propio fotógrafo salga en la foto.

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