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La teoría del caos (y cómo mantenerla alejada de tu dormitorio)

Ideas prácticas y nada caras para lograr que el espacio junto a tu cama cunda mucho más.

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En una galaxia y tiempo no tan lejanos las casas disponían de una estancia llamada ‘cuarto de estar’, distinto al salón y al dormitorio. Otros más afortunados disponían, incluso, del cuarto de la plancha o del ‘office’, donde se podían guardar los aperos de planchar y hasta la ropa blanca. La burbuja inmobiliaria se llevó por delante esos delirios urbanísticos. Ahora en las viviendas actuales, por lo general más pequeñas que las de nuestros padres, no queda otra que guardar nuestros enseres en el salón o en el dormitorio.

Por si fuera poco, el mercado laboral tampoco ayuda a que los jóvenes vuelen del nido pronto. Y ahí se quedan, acumulando trastos en su dormitorio y con la sensación de que luego no hay manera de encontrar nada salvo provocando un cataclismo. Un círculo vicioso que se cierra por el escaso interés que prestamos los españoles a introducir mejoras en nuestro hábitat. Para el 78% de los españoles el dormitorio no cuenta entre sus cinco preferencias a la hora de invertir el dinero. Cuando hay algo de liquidez, optan por escaparse un fin de semana en vez de darle vidilla al espacio donde pasan los 365 días restantes del año. De hecho, según un estudio de Ikea, españoles cambian su dormitorio cada 8 ó 9 años.

Un grave error ya que pequeñas incorporaciones sin un coste excesivo, como poner una cómoda, unos cajones bajo la cama o modificar el armario empotrado para ampliar su capacidad, pueden aliviar la sensación de dormir en un trastero que angustia a muchos españoles. De hecho, el desorden es una de nuestras mayores fuentes de frustración. La multinacional sueca ha creado tutoriales sobre cómo optimizar el espacio y aporta interesantes soluciones de almacenaje en su página web. De todas formas insiste en que no hace falta ser un experto en interiorismo, ya que el personal de tienda está capacitado para aportar ideas e, incluso, trazar proyectos personalizadas para cada habitación.

Utilizar el espacio de debajo de la cama para almacenar, uno de los consejos de Escuela de Decoración
Utilizar el espacio de debajo de la cama para almacenar, uno de los consejos de Escuela de Decoración

Volviendo al cuarto de la plancha de la abuela, recoger adecuadamente la ropa de cama y mantenerla limpia y bien planchada puede convertirse en un quebradero de cabeza cuando el espacio de almacenaje escasea. Añadir una cómoda extra, una estructura de cama con cajones o una canapé con almacenaje son la mejor la respuesta para guardar sin miedo la ropa blanca y las mantas en verano. Una cómoda visualmente ligera y sin demasiado fondo es otra alternativa para cobijar jerseys, jeans, y, en general, toda la ropa que no es necesario guardar colgada. Los cajones bajo la cama resuelven también de manera óptima el dilema de cómo guardar los artículos deportivos. Si eres una amante del ejercicio físico ya sabrás lo complicado que resulta almacenar dos mancuernas, los guantes de boxeo, la zapatillas de running, las del gimnasio… ¿Eres surfer o triatleta? Añade además un traje de neopreno. La escasez de espacio doméstico pone a prueba el tesón olímpico de toda una generación. Y la paciencia de sus madres o compañeros de vivienda. Poder guardarlo bajo la cama, en compartimentos aislados del resto de la ropa limpia, garantiza que tus compañeros de piso no sabotearán tu dinámica deportiva. ¿Una curiosa manera de ganar espacio? Instalar la cama sobre muebles de cocina

La mesilla de noche es otro elemento que da salida a nuestras preocupaciones sobre dónde depositar nuestros pequeños objetos personales: el móvil, el cargador, las gafas y hasta ese libro que estamos leyendo y que, como es de la biblioteca pública, nos da apuro dejar en el suelo antes de dormir. También es un pequeño espacio muy práctico para tener a manos esos objetos que siempre queremos coger a última hora y que normalmente resultan difíciles de encontrar, como la cámara de fotos.

Las mesillas, una solución de almacenaje poco aprovechada
Las mesillas, una solución de almacenaje poco aprovechada

En el caso de los adolescentes, los deberes escolares suman otra variable: hace falta una mesa para estudiar, buena iluminación, espacio para guardar cuadernos de apuntes o bolígrafos… Este apartado también es válido para profesionales freelance en piso compartido y que hacen de su dormitorio su oficina. A falta de almacenamiento convencional, las paredes también pueden convertirse en un espacio para albergar libros (en baldas elevadas) o zapatos (zapateros retráctiles).

Lo importante es darle alas a la imaginación, buscar ideas que nos permitan guardar todos nuestros cachivaches sin sensación de caos. Y no obsesionarse con el presupuesto, porque muchas veces las buenas soluciones no tienen por qué ser caras.

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