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«Era operario de estación y redirigía las rutas de los trenes para volver a verla»: ‘Meet Cutes’, las historias de amor que revolucionan Internet

Fotograma de 'Cuando Harry encontró a Sally'.
Fotograma de 'Cuando Harry encontró a Sally'.

“Un hombre y una mujer necesitan comprar algo que ponerse para dormir. Los dos acuden a la sección de pijamas para caballeros y el hombre le dice al dependiente: “Sólo necesito la parte de abajo”; la mujer dice: “Yo sólo la de arriba”. Entonces se miran…y es un encuentro cuqui”. Con este ejemplo Arthur (Eli Wallach), le explicaba a Iris (Kate Winslet) en qué consisten los meet cute, ―encuentros cuqui―, en una escena de la película The Holiday (Nancy Meyers, 2006), una de esas comedias románticas que se emiten cada Navidad y que se visionan una y otra vez casi por inercia.

Se entiende que estos encuentros se caracterizan porque se efectúan de una forma inesperada y divertida y porque será el germen de una futura historia de amor. Pues bien, la cuenta de Instagram que lleva este nombre, @meetcutesnyc reúne 996 mil seguidores ―982,3 mil en Tiktok― que sus creadores han conseguido a golpe de recorrer las calles de Nueva York en busca de relatos románticos y conmovedores que tienen como característica principal que son azarosos, tiernos y reales. Este puede ser, precisamente, el motivo principal de su popularidad: “Nos gusta ver que hay historias que funcionan de verdad. Las películas y novelas sabemos que son ficción y nos repetimos que eso no ocurre realmente, pero cuando son ciertas resulta más fácil imaginarnos que sí nos puede pasar”, explica Arola Poch, psicóloga, sexóloga y colaboradora en medios de comunicación.

 

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Curiosidad ―y suspiros― en la ficción y en la vida real

En el cine este tipo de encuentros son una constante: Hugh Grant derrama un zumo de naranja sobre la camiseta de Julia Roberts en Notting Hill (Roger Michell); Amelie (Jean- Pierre Jenuet) se enamora profundamente de un hombre al que ve por primera vez en el fotomatón de una estación de tren y en Love Actually (Richard Curtis), el primer ministro se queda prendado de la empleada del personal de servicio de la residencia oficial tras una primera conversación en la que ella no puede dejar de decir palabras malsonantes e indebidas en esa situación.

Gracias a estas y otras muchas ficciones el azúcar está servido. No obstante, también hay lugar para relatos que están inspirados en hechos reales, como es el caso de la serie Modern Love de Amazon Prime (basada en una serie de The New York Times), cuyos episodios están basados en las cartas que los lectores del New York Times envían a la redacción. La columna que lleva el nombre de la serie ha estado activa desde 2004 y funciona como una muestra de la anatomía de las emociones y relaciones humanas; es un collage de historias asombrosas, pero reales. Esta es la clave de por qué la huella que deja es tan evidente: “Genera un mayor impacto porque es algo posible, algo real y algo que puede suceder, en cambio, la fantasía siempre es un sueño y no impresiona del mismo modo. Cuando una persona escucha un relato romántico verídico se imagina que también le puede pasar a ella”, comenta la  psicóloga, sexóloga y terapeuta de parejas Núria Jorba. En cuanto a las redes sociales, el vídeo de Instagram más popular de @meetcutesnyc cuenta con la friolera de 1.623.452 likes y está protagonizado por una pareja de ancianos que llevan juntos 30 años. Se conocieron cuando él trabajaba como operario de trenes en la emblemática Grand Central Terminal; tras verla por primera vez estuvo varios días redirigiendo las rutas del vehículo para propiciar nuevos encuentros con ella hasta que, tras varios intentos, ella se acercó a la cabina en la que él trabajaba y por fin se conocieron.

 

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Según Sheila Martín, responsable de Social Media de la agencia digital Marketing Paradise (@marketingparadise), estos contenidos conectan tan bien con la audiencia no solo porque sean historias reales sin por el formato elegido: “El vídeo que surge en forma de entrevista espontánea es algo a lo que el usuario está muy acostumbrado y que, además, recibe con muy buena acogida. La cercanía y los mensajes positivos, como son estas historias con final feliz, no son tan fáciles de encontrar en redes sociales y, cuando se da con ellos, el usuario lo valora”.

En Tiktok, el hashtag #meetcute recopila 576.4M visualizaciones, mientras que otros como #howcouplesmeet suman 323.6M visualizaciones. En español, algunos similares pueden ser #comonosconocimos o #storytimepareja. “En Tiktok e Instagram se valora especialmente la vida real sin postureo; las historias sin filtros. Esto es aplicable tanto para un contenido de esta naturaleza, cuyo fin es entretener, como en otros de marcas que buscan vender un producto”, explica Sheila Martín.

 

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Placentero y beneficioso, pero desde la deconstrucción

Probablemente, la mayoría de espectadores son conscientes de que estos fragmentos presentan una sola cara de un poliedro, un hecho idealizado y descontextualizado. No obstante, siguen levantando pasiones y siendo consumidos una y otra vez. En resumidas cuentas, “todo el mundo quiere ilusión y esperanza. El amor y las relaciones son un aspecto en la vida crucial y central y eso conlleva que las películas, las historias y las vivencias románticas enganchen al público ofreciendo un sueño y una motivación”, reflexiona Núria Jorba.

Si bien estas narraciones permiten pasar un rato agradable ―al fin y al cabo, ¿a quién le amarga un dulce? ―, es preferible percibirlo como una fantasía o, al menos, como una realidad sesgada: “Idealizar nos hace disfrutar más de la historia, ya que a partir de unas ideas de base la ajustamos a nuestra medida. Sin embargo, la realidad nunca estará a la altura de la idealización, cabe tener eso presente. Por otro lado, hay personas más propensas que otras a imaginarse historias en su cabeza y son estas quienes más cuidado han de tener con las expectativas. Soñar es bonito, pero manteniendo siempre al menos un pie en el suelo”, explica Arola Poch, que considera que este tipo de vídeos confirman todos los mitos del amor romántico. Emma Merino Verdugo escribe sobre ellos en su tesis Sexismo, amor romántico y violencia de género en la adolescencia, que obtuvo Premio de la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género a Tesis Doctorales sobre Violencia contra la Mujer. La autora hace mención de cuatro afirmaciones que entran dentro de la escala de ROMBEL (Romantic Beliefs Scale), que es la más empleada para evaluar las creencias románticas: el amor siempre encuentra un camino, uno y solo uno, idealización y amor a primera vista. Este último, sin duda, es uno de los más repetidos en estos contenidos.

Y es que, efectivamente, en estas narraciones se habla de los inicios, pero nadie asegura los finales felices. De hecho, la esencia de un desenlace satisfactorio o beneficioso no siempre reside en la continuidad de dicha pareja, sino todo lo contrario. Por otra parte, incluso en las historias de personas que han recorrido un largo camino en común ―o tal vez la mayor parte de su vida ―, no sienten ese vuelco al corazón al verse por primera vez: “Lo importante realmente es que estés a gusto con esa persona y que, al relacionarte con ella te sientas en un lugar seguro. De hecho, pensar que si no sientes esa conexión brutal con alguien a primera vista significa que esa relación no va a ningún lado, forma otro de los grandes mitos de las relaciones de pareja”, explica Elena López (@elenalopezpsicologa), psicóloga y sexóloga.

Otra de las frases repetidas hasta la saciedad ―y que en muchas ocasiones se confirma con estos contenidos―, es que el amor siempre llega cuando uno menos se lo espera: “Diría que en esta frase hay 50% realidad y 50% mito. Por un lado, es cierto que puedes encontrar el amor en el lugar que menos te imagines y cuando menos te lo esperes, pero eso no es incompatible con que también se pueda encontrar el amor si se busca”, manifiesta Elena López.

Por tanto, aunque esta consideración puede albergar parte de verdad, no es por motivos de azar ni de destino: “Buscar activa y desesperadamente el amor suele funcionar regular porque en muchas ocasiones hace que se filtre poco. Por eso parece que cuando menos se espera es cuando surge el amor verdadero, pero no necesariamente es por espontáneo o inesperado, sino por la actitud. Se trata de no estar desesperado, pero sí receptivo. Saber qué se quiere, tener claras banderas rojas y a partir de ahí creer que un amor sano es posible, y ese tipo de relación es el mejor final feliz para una historia romántica”, declara Arola Poch. En Cómo conocí a vuestra madre (Carter Bays; Craig Thomas), el protagonista, Ted Mosby (Josh Radnor), se propone encontrar al amor de su vida y se obsesiona con dicha tarea. Tras 208 episodios de idas y venidas, citas desastrosas, enamoramientos y pérdidas, comprende que crearse grandes expectativas de la primera persona que se cruza en su camino no es buena idea, que no tiene por qué haber una media naranja para cada cual, y que es posible amar profundamente a diferentes personas a lo largo de la vida, independientemente de si su primer encuentro es un meet cute, o si tienen que dar muchas vueltas hasta llegar a un punto en el que su historia pueda ocasionarse.

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