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Competencia, ¿qué competencia?: la promoción entre celebrities

En el mundo del entretenimiento es normal que artistas y actores se publiciten entre ellos, aunque sean competencia directa, pero ¿por qué es tan raro en el mundo de la moda?

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Cordon Press

Posiblemente la culpa de todo la tenga Taylor Swift. Ella tan pronto se hace mala sangre rajando subliminalmente de sus ex en las canciones, como es la principal impulsora de la buena sintonía entre celebrities, sobre todo en Twitter, por mucho que quieran estropearle la fiesta Nicki Minaj (versus) Miley Cyrus o Demi Lovato (contra) Pink. Si a Beyoncé le ha dado por no hablar, lo último en términos de popularidad entre celebridades es hablar bien las unas de las otras, llegando incluso al punto de promocionarse, cosa que no es moco de pavo en una industria en la que (casi) nada (bueno) es de motu propio, y mucho menos (y sobre todo la propaganda) gratuito.

Vamos, que si los enfrentamientos siempre han vendido, parece que la última moda, impuesta por ese oráculo del buenrollismo que es Swift, impone que los famosos muestren su apoyo, por activa o por pasiva, públicamente, a sus semejantes, y que incluso se ofrezcan como gancho comercial. Ella misma hizo lo propio hace unos días a propósito de las MTV Video Music Awards secundando la nominación de su contrincante aunque inseparable Selena Gomez en la categoría de canción del verano, premio que al final no se llevó a casa ninguna de las dos.

No es este seguramente el caso de Justin Bieber y todos los famosos que le han asistido en la cuenta atrás del lanzamiento de su último single a través de Instagram, porque lo suyo está lejos de ser un acto espontáneo. Sea como sea, asociarse con compañeros de profesión, incluso sus propios rivales a la hora de liderar las listas de éxitos en el caso de Ed Sheeran, Hailee Steinfeld (sí: que ahora también canta) o Ariana Grande, así como con figuras del mundo del entretenimiento que no son necesariamente ni amigos ni conocidos –como Chris Martin, Alanis Morrisette, Britney Spears, Ben Stiller, Will Ferrell, Ashton Kutcher o Mariah Carey– le ha servido para ganar cierta credibilidad  y generar expectación en positivo frente a la publicación de su nuevo trabajo.

 

What Do You Mean? Chris Martin of @coldplay #7days Thanks

Una foto publicada por Justin Bieber (@justinbieber) el

 

Thanks @haileesteinfeld . What Do You Mean? #10Days

Una foto publicada por Justin Bieber (@justinbieber) el

Aunque compartan terreno de juego, a Lorde la hemos visto últimamente haciendo promoción del nuevo álbum de su nueva mejor amiga, siempre con permiso de Taylor Swift: Carly Rae Jepsen (y no pertenecen al mismo sello discográfico). Anne Hathaway y Jessica Alba le han hecho este verano una publicidad extraordinaria a la cómica de moda Amy Schumer. Ambas dejaron constancia en las redes sociales de lo mucho que les ha gustado Trainwreck, Hathaway llegando incluso a proponer a su protagonista como candidata para un Oscar, y eso que se ríe de ella en la película.

 

e•mo•tion is one of those annoying records where every song is good. kills me, but i hid my frustration for a night and just danced. the release show was so much fun carly killed it – this was when bb ariel did his bass thing on 'all that' and i cheered mum-styles

Una foto publicada por Lorde (@lordemusic) el

 

Dear @AmySchumer, Don't pretend like when you win your Oscar- which you could for your brilliant and refreshing writing and/or acting in @TrainwreckMovie- you won't tote it around to every Oscar party you go to. Way to slay, Annie

Una foto publicada por Anne Hathaway (@annehathaway) el

Trasladado al campo de la moda, a muchos les sorprendió ver a Donatella Versace como reclamo publicitario en la campaña otoño-invierno 2015 de Givenchy, un hecho inédito entre dos firmas que compiten en el mismo mercado y que ni siquiera forman parte del mismo conglomerado (Givenchy pertenece a al grupo LVMH  y Versace es una empresa familiar). No es de extrañar. Esta es un mundo en el que todo el mundo parece tener un millón de amigos (véase la última campaña del diseñador Alexander Wang) aunque a la hora de la verdad no puedan dar la cara por ti (véase el caso Galliano). Un sector en el que siempre hay cabida para el amiguisimo, incluso entre enemigos, pero casi nunca para muestras de cariño, admiración o respeto cuando se pone en peligro un interés mayor. Con esto, Donatella y Riccardo Tisci han querido poner a prueba a una comunidad muy poco dada a que este tipo de gestos, pero habría que ver si la historia podría darse al revés, esto es: que Tisci le prestara su imagen a Versace. La respuesta es que seguramente no (¿verdad señor Arnault?).

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