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Por qué el escote delata tu edad y cómo prevenir su envejecimiento

La postura en la que duermes, el sujetador que utilizas, la forma en que aplicas las cremas y la constancia con la protección solar es clave para evitar la aparición manchas, arrugas, flacidez y puntos rojos en el escote. Una zona olvidada que envejece de golpe. Expertos nos dan consejos, ejercicios y los últimos avances para prevenir y solucionar cada uno de sus problemas.

 La pérdida de firmeza y la aparición de manchas son signos inequívocos de su envejecimiento.
 La pérdida de firmeza y la aparición de manchas son signos inequívocos de su envejecimiento.Getty (Getty Images)

“Cualquier cosa que no te guste de tu cuerpo a los treinta y cinco años te producirá nostalgia a los cuarenta y cinco”, la aplastante reflexión de Nora Ephron en el relato No me gusta mi cuello cobra todo el sentido cuando hablamos del escote. Con el bótox como líder en tratamientos faciales ya no existen las arrugas en la frente, pero sí en el escote. Parafraseando a Ephron podríamos afirmar que la cara es la mentira y el escote la verdad. El problema con esta parte de nuestra anatomía es que nos damos cuenta de su existencia cuando es tarde. Porque el escote delata irremediablemente la edad, igual que pasa con las manos. “El rostro es la parte del cuerpo a la que destinamos la mayoría de los cuidados y tratamientos, rara vez llevamos al cuello las cremas y mucho menos al escote. Mis clientas se preocupan a edades tempranas por prevenir y tratar las líneas de expresión, las manchas y la flacidez de la cara. Cuando se fijan en su escote es porque ya está estropeado. Su dermis es muy delgada, tiene menos colágeno, menos soporte estructural y escasas glándulas sebáceas, por lo que es seca y propensa a la aparición de arrugas. A partir de los 40 años, la pérdida de colágeno y la radiación solar acumuladas se hacen más evidentes. Además, el escote tiene la difícil labor de sujetar y mantener el tejido glandular y mamario. Por este motivo, elegir un sujetador de la talla correcta que sujete sin aprisionar el pecho, es básico para evitar descolgamientos, flacidez y arrugas en la zona. La pérdida de firmeza y la aparición de manchas son signos inequívocos de su envejecimiento”, señala Alicia Merino, doctora en medicina estética de Dermik.

Según los expertos, a partir de los 50 años el estado del escote español es alarmante. ¿La razón? Muchas horas de sol, vida al aire libre y cierta vagancia para cuidar la zona. Lo idóneo sería empezar a tratarla con 35 o 40 años, que es cuando los tratamientos de prevención son efectivos, pero hay que llevar la rutina a rajatabla. Sabemos que para tener una piel bonita y sana hay que incluir en los cuidados limpieza, exfoliación e hidratación. Pero al escote nunca se llega. Y eso no es todo. “Pocas extienden las cremas más allá de la barbilla y hasta que no empiezan a aparecer las primeras arrugas, no se fijan en él. Además, por el clima soleado que tenemos en España, prácticamente le está dando el sol a diario desde marzo a octubre. Tiende a recibir menos hidratación y esto se traduce en la aparición de líneas finas, arrugas e hiperpigmentación”, explica Sonia Ferreiro, cosmetóloga en Byoode. Todo esto lo secunda Isabel Reverte, directora técnica de Rosalique “esta región suele presentar un fotoenvejecimiento muy pronunciado con una clara presencia de manchas, de arrugas marcadas, de tejido refinado y deshidratado y con un claro descolgamiento”. Expertos nos dan las claves para llevar una rutina de cuidados básicos y plantar cara cuando aparecen los primeros signos de edad.

Por orden de importancia: protección solar, retinol y vitamina

Antes de marcarnos un Carmen Sevilla y aplicar esparadrapo detrás del cuello para tensar la piel hay cuidados básicos que debemos tener en cuenta. Por orden de importancia el cuello y el escote necesitan protección solar extrema, retinol y vitamina C. Un SPF alto garantiza un buen escudo frente a la radiación solar. “Si vas a la compra, a tomar algo a una terraza o simplemente sabes que en algún momento del día vas a tener contacto con el sol, el uso diario de protector solar en el escote y el cuello es fundamental para prevenir arrugas, finas líneas, puntos rojos y, por supuesto, manchas. Asegúrate de cubrir toda el área expuesta y lleva siempre en el bolso un protector solar para retocar”, advierte Marta Agustí, experta cosmética de la plataforma de belleza Pure Niche. A la hora de elegir un producto para el escote debemos fijarnos en los ingredientes que necesita. “El retinol y el ácido glicólico son los activos estrella porque aceleran la renovación celular, aumentan la producción de colágeno y atenúan las líneas finas. Después recomiendo la vitamina C, un activo despigmentante muy valioso para reforzar la acción de los solares.”, dice la dra. Alicia Merino. Además, hay otros ingredientes que podemos incorporar. “Los péptidos también mejoran la apariencia y el grosor de la piel y el ácido hialurónico ayuda a que la zona esté jugosa e hidratada”, indica Elisabeth San Gregorio, directora técnica de Medik8.

Dedicar unos minutos a la limpieza nocturna

Mucho se habla de la hidratación y de que nos olvidamos de ella, pero “lo que pocas personas hacen es limpiar el escote y el cuello suavemente todas las noches para eliminar el maquillaje, el exceso de grasa y las impurezas acumuladas durante el día. En verano, hay que prestarle más atención todavía porque se suele extender el uso de maquillaje, polvos de sol e iluminadores para enfatizar ese efecto bronceado que tanto nos gusta”, apostilla Sonia Ferreiro. Además, Estrella Pujol, directora del centro Oxigen recomienda “exfoliar suavemente la piel de cuello y escote cada dos semanas y aplicar mascarillas hidratantes o nutritivas cada semana para mantenerla elástica y jugosa. Sin olvidar que la constancia es un factor determinante en la salud y belleza de nuestra piel, conviene no ignorar cuello, escote y manos, tan expuestos al exterior como nuestro rostro”.

El mejor aliado: un masaje ascendente

Bajar las cremas del rostro al cuello y escote es el primer paso, pero podemos sacarle más partido con el masaje correcto. Begoña Gómez, experta en tratamiento de Yves Rocher, comparte la técnica más adecuada para extender bien los activos. No es fácil y tendrás que reprimir tus instintos para empezar por el pecho e ir subiendo hasta el rostro. “Hay que empezar bajo el pecho y extender la crema de abajo hacia arriba hasta llegar a los hombros, efectuando un suave masaje de movimientos largos. Una vez repartido el producto, destina 20 segundos a presionar con la yema de los dedos -y las palmas de la mano abiertas, ejerciendo una ligera presión. Al llegar al cuello, hay que seguir el mismo ritmo ascendente del centro hacia la nuca ejerciendo una mínima presión con los dedos. En el rostro, ya sabes, del centro hacia el exterior dibujando una ‘V’ y pellizcando ligeramente la piel después para mejorar la circulación”. Además, Bella Hurtado, directora técnica de Boutijour advierte: “tanto el cuello como el escote son zonas muy sensibles en las que debemos evitar frotar o estirar la piel al aplicar los productos. Si somos bruscos, podemos acelerar la formación de arrugas y la pérdida de elasticidad”.

La postura en la que duermes: mejor boca arriba

Las arrugas del escote se agravan por la postura que tomamos al dormir, sobre todo si lo hacemos de lado. “Una forma de cuidar cuello y escote es dormir boca arriba porque la posición fetal desplaza el pecho y produce zonas de pliegues que, durante ocho horas, agravan las líneas verticales que se marcan en el escote”, incide Estrella Pujol. Pero cambiar la postura del sueño es complicado. “A las que les resulta imposible dormir boca arriba les recomiendo el uso nocturno de un sujetador antiarrugas sin copas que previene la formación de las mismas, trata las existentes y relaja la espalda. El sujetador se adhiere a la parte delantera del pecho a través de su contorno y sin realizar presión desplaza la tensión de la piel hacia los hombros evitando que las arrugas se instalen”, afirma Pilar Sánchez, especialista en tecarterapia Capenergy

Ejercicios para fomentar la tensión

Cuando pensamos en hacer ejercicio nos viene a la mente tener unas piernas tonificadas, abdominales fuertes y brazos firmes. Pocas piensan en el rostro, en el cuello y mucho menos en el escote. “Para mejorar esta zona debemos trabajar sobre los músculos pectorales. Esta técnica también beneficia a los bíceps, tríceps y deltoides, y repercute sobre el músculo platisma que recubre el cuello. Para ello junta las dos palmas de las manos, en forma de rezo, presiona con fuerza una con la otra durante diez segundos, relaja y repite tres veces. Este ejercicio debemos realizarlo empezando en el centro del esternón e iremos ascendiendo las manos hasta sobrepasar la cabeza siguiendo esta secuencia: esternón, pectoral, cuello, boca y nariz, frente y por encima de la cabeza”, aconseja la facialista Yvette Pons. Conviene evitar los deportes de impacto como el running, el tenis o cualquier disciplina brusca que pueda romper las delicadas fibras de la piel del pecho.

Mantener la postura correcta

Estar todo el día sentada frente a un ordenador, el uso del móvil, el estrés, la falta de descanso cualitativo y una vida sedentaria alteran el eje de equilibrio corporal. “Muchas personas presentan un patrón cifosado, con tendencia a llevar los hombros hacia delante, que provoca un alargamiento excesivo del cuello hacia abajo. ¿El resultado? La sobrecarga y contractura de trapecio y cervicales que ocasiona retención de líquido linfático en el cuello y escote. Si no se trata, puede originar flacidez o acumulación de grasa difícil de tratar. Para evitarlo recomiendo realizar estiramientos al menos una vez al día y de forma consciente, para recuperar el centro y la postura correcta. Practicar yoga o pilates ayuda a consolidar la correcta postura de nuestra columna. También es útil realizar masajes descontracturantes con cierta frecuencia para relajar la musculatura de la espalda y mejorar el drenaje natural de los ganglios”, dice Estrella Pujol.

Incorpora un gua sha para potenciar el drenaje linfático

Si no dominas el yoga facial, intenta incorporar un gua sha en tu rutina de cuidado de la piel y escote. “Una herramienta antienvejecimiento que estimula el drenaje linfático, aumenta el flujo sanguíneo, reduce la hinchazón y promueve una superficie uniforme y lisa. Además, destensa la musculatura y mejora la micro circulación y nutrición de los tejidos. El gua sha hay que pasarlo de forma suave comenzando desde el centro del escote hacia el exterior, siempre en dirección ascendente, dibujando una línea imaginaria hacia arriba. Después, se continúa elevándolo para la zona del cuello comenzando desde la clavícula hacia la zona mandibular”, aclara la facialista Yvette Pons.

Luz Pulsada Intensa (IPL) para manchas y puntos rubí

 Para tratar la zona del escote cuando ya está manchada o repleta de puntos rojos o blanquecinos es necesario recurrir a tratamientos combinados. «El principal siempre es la Luz pulsada Intensa (IPL) que es eficaz para revertir manchas solares, líneas finas, telangiectásias y puntos rubí.  Son necesarias una o dos sesiones al año en los meses de invierno para mantenerlo perfecto. También lo podemos combinar con un láser fraccionado no ablativo para dar más turgencia a esa piel tan delicada. La carboxiterapia, que es la oxigenación a través de CO2, es muy efectiva para eliminar arruguitas y tensar esta zona de piel muy fina donde en general debemos ser poco activos. En definitiva, el escote necesita tratamientos combinados y muy repetitivos: se tienen que notar poco, pero tienen que hacer efecto», aconseja la dra. Alicia Merino

Rejuvenecer con radiofrecuencia

La radiofrecuencia es la técnica menos invasiva y más placentera para plantearse el rejuvenecimiento del escote cuando aparecen los primeros signos. ¿Lo último? “Siempre recomiendo la tecnología Capenergy que trabaja con una potencia 300 veces superior a las radiofrecuencias que existen en la actualidad y logra grandes resultados en la zona. Además del efecto hidratante y nutritivo tiene la capacidad de generar colágeno lo que produce un retensado visible desde la primera sesión. Para potenciar el efecto se aplica con combinados de ácidos, vitaminas, antioxidantes, colágeno y ácido hialurónico que reducen la hiperpigmentación, las marcas y lesiones cutáneas tan típicas de esta zona”, asegura la especialista en tecarterapia Pilar Roldán.

Tensar con el único ácido hialurónico que no aporta volumen

Rellenar los pliegues y surcos del escote con ácido hialurónico hasta ahora era complicado, ya que debido a que su piel es muy fina y casi transparente el relleno se notaba y dejaba pequeños bultitos visibles. “Con el nuevo ácido hialurónico Profhilo de IBSA Derma esto ya no ocurre porque logra tratar la laxitud de cuello, escote y manos sin aportar volumen. Es un ácido hialurónico ultrapuro de grado farmacéutico que mediante un proceso térmico une cadenas de diferentes pesos moleculares para tensar la piel y regenerar el tejido. El resultado es una molécula con la concentración más alta de hialurónico que existe hasta el momento, 64mg en solo 2ml”, explica la dra. Natalia Ribé, propietaria del Institut Dra. Natalia Ribé.

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