_
_
_
_
_

Más higiénica, duradera y mejor para las uñas: todas las razones por las que la pedicura en seco es la mejor opción

He aquí un nuevo enfoque de la clásica «manipedi»: más higiénico, mejor para las uñas, más duradero para el esmalte y mejor para el medio ambiente.

La pedicura en seco está ganando adeptas en todo el mundo.
La pedicura en seco está ganando adeptas en todo el mundo.Getty

Sí, sandalias en abril. En el año en que el período de entretiempo parece haber desaparecido del mapa (comienza el episodio de calor extremo que puede dejar los primeros 40º) el verano empieza tras la Semana Santa y el calor comienza a afectar decisiones de lo más cotidianas, empezando por cómo vestirse. Tras unos meses de abrigo los pies son el primer escote que sale a relucir y las altas temperaturas anticipan la temporada de sandalias, ergo, de pedicuras. Más allá de los colores que se llevan o el acabado de moda, la tendencia al alza en 2023 es la de una técnica que promete ser más higiénica, mejor para las uñas, más duradera en el esmalte y menos contaminante. Hablamos de la pedicura en seco, el procedimiento predilecto de una de las manicuristas más famosas del mundo, Deborah Lippmann, que se está extendiendo por los salones de «manipedis» de todo el mundo, también en nuestro país.

Si bien el término puede resultar desconocido, las pedicuras «waterless» siguen cada paso de una pedicura habitual solo que como su nombre indica lo hacen sin utilizar agua. Básicamente, eliminando el paso de poner los pies a remojo en la tina. Como decimos, una de sus mayores defensoras es la experta en manicuras Deborah Lippmann (artífice del esmaltado de numerosas firmas de moda y celebridades, desde Claire Danes, Julianne Moore, Lupita Nyong’o, Gal Gadot, Sarah Jessica Parker a Cher, entre otras muchas), que le ve todo tipo de beneficios: “Me resulta útil en el plató o en el vestuario de la semana de la moda. Las manicuras sin agua son más higiénicas y sostenibles (…) ¡Llevan menos tiempo y se pueden hacer casi en cualquier lugar!”, dice en su página oficial.

Lipmann apunta otro importante motivo para preferirlas: “el agua contiene bacterias y, si se mezcla con jabón, puede dañar las uñas”. Cada vez más salones están implementando esta técnica, ¿merece la pena el cambio? ¿Cuáles son sus beneficios?

El esmalte dura más

Una razón para probar una pedicura sin agua es que el esmalte puede durar más. La relación es sencilla: las uñas son porosas, así que mientras están sumergidas en la tina tienden a absorber agua, lo que hace que cambien de forma: se expanden y no volverán a encogerse a su forma natural hasta horas después. Si aplicamos esmalte a una uña expandida, este no se adherirá bien del todo y es posible que se deteriore cuando la uña se seque y se encoja, lo que puede hacer que el color se astille prematuramente. Así explica Fernanda Zuluaga, manicurista de Tacha Beauty -uno de los salones de referencia en este servicio en Madrid- el beneficio de hacer una pedicura (o manicura) «waterless»: “Al no utilizar agua, la cutícula no se dilata tanto, no se ablanda y nos damos cuenta de la necesidad de cortar la cutícula lo mínimo. Al introducir las manos en el agua, se reblandece mucho y se dilata, con lo cual se corta más. Recién hecha, la manicura queda perfecta, pero en un par de días empiezan a salir padrastros y la manicura (o pedicura) no dura bien tanto tiempo”. En su experiencia, la excesiva humedad de la uña incide en el desprendimiento tanto de los esmaltes permanentes como los normales.

Es una técnica más higiénica (especialmente en los pies)

Como dice un proverbio japonés, “los pies son la puerta a diez mil enfermedades distintas” y en este caso el agua es un caldo de cultivo para los gérmenes, incluso teniendo en cuenta que los salones de belleza la cambian entre un cliente y otro. Con la técnica en seco no solo se reduce la exposición a bacterias transmitidas por el agua sino también a productos químicos que pueden utilizarse para limpiar las tinas y que pueden ser nocivos. Sin embargo, no hay que caer en el error de pensar que si en un salón no utilizan agua y jabón van a dejar de lavar pies y manos. Este protocolo comienza con la aplicación de un producto higienizante como Hand Sanitisier (enriquecido con aceite de semilla de cáñamo, algas marinas y nenúfar blanco) antes de la manicura y Shoe & Insole Cleansing Spray (un aerosol de secado rápido que no mancha y que reduce el crecimiento de bacterias hecho con aceite de árbol de té antibacteriano y antifúngico para ayudar a prevenir el pie de atleta y las uñas fúngicas) antes de la pedicura, los favoritos de esta experta, ambos de Margaret Dabbs, conocida como la gurú de los pies más importante de la industria, que este 2023 ha recibido la conmemoración de Oficial de la Orden del Imperio Británico, con clínicas propias en Reino Unido, A Coruña, Dubai y Abu Dhabi donde ofrece pedicuras en seco que cuestan entre 96 y 160 euros.

Foto: @ Margaret Dabbs

El cambio a un procedimiento en seco, sin embargo, no entra fácil. Fernanda Zuluaga nos cuenta que cuando una clienta tiene muy interiorizado el primer paso de lavado con agua, no es sencillo convencerla: “Ha costado mucho enseñar los beneficios de la técnica en seco. Yo soy colombiana, y en mi país toda la vida la manicura se ha hecho con agua, aunque ahora también allí se está implantando la técnica en seco, pero hay señoras que siguen pidiendo la manicura con agua porque consideran que es más higiénica y en ese punto estoy de acuerdo con ellas. La pedicura -sin embargo- es más conveniente realizarla en seco porque al pasar la lima sobre las durezas de los talones se aprecia mejor hasta donde puedes profundizar con la lima”.

Son mejores para el medio ambiente

Teniendo en cuenta que en los cálculos de esta experta en esmaltado en la manicura clásica se utiliza algo más de medio litro de agua y en la pedicura unos dos litros, cuando multiplicamos esta cantidad por el número de servicios que hace un salón de belleza al día es evidente que la suma es una gran cantidad de agua que puede ahorrarse.

¿Cómo es el paso a paso de este tipo de “manipedis”?

Lo primero es desinfectar. Después se aplica un “removedor de cutículas”, un líquido o crema para eliminar el exceso de tejido alrededor de la uña, y a continuación se cortan y se liman las uñas según el largo deseado. Entonces de empuja la cutícula y, como nos explica Fernanda Zuluaga, se procede a pasar un taco (el suyo es de Margaret Dabbs) para quitar el oxidado de las uñas, porque con el paso del tiempo tienden a amarillear. Lo siguiente es perfilar la cutícula y cortarla “lo mínimo y solo si es necesario, únicamente lo que esté levantado y afee la uña”. En este momento se hace un “peeling” en la mano o pie, se aclara, se limpian las uñas con alcohol y llega el momento de aplicar una buena base y el color deseado: los esmaltes que se utilizan en una manicura en seco o con agua son los mismos, “lo que pasa es que al no mojar la uña la durabilidad es mayor”, recuerda esta experta. Por último llega “una buena hidratación con un buen masaje. En el caso de la manicura con esmalte normal la hidratación y el masaje se hace antes de maquillar las uñas, y en el caso de la manicura permanente se hace al final”, puntualiza Fernanda Zuluaga.

Sin agua no quiere decir sin hidratación

Prescindir del agua durante la manicura o pedicura no significa que la uña no necesite mantenerse hidratada, sino que la hidratación de la uña no depende del baño (que, de hecho, tiende a resecarla). Los manicuristas profesionales aconsejan cuidarlas diariamente, como hacemos con la piel o el pelo, y durante sus servicios consiguen cuidarlas con productos como Foot Oil o Nails & Cuticle de Margaret Dabbs.

Regístrate gratis para seguir leyendo

Si tienes cuenta en EL PAÍS, puedes utilizarla para identificarte
_

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_