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La historia de Bego Martín, la joven ilustradora que conquistó a Zadig & Voltaire

Modelo, artista, autora y directora creativa. Hablamos con ella sobre una imparable carrera que no ha hecho más que despegar.

La ilustradora y modelo Bego Martín.
La ilustradora y modelo Bego Martín.Toni Sorvent

“Empecé a pintar cuando era muy pequeña, supongo que como casi todo el mundo, pero yo nunca lo dejé”. Así empieza nuestra conversación con Bego Martín, la joven modelo e ilustradora que con tan solo 28 años cuenta con una carrera imparable en el plano creativo. Con una trayectoria como modelo de más de diez años a sus espaldas y licenciada en Periodismo y Comunicación, para entender la conexión de Martín con el mundo del dibujo nos remontamos a su infancia. “Mi madre siempre cuenta que cuando iba a las reuniones de padres del colegio sabía perfectamente cuál era mi mesa porque estaba totalmente pintarrajeada. Muchos de los compañeros de clase que he tenido en mi vida todavía tienen algún dibujo mío en el margen de algún libro, en un trozo de papel, en una carpeta…era bastante compulsivo”, recuerda.

Nació en Estados Unidos, creció en Cádiz y se trasladó a Madrid para estudiar la carrera. Con la vena creativa y artística siempre latente, poco a poco y sin planearlo, su trayectoria fue girando hacía al mundo del dibujo y la ilustración. “Cuando terminé, empecé a trabajar en producción y dirección de documentales. Intentaba compaginar mi trabajo con pequeños encargos que al final iban a más y de manera natural acabé dedicando todo mi tiempo a lo que más disfruto haciendo”, nos cuenta.

Inspirada por el folclore, la artesanía de diferentes culturas y con una especial atracción por la historia mexicana –algo que se cristaliza en la reiterada aparición de calaveras en su obra–, Martín también encuentra en los viajes, el cine y la música un punto de partida para sus creaciones. “Me fijo mucho en la identidad visual de los diferentes grupos y artistas, los carteles de los años 60 y la parte artística de los discos”, recalca. Con una inclinación innata por el arte urbano, entre sus referencias destaca técnicas como el collage y el grabado, y obras como las serigrafías de Warhol. “Me encanta el arte callejero y el salto que ha dado a museos y galerías. Artistas como Shepard Fairey, Keith Haring, Yayoi Kusama o la historia y obra de Basquiat”, apunta. Y a la hora de trabajar en sus dibujos, la creativa no entiende de límites, sino que explora diferentes formas de expresión. “Un día estoy haciendo acuarela, otro digital, al día siguiente collage… Soy muy dispersa y me canso muy rápido, y eso también se ve en mi trabajo”, afirma.

Entre los últimos hitos que ha alcanzado como ilustradora, recuerda con especial ilusión cómo sus dibujos aterrizaron el pasado año en una colección cápsula de la icónica firma francesa Zadig & Voltaire. “Antes de la pandemia, me invitaron junto a otras mujeres artistas a una comida con Cecilia Bönström, su directora creativa”, explica. Un evento en el que surgió la oportunidad que marcaría un antes y un después en su trayectoria: unos meses más tarde sus dibujos saltarían al panorama internacional respaldados por la archiconocida firma. “Aunque me cuesta muchísimo enseñar mi trabajo, llevé conmigo una carpeta con algunas ilustraciones. Estuve hablando un buen rato con Cecilia, le dije que admiraba su trabajo y nos despedimos. No me atrevía pero en el último momento volví corriendo y le entregué la carpeta. Meses más tarde, sonó el teléfono y era ella: quería contar conmigo y mis ilustraciones para su próxima colección”, recuerda.

Pero la versatilidad y personalidad camaleónica de la artista no solo se evidencia en su trabajo como ilustradora, modelo o directora creativa. Martín también se ha sumergido en el mundo literario y en 2019 publicó su primer libro Los huesos del corazón junto a la editorial Lunwerg. Un viaje visceral a través de sus evocadores dibujos que habla sobre los recuerdos, sentimientos y emociones que forman parte de cada ser humano. “Publicar mi primer libro me puso de cara con muchos de mis miedos, inseguridades y maneras de funcionar que no estaban bien. Fue algo muy terapéutico y una de las cosas más bonitas que he hecho nunca, fue un antes y un después en tantos sentidos”, confiesa.

En un mundo conquistado por la esfera digital, las redes sociales han jugado un papel fundamental a lo largo de su carrera artística y profesional –en su cuenta de Instagram atesora una legión que roza los 50.000 seguidores–. “Las redes sociales son una ventana para enseñar tu trabajo a un volumen de personas que sería muy difícil alcanzar de otra manera. Además, para mí es un camino de doble dirección, ya que te permite contactar con gente del sector y nutrirte de ideas y referentes”, sostiene. De cara al futuro, Bego concentra sus fuerzas en un nuevo proyecto que conoceremos pronto. “Tengo especial ilusión en dedicarme por completo a una exposición”, adelanta. “Quiero encerrarme una temporada y dedicarme solo a eso”.

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