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Una premio Pulitzer llama frívola a Kamala por bailar en un acto de campaña, pero alaba los espectáculos de Trump

En Estados Unidos están acostumbrados a ver a sus políticos en situaciones distendidas. Sin embargo, parece que a las mujeres todavía se les exige formalidad para tomarlas en serio.

Kamala Harris en un acto de campaña en Detroit, Michigan, el 25 de octubre.
Kamala Harris en un acto de campaña en Detroit, Michigan, el 25 de octubre.getty
Javier Caballero

Ha sucedido desde las páginas del Wall Street Journal. La columnista Peggy Noonan ha escrito un artículo de opinión en el que juzga el comportamiento de Kamala Harris, la que podría ser la primera mujer en la historia de Estados Unidos en alcanzar el puesto de vicepresidenta, durante la campaña electoral.

Que Harris sea objetivo de las críticas de los sectores más conservadores no tendría mayor importancia si no fuese por quién es el remitente. Noonan, que escribió los discursos de Ronald Reagan, cuenta con un espacio en el periódico mencionado y se alzó con el premio Pulitzer por sus columnas en 2017. «La candidata a vicepresidenta Kamala Harris es, cuando está de gira, frívola», le acusa desde su espacio en el diario. La razón: que sobre el escenario en Florida, bajo la lluvia, se lanzó a bailar y reír. «Baila al ritmo de la música, empieza sus actos con un ‘¡Qué hay, Florida!’. Lanza su cabeza hacia atrás y se ríe a viva voz, en especial cuando nadie ha dicho nada divertido», señala.

El detonante de estas críticas fue un acto en la ciudad de Jacksonville en el que Harris se mueve mientras suena Work That de Mary J. Blige. Para la columnista el hecho le parece «vergonzoso». Y continúa: «Es la candidata más joven, va a por el voto joven y prueba un rollo de guerrera feliz, pero resulta insustancial y frívola».

Las campañas de Trump, motivo de ovación

Las pullas a Kamala Harris tienen lugar dentro de una columna en la que alaba el tono del último debate presidencial. Y elogia el comportamiento del presidente y candidato republicano Donald Trump. «No se comportó como un loco beligerante», destaca. «Fue un gran debate, los candidatos discutieron sobre grandes temas».

No solo eso: ha aplaudido la decisión de Trump de mantener sus actos en vivo, pese a la pandemia. Y le considera «inteligente» y «controlado». Las redes se apresuraron a señalar el doble rasero de la escritora, puesto que el actual presidente ha bailado en más de una ocasión en su campaña. Recientemente, tras superar el coronavirus (y sin saber si seguía siendo contagioso a ciencia cierta), con la música de Village People. «Raro que Peggy Noonan no vea esto como insustancial y frívolo», escribe el abogado Max Kennerly acompañando un vídeo de Trump bailando en un acto.

«Cabe recordar que el presidente Trump ha simulado tener sexo sobre el escenario, se ha burlado de los periodistas, ha inventado historias y… también a bailado», comentaba la periodista Soledad O’Brien.

Acusaciones de racismo

Las palabras de Noonan han levantado tal polvareda que le han acusado de racista. La misma Soledad O’Brien lo dice en su tuit, que comienza: «Míralo desde una perspectiva racista y sus comentarios cobran sentido».

El African American Policy Forum (Forum de Políticas Afroamericanas) también opina que sus críticas se deben a una cuestión de racismo. Según se lee, «La alegría negra es algo que sienten que deben atacar».

No es la primera vez que una mujer de color se convierte en blanco de las críticas republicanas por bailar. Ya le sucedió a Alexandria Ocasio-Cortez cuando, en enero de 2019, salió a la luz un vídeo de sus años en la universidad en los que se movía al ritmo del grupo Phoenix. En esos momentos, no solo el fantasma del racismo, sino el machismo sobrevolaba el revuelo que se formó. La congresista, que respondió con un vídeo bailando antes de entrar en su despacho, lo reconocía en Twitter. «He oído que los republicanos piensan que las mujeres bailando son un escándalo. ¡Esperad a que descubran que las congresistas también bailan!».

Es cierto que el racismo no puede ser el único motivo para las palabras de Peggy Noonan. El expresidente Barack Obama ha bailado en numerosas ocasiones, durante las campañas electorales, en visitas oficiales en el extranjero y en el defenestrado programa de Ellen DeGeneres. Si se buscan críticas sobre estos pasos en internet, los resultados que arroja Google desvían a una ocasión en la que bailó tango, y no por el hecho de bailar.

Parece que, por el hecho de ser mujer, se les exige una formalidad que no se pide a los hombres (ni a Trump ni a Obama) para ser tomados en serio. Como si ellos, por el mero hecho de ser, pudiesen permitirse el lujo de divertirse porque no tienen nada que demostrar mientras ellas están sujetas a dar una imagen de seriedad. Noonan aconseja en su artículo a Harris: «Kamala Harris se presenta a vicepresidenta de los Estados Unidos en una era de crisis interminables. El mundo, que duda sobre nuestra fuerza, nuestro carácter y nuestra clase, observa. Si no puedes imitar la gravedad, ¿puedes al menos probar algo de seriedad?». Veremos cómo responde Harris en sus siguientes actos. Seguro que bailando.

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